“Sin querer queriendo”, Chespirito marcó la comedia en Latinoamérica PDF Imprimir E-mail
Noticias - El Mundo
Escrito por Redacción   
Sábado, 29 de Noviembre de 2014 11:18

Roberto Gómez Bolaños, creador de El Chavo y El Chapulín, murió a los 85 años.

El actor tuvo pleitos legales por el uso de sus personajes La Chilindrina y Quico; Cantinflas, así como El Gordo y El Flaco, su inspiración.

 

El comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, murió ayer a los 85 años de edad en Cancún, Quintana Roo. Fue creador de una infinidad de personajes con los que cambió la forma de hacer comedia en Latinoamérica.

Tras la noticia, actores, deportistas y políticos, así como el público en general, expresaron sus condolencias.

En su cuenta de Twitter, el presidente Enrique Peña Nieto escribió que lamentaba “profundamente” el fallecimiento y dirigió su pésame a la familia del actor.

En otro mensaje, el jefe del Ejecutivo dijo: “México ha perdido a un ícono, cuyo trabajo ha trascendido generaciones y fronteras”.

En la ciudad de Cancún, decenas de fans y corresponsales de medios de Centro y Sudamérica llegaron a las puertas del fraccionamiento Isla Dorada –uno de los más exclusivos–, en la zona hotelera, atraídos por la noticia de la muerte de Chespirito.

Alrededor de las dos de la tarde, las redes sociales empezaron a dar la información. El gobernador Roberto Borge Angulo acudió a dar el pésame.

Poco antes de las seis, ingresó una carroza fúnebre, para salir minutos después; de acuerdo con los ocupantes del vehículo, dejaron a quienes iban a embalsamar el cuerpo.

Alrededor de las siete y cuarto de la noche, algunos grupos de fans llegaron a las puertas del fraccionamiento, convertido en un inexpugnable búnker, que era resguardado por una patrulla de la policía municipal.

Versiones extraoficiales señalaron que Chespirito sería velado en la intimidad de su hogar en una ceremonia privada, para ser trasladado por la mañana a la ciudad de México.

Los restos del también compositor, director y productor recibirán un homenaje en el estadio Azteca durante la vuelta del duelo entre el América (el equipo de sus amores) y los Pumas.

De acuerdo con información de la Procuraduría General de Justicia de Quintana Roo, todo se manejará por conducto del Estado Mayor Presidencial.

Un anuncio cambió su vida

El artífice de los programas El Chavo del Ocho y El Chapulín Colorado se formó profesionalmente en el área de ingeniería, pero desde muy joven se dedicó a la escritura de mensajes publicitarios y guiones.

Cuando trabajaba en una compañía de fabricación de vigas y artículos de acero decidió sortear el aburrimiento de sus labores y “sin querer queriendo”, como diría su entrañable Chavo, se topó con un peculiar anuncio en un periódico: “Se solicita aprendiz de productor de radio y televisión y aprendiz de escritor de lo mismo”.

Responder a tal publicación “marcó el primer paso que di para cambiar por completo la trayectoria de mi vida”, escribió en su autobiografía titulada, igualmente, Sin querer queriendo.

En el libro rememoraba que aquel primer empleo en una agencia de publicidad estuvo marcado por el mero azar. Cuando llegó a las instalaciones de la agencia D’Arcy había dos filas de solicitantes: una de unas 50 personas y otra de apenas seis, donde se encontraban los que aspiraban a convertirse en aprendices.

Mi futuro profesional quedó definido por la diferencia del tiempo que debía permanecer en una fila”, reconoció.

En el universo de Chespirito todo era humor, incluso su famoso sobrenombre, procedente de la castellanización del apellido de William Shakespeare, sólo que en diminutivo por la corta estatura del mexicano.

En la década de 1950 su carrera como guionista comenzó a adquirir prominencia gracias a sus comedias pensadas para los “excéntricos musicales”, las duplas de cómicos que cantaban y entremezclaban diálogos.

Dichas parejas incluyeron a Gaspar Henaine, Capulina, y Marco Antonio Campos Contreras, Viruta, cuya popularidad aumentó con los textos de Chespirito.

A diferencia de la comedia actual, Gómez Bolaños desarrolló un estilo que no recurría al doble sentido ni a obscenidades. El también actor citaba como su inspiración al dúo estadunidense de El Gordo y El Flaco, así como al mexicano Mario Moreno, Cantinflas.

Emisiones como Cómicos y canciones y El estudio de Pedro Vargas lograron considerables niveles de audiencia.

Al igual que uno de los inusitados embrollos en los que se metían sus personajes, Chespirito saltó a la pantalla accidentalmente. Sólo con un par de talleres de teatro que tomó durante la secundaria, un día tuvo que sustituir a un actor en Cómicos y canciones.

Leí el libreto para reforzar la memoria y me lancé a la aventura”, contó.

Su debut fílmico fue con Viruta y Capulina en la cinta de 1960 Dos criados malcriados. En teatro participó en el Tenorio de los locutores, junto a Silvia Derbez.

Para finales de la década de 1960 ya gozaba de renombre. Su éxito iba de la mano con la transición a la televisión de color y al surgimiento de los grandes imperios televisivos de México.

En 1969, en plena revolución social, y justo cuando en México apenas se formaba los grandes imperios televisivos, Gómez Bolaños fue convocado por ejecutivos del entonces nuevo Canal 8, que le comisionó la creación de El ciudadano, una serie cuyo protagonista debía ser “uno de esos tipos que se meten en todo para defender a los más necesitados”.

Aquel programa al que finalmente bautizó como El ciudadano Gómez fue el principio del fenómeno de Chespirito.

Era la serie la que lo lanzaría a la fama frente a las cámaras luego que pidió participar en un casting del que salió victorioso. En las pruebas de actuación también se topó por vez primera con Rubén Aguirre, con quien trabajó durante más de tres décadas.

Sin embargo, la serie no llegó a transmitirse. Los ejecutivos decidieron conservarla como “un arma de contrataque” ante el surgimiento de Telesistema Mexicano, competencia de la Televisora Independiente de México (que en 1973 se fusionaron para crear Televisa).

 

Jamás pretendí que el público pensara que yo era un niño. Buscaba que aceptara que era un adulto que estaba interpretando el papel de un niño”, dijo Gómez Bolaños sobre El ChavoFoto Notimex

Parodia las mesas de discusión

En inicios de los 70, con Los supergenios de la mesa cuadrada, una parodia de los programas de discusiones de la época, marcó un hito al reunir a actores como Aguirre (que desde entonces se convirtió en el Profesor Jirafales), Ramón Valdés (eventualmente Don Ramón) y María Antonieta de las Nieves (La Chilindrina).

A sólo unas semanas de su transmisión, el programa fue nombrado simplemente Chespirito. Allí surgió El Chapulín Colorado, que había sido rechazado por otros comediantes y que originalmente iba a llamarse El Chapulín Justiciero.

La premura de crear un personaje lo llevó a echar mano de sketches “sueltos” que jamás habían sido utilizados. Uno de ellos abordaba a un pícaro niño que se metía en un lío con un vendedor de globos.

La fórmula de reúso fue repetida y aceptada. Había nacido El Chavo y Gómez Bolaños, quien para entonces tenía unos 40 años, era quien lo interpretaba.

Jamás pretendí que el público pensara que yo era un niño. Lo único que buscaba era que aceptara que era un adulto que estaba interpretando el papel de un niño”, dijo sobre el personaje.

Y tenía que ser El Chavo el que lo catapultara a la fama. El programa resultó tan popular que a la fecha se puede ver en varios países del continente americano. En su momento llevó a la fama a otros integrantes del elenco, como a Carlos Villagrán, quien daba vida a Quico; De las Nieves, como La Chilindrina, y Florinda Meza, como Doña Florinda, con quien Chespirito se casó en 2004 tras más de 20 años de vivir en unión libre.

Gómez Bolaños se convirtió en un ídolo por toda América Latina, donde impuso récords de audiencias. En 1977 llenó dos veces el estadio de futbol de Santiago de Chile con el Show de Chespirito y ofreció 14 fechas en el Luna Park de Buenos Aires, agotando las entradas. En 1983 abarrotó dos veces el Madison Square Garden de Nueva York.

Se involucró además en la producción y dirección de teatro. La obra 11 y 12 impuso récord en México, al superar las 3 mil representaciones en 1992.

Era un gran aficionado del boxeo y el futbol. Su pasión por el balompié se vio reflejada en la cinta El Chanfle, que protagonizó en 1979 y en la que participaron todos los actores de El Chavo del Ocho y El Chapulín Colorado. En 1982 se rodó una segunda parte.

Gómez Bolaños también probó suerte en el terreno editorial. Publicó la colección lírica Y también poemas (2003), la novela El diario del Chavo del Ocho (2005) y la autobiografía Sin querer queriendo (2006).

El comediante hizo frente a una serie de problemas de salud a lo largo de su vida. Padecía un mal congénito que debilitó su audición y su equilibrio, por lo que en ocasiones se presentaba en una silla de ruedas, mientras en 1994 se le detectó un enfisema pulmonar.

Polémicas

Gómez Bolaños no estuvo exento de polémica. En diciembre de 2007 el hijo mayor de Gilberto Rodríguez Orejuela, Fernando Rodríguez Mondragón, reveló en el libro El hijo del ajedrecista que Chespirito ofreció actuaciones para el narcotraficante, incluyendo una en una fiesta para los hijos de los jefes del cártel.

Nunca he tenido conocimiento de haber estado actuando para ninguno de ellos. pero quiero aclarar que como artista, cuando he dado un espectáculo, no solicito a todos los asistentes sus identificaciones y cartas de recomendación o de no antecedentes penales”, dijo a Associated Press en septiembre de 2007.

También enfrentó una serie disputas legales en torno a la propiedad de sus personajes.

Tuvo un pleito con De las Nieves, quien a su parecer explotó comercialmente a La Chilindrina con una serie de televisión propia y presentaciones en vivo. La actriz registró al personaje a su nombre en 1995.

Aunque reconoció que Gómez Bolaños le dio vida, alegó que sus aportaciones histriónicas le habían dado personalidad propia y le pertenecía. En 2002, Chespirito presentó una demanda contra De las Nieves para prohibir el uso del nombre de La Chilindrina, pero el fallo favoreció a la actriz, quien mantuvo el derecho de usar el personaje.

Algo similar sucedió con Villagrán, quien intentó sin éxito protagonizar en México su propio programa como Quico. Gómez Bolaños no se lo permitió.

La trascendencia del comediante nunca se vio eclipsada por estos incidentes. El éxito de sus creaciones tampoco se limitó a series de televisión.

En octubre de 2006 la compañía productora Anima Estudios, en conjunto con Televisa, desarrolló la versión animada de El Chavo (sin La Chilindrina). También trascendió al mundo de los videojuegos en 2011 con una primera versión de El Chavo para Facebook y teléfonos móviles, a la que siguieron un título homónimo para la consola Wii de Nintendo y otro de carreras para X-Box y Playstation 3 llamado El Chavo Kart.

Televisa le rindió homenaje en el 2000 con No contaban con mi astucia, una transmisión de 16 horas, por los 30 años del nacimiento del El Chapulín Colorado y El Chavo del Ocho.

Su cuenta de Twitter, que abrió en 2011, sumaba más de 6.5 millones de seguidores. Le sobrevive su esposa, seis hijos de un primer matrimonio con Graciela Fernández y 12 nietos.

Con información de Carlos Águila Arreola, corresponsal La Jornada

 

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