Patricio Martínez: difiero de su diferendo PDF Imprimir E-mail
Opinión - Jaime García Chávez
Escrito por Jaime García Chávez   
Jueves, 05 de Enero de 2017 08:26

Jaime García Chávez.

Uno de los villanos favoritos de los chihuahuenses, Patricio Martínez García, parece estar decidido a convertirse en el Manuel Bartlett del norte, sólo que, por ahora, meramente a nivel epistolar, luego de enviarle una carta al presidente nacional de su partido, Enrique Ochoa Reza, para expresarle su inconformidad por las declaraciones con que ha justificado el papel del régimen peñanietista en torno al alza de los combustibles.

Tarde, muy tarde, es para el senador dormilón querer hacerle al Robin Hood. Pero así es él: protagonismos aparte (recuérdese su discurso muy ufano sobre una reja de manzanas en plena sesión, hace un par de años), intentar ser el menos malo de la película no parece ser los más redituable, a pesar de –y quizá por ello– su falsa ventaja sobre los residuos duartistas. Los pillos que lo sucedieron en los poderes públicos de Chihuahua andan sueltos y hoy ocupan curules, como él mismo. En el caso de la misiva, si otro fuera, el reclamo a Ochoa Reza sería encomiable y necesario, desde el punto de vista interno del PRI. Pero tratándose de Martínez García (hasta ahora no se sabe de otros priístas en fase de rebeldía sintética), sabemos que el bluff siempre será bluff.

Todo mundo sabe que esta fanfarronería patricista ya es típica. Los “diferendos” que intenta establecer con el líder nacional de su partido debieran tener un efecto retroactivo, casi al punto desde su incursión al Senado, y tal vez más hacia atrás, porque la maquinaria corrupta del PRI sólo está ejecutando hoy una de las tantas modalidades que, desde antaño, tiene de estafar a la población y Patricio no ha dicho esta boca es mía. Esa gente por la que según Patricio Martínez dice abogar ahora, hace décadas hubiera tomado más en serio su “enérgica” misiva.

La carta, sin embargo, llega en momentos en que el PRI se encuentra en el clímax de su deteriorio existencial y con muchas carencias respecto de su futuro electoral para el 2018. El PRI no va a ganar y Patricio lo sabe. También los roedores, cuando el barco comienza a hacer aguas.

 

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