Las puertas de Palacio cerradas PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Luis Javier Valero Flores   
Domingo, 14 de Octubre de 2018 06:37

Luis Javier Valero Flores.

 

 

¿Quién debió ser el principal expositor de la “cumbre anticorrupción” convocada por el gobernador Javier Corral?

 

¿Cuál experiencia es más emblemática del cómo una organización civil,  como repetidamente expresó la mayoría de los conferencistas del “Encuentro Nacional Anticorrupción”, descubre, investiga, procesa la información y presenta una más que documentada denuncia en contra de un gobernador en funciones?

Más aún, que esa denuncia se convierta en el catalizador de un enorme vuelco electoral, que lleva al gobierno del estado al legislador que más apoyó dicha denuncia.

 

¿Cuál de los muy destacados académicos, dirigentes de las organizaciones de la sociedad civil, funcionarios de los organismos autónomos y gubernamentales, asistentes a dicho encuentro, podría presumir de la construcción de un caso de corrupción, cuyas consecuencias son la base de un inmenso número de denuncias en contra del más grande grupo de ex funcionarios gubernamentales, acusados de corrupción los que, hasta el momento, todos han declarado ser culpables de los delitos imputados?

 

¿No sería lo más lógico que el autor de la principal denuncia en contra de César Duarte fuera uno de los principales expositores de una cumbre “nacional” anticorrupción”?

 

No es el único argumento. En su momento, el gobernante de Chihuahua, llegado a ese puesto, merced, fundamentalmente, a aquella denuncia, adujo que era una “robusta denuncia”, la que había obligado al ex gobernador a emitir una de las más escandalosas frases, la más emblemática del enorme cinismo de los gobernantes corruptos: “¡A lo macho que no me fijé!” (que había firmado un contrato por 65 millones de pesos).

 

Al paso del tiempo, las imágenes de aquel denunciante, impedido a acceder a la sede del “Encuentro” por un grupo de guardias, así destinados por el Gobernador Javier Corral para la custodia de ese evento, serán la viva imagen de la actual administración.

 

Sí, Jaime García Chávez debió darles una cátedra, práctica, a los brillantes teóricos (muchos de ellos protagonistas, también, de luchas concretas en contra de la corrupción) del “Encuentro” y relatarles cómo, desde la sociedad civil, se puede armar la acción ciudadana y empujar en la dirección correcta para combatir la corrupción, incluso en un entorno adverso, impregnado de violencia y represión, y del modo en que se puede construir una alianza con diversos sectores de la sociedad (incluidos amplios segmentos del entonces partido político opositor, el PAN) para pugnar porque la denuncia fuera procesada por las autoridades correspondientes.

 

La experiencia aportada por este caso es completa, porque llega hasta el momento en el que el nuevo gobernante pone toda la distancia posible de la organización ciudadana y se convierte en un paradigmático ejemplo de la incongruencia de la mayor parte de la clase política: “Las promesas son del corazón, no de la razón”, Pablo Cuarón dixit (Ex Secretario de Educación del gobierno de Javier Corral).

 

¿Cómo evaluarán, los muy renombrados invitados al “Encuentro”, las frases de Javier Corral quien, ante las preguntas de los reporteros sobre la protesta de Jaime y de Unión Ciudadana, declaró que era “irrelevante”?

 

¿Cómo puede declarar semejante cosa el gobernador que convoca a una reunión nacional contra la corrupción y que clama porque la sociedad civil se incorpore a dicha cruzada y le impide su participación a la principal y más importante organización de la sociedad chihuahuense en contra de la corrupción?

No hay defensa posible.

 

¿Y porqué le impidieron ese acceso al abogado García Chávez y a Unión Ciudadana?

 

Pues por las mismas razones que lo llevaron a denunciar a César Duarte; porque ha porfiado en que sean llevados a proceso judicial otros ex funcionarios del gobierno duartista, entre ellos el ex Secretario de Gobierno, Mario Trevizo, y el ex Secretario de Hacienda, Jaime Herrera, pero no solo, también porque ha insistido en que las prácticas de corrupción gubernamental son parte, también, de la actual administración.

 

“El Gobierno (de Javier Corral) es el más inútil, más ineficiente que registra la historia en los últimos 50 años”, dijo el otrora compañero de lucha del gobernante al inicio de una caravana realizada por Unión Ciudadana cuyo objetivo fue demandar “un alto a la justicia selectiva corralista y la corrupción política”. (“De barrer la corrupción a estar entre los acusados”, nota de Salud Ochoa, El Diario de Chihuahua, 12/X/18).

 

Y van a equivocarse los integrantes del grupo gobernante, como antes los duartistas. El número de participantes de las protestas no guarda relación con el grado de inconformidad social.

 

Debieran recordar que cuando gobernaba Duarte, un día se presentó García Chávez a “barrer” la corrupción en las oficinas de la Secretaría de Hacienda. Eran unos cuantos, nada de importancia, se dijeron los gobernantes.

 

Menos de dos años después sufrían una de las peores derrotas en la entidad y la frase de campaña de Javier Corral, “llevaré a la cárcel al vulgar ladrón” galvanizó las preferencias electorales, luego de que Duarte fuera abucheado en infinidad de ocasiones, lo que evidenció el “humor social” en su contra.

 

Enfrentado a la mayor parte de los medios de comunicación locales, especialmente a quien fuera su casa editorial durante todos los años previos a la elección del 2016, El Diario, ahora Corral deberá arrostrar los numerosos trabajos periodísticos publicados en relación a su gestión, en los que se da cuenta de las corruptelas o excesos cometidos por una buena parte de los integrantes del grupo gobernante en Chihuahua.

 

“Entre foros, caravanas y mítines dedicados al tema del combate a la corrupción, el Gobierno de Chihuahua ha gastado millones de pesos que incluyen la compra de salmón, filetes y hospedajes en hoteles de alta gama para el círculo de políticos y analistas cercanos al gobernador Javier Corral. El desembolso incluye además los pagos por publicidad a medios, como Canal 28, que cobró más de 800 mil pesos por la transmisión de uno de los foros organizados por el mandatario el año pasado (“Encuentro Chihuahua”, celebrado en agosto del 2017)”. (Nota de Itzel Ramírez, El Diario de Juárez, 11/X/18).

 

La lista de eventos es larga, todos documentados periodísticamente, la mayor parte de ellos obtenidos de las dependencias a las que se les ha solicitado la información vía Transparencia, e incluyen los suntuosos gastos de los invitados especiales, sus ingestas acompañadas de bebidas alcohólicas, los traslados, así como la difusión televisiva de los eventos, incluida la “Caravana por la Dignidad”; hasta la fastuosa celebración del pasado 15 de septiembre, en la que se gastaron casi ocho millones de pesos.

 

Todo ello en medio de las numerosas protestas y quejas de diversos sectores de la burocracia y magisterio estatales, por falta de pagos y/o prestaciones, o de pagos tardíos, así como de una elevada deuda a proveedores de gobierno del estado; y de una extensa lista de presumibles actos de corrupción cometidos por funcionarios del gobierno corralista, entre los cuales se encuentran “múltiples casos de irregularidades por nepotismo, adjudicaciones directas superiores a los límites permitidos por la ley y conflictos de intereses, entre otros, (que) permanecen sin ser investigados ni sancionados”.

 

Los que iniciaron el mismísimo día de la toma de posesión cuando “su Gobierno inició la firma de contratos por 5.5 millones de pesos a una empresa de reciente creación y propiedad de la hermana del (entonces) síndico panista Miguel Riggs…”. (Nota de Itzel Ramírez/ El Diario, 10/X/18).

 

Luego, el ex secretario de Salud, Ernesto Ávila, acuñó otra de las frases emblemáticas de las corruptelas gubernamentales. Ante el cuestionamiento de la prensa, debido a que se había adjudicado un bono navideño de más de 100 mil pesos, con menos de tres meses en el cargo, adujo que “me dejé llevar”, por los consejos de sus subalternos, mientras crecían los rumores acerca de las corruptelas cometidas en su dependencia.

 

Vendrían después los escándalos de la contratación de la Coordinación de Comunicación Social, el uso lúdico de las aeronaves del gobierno de Chihuahua y otros casos no menos estridentes de una administración, cuyo titular le copió al ahora presidente electo una de sus frases más manidas: Gobernaremos sobre todo para los que menos tienen, menos saben y menos pueden.

 

No hay correlación con ella y la actuación del grupo gobernante.

 

Por lo pronto, nos quedamos con la más que profética fotografía de García Chávez. En la mañana del 4 de octubre del 2016, el día de la toma de posesión de Javier Corral, el activista se presentó a Palacio de Gobierno y abrió las puertas. La fotografía la publicó en su muro de Facebook con una frase:

 

“No hay Estado ni gobiernos abiertos con puertas cerradas a los ciudadanos. Que nunca nadie, por ningún motivo, cierre las puertas de las instituciones representativas a los ciudadanos, origen soberano de todo poder político”.

 

Ahora se las cerraron (a él y a infinidad de ciudadanos) al evento del tema que ha sido su leit motiv de los últimos cinco años: La corrupción de los gobernantes.

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