¿Cuál revolución, cuál historia? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Viernes, 16 de Noviembre de 2018 07:58

Mario Alfredo González Rojas.

 

Nuestro estado es rico en historia. Aquí murió el Padre de la Patria, don Miguel Hidalgo; residió don Benito Juárez, al ser perseguido por las fuerzas imperialistas de Maximiliano de Habsburgo; y se realizaron importantes acontecimientos de la Revolución Mexicana. O sea, hay historia, la que debemos conocer todos los chihuahuenses. Y la verdad, este día 20, será una fecha más del calendario histórico que pasará desapercibida como tal, por la mayoría.

 

Se podría aprovechar para visitar con los hijos los sitios de relevancia. Hay personas que recuerdan, por ejemplo, que, en la Hacienda de Bustillos, en la sección de Anáhuac del municipio de Cuauhtémoc, se filmaron en 1978 unas escenas de la película "El jardín de los cerezos", basada en la obra de teatro del ruso Antón Chejov, pero ignora que ahí se organizó el ataque a Ciudad Juárez en 1911, que culminó con la caída de Porfirio Díaz. Se visita además por curiosos la hacienda paran conocer cómo vivían los Zuloaga, propietarios de la misma.

 

Siempre nos atrae conocer las grandes construcciones del pasado, e ir a la hacienda de Bustillos resulta interesante porque ve uno aunque sea por fuera la capilla, los grandes salones, los corredores, etc. Y muy pocos sabemos que ahí estuvo Francisco I. Madero, como tres meses atendiéndose de una lesión sufrida en combate en Casas Grandes, aprovechando que su tío Alberto Madero era el administrador. Con él se reunieron, grandes personajes como Abraham González, Pascual Orozco y Francisco Villa, entre otros, para trazar su plan de ataque a la frontera.

 

Mientras se recuperaba el jefe del movimiento, cada uno de los líderes revolucionarios informaba cuántos hombres tenía listos para la lucha, se mencionaban posibles grupos que se unirían. Todavía no se fundaba colonia Anáhuac, y lo que es ahora Ciudad Cuauhtémoc, era un rancho.  Del 8 al 10 de mayo, fue el enfrentamiento de los revolucionarios con las fuerzas de Porfirio Díaz, lo que tuvo su conclusión con los Tratados de Ciudad Juárez, que marcaron el fin de la dictadura. Me tocó ver muchas veces en Ciudad Juárez, el reloj de la vieja aduana, ubicada en la avenida 16 de Septiembre, que mostraba las huellas de la histórica contienda. El primer disparo para dar comienzo el combate se dio en el reloj, deteniendo las manecillas a una hora que ya no recuerdo. Los que transitábamos por la "16", para ir al café "Central" o al "Saratoga", o simplemente para acudir a cualquier punto cercano, veíamos ese reloj con emoción histórica.

 

Como decía, hay muchos sitios históricos en el estado, que desafortunadamente no se conocen. Y da tristeza reconocer que mejor los muchachos están enterados de la vida y obra de delincuentes, que de los hechos históricos y los grandes hombres de Chihuahua y de México. Están al tanto de las series sobre narcos, sicarios y toda clase de enemigos de la sociedad, en una clara demostración de ignorancia y de inconsciencia que mucho le va a pesar al país, que ya le hace un enorme daño. Este puente es para "el buen fin", es para comprar y para pachanguear, y nada tiene que ver con el recuerdo de la Revolución Mexicana.

Cuando en 1982, subió al poder Miguel de la Madrid Hurtado, se acabó el discurso revolucionario en las ceremonias oficiales, sus intervenciones en público ya no tenían las frases acerca de la Revolución, los nombres de los líderes del movimiento, etc. Con sui lema de la "renovación moral", quiso dar a entender que "borrón y cuenta nueva", pero no fue así, nada cambió, la corrupción siguió tocando fondo.  

 

Actualmente la historia de México nada más la leen los que les gusta, pero en las escuelas se atiende por obligación; así lo sienten los alumnos. Por donde se le vea, hay un total menosprecio de la riqueza histórica que tenemos. "Con dinero y sin dinero", por lo pronto nos interesa más el "buen fin", y no importa que en la mayoría de las ventas nos roben los comerciantes y los vendedores de servicios, en un total barullo de sádicos y masoquistas.

 

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