Chihuahua, detonante de la fase armada de la revolución mexicana de 1910 PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Domingo, 18 de Noviembre de 2018 13:09

Isaías Orozco Gómez.

 

 

Persiste la duda y/o el debate acerca del lugar de origen donde se hicieron los primeros disparos del pueblo en contra de la larga dictadura del, a la sazón, ya octogenario, general Porfirio Díaz; si, a nivel nacional,  fue en el estado de Puebla o en el de Chihuahua; o bien, en el ámbito de nuestra extensa entidad federativa: si los primeros gritos de rebeldía y uso de las carabinas  30-30 por la causa anotada, tuvo su génesis,  en Cuchillo Parado, Coyame o en San Isidro, Guerrero.

 

Seguramente, tal “incógnita”, seguirá investigándose hasta dilucidarla, para que los acuciosos historiadores y demás ciudadanos interesados en nuestro pasado histórico común, duerman más tranquilos.  Mientras tanto, conviene participar en una parte del diálogo enriquecedor, que sostuvieron el eminente historiador Friedrich Katz y su amigo y colega de muchos años, el antropólogo Claudio Lomnitz, sobre EL PORFIRIATO Y LA REVOLUCIÓN; y que, durante 2010, con motivo del Centenario de la Revolución y el Bicentenario de la Independencia, el Instituto Mexicano de la Radio difundió. Lo que dio lugar a la vez, a que Ediciones Era, editara y publicara la obra: “Friedrich Katz, Claudio Lomnitz, El Porfiriato y la Revolución en la historia de México, Una Conversación”, primera edición: 2011".

 

La convocatoria de Francisco I. Madero para que a partir de la tarde del 20 de noviembre de 1910, se iniciara la sublevación contra Porfirio Díaz, según “Claudio Lomnitz, fracasó, quedó liquidada. A lo que Friedrich Katz, respondió: Liquidada. Aquiles Serdán se sublevó en Puebla esperando que centenares de sus partidarios lo fueran a secundar; pero no, porque ya estaba el ejército movilizado, y atacó la casa de los Serdán. Hubo un pequeño ataque en Ciudad Lerdo, Durango, donde también fueron dispersados los revolucionarios. Parecía que todo había fracasado. Al mismo tiempo, Madero había querido entrar en su estado natal Coahuila; uno de sus tíos le había prometido 500 hombres. Madero llega a la frontera, hay ocho hombres esperándolo; regresa a San Antonio, Texas.

 

“Pero había también una ventaja en esto: para la gente que el gobierno no sabía qué se iba a sublevar, dónde no había organización del Partido Liberal, el 20 de noviembre era la fecha de la revuelta, y entonces –especialmente en Chihuahua– toda una serie de gente del campo se sublevó donde el gobierno no esperaba ninguna revuelta. En el distrito de GUERRERO, centenares de antiguos colonos militares que habían perdido sus tierras o sus derechos se levantaron bajo el mando de un arriero, PASCUAL OROZCO, que llegó a ser el comandante más importante de los maderistas. Y el ex bandolero PANCHO VILLA se sublevó en la región de Parral.

 

“Claudio Lomnitz: en nuestro programa anterior hablamos de los inicios de la Revolución Mexicana… En el programa de hoy vamos a ahondar un poco más en la situación de Chihuahua, que tiene esta posición clave en los inicios de la  revolución maderista, por qué CHIHUAHUA; por qué la Revolución durante los primeros tres o cuatro meses está enfocada casi exclusivamente en esa región…En el contexto latinoamericano hablaremos también, sobre que la Revolución Mexicana es en realidad la PRIMERA REVOLUCIÓN SOCIAL que se da en América Latina, y vamos a conversar, para terminar con una discusión sobre la toma de Ciudad Juárez, es decir, la caída, en el fondo, del régimen porfirista, y sobre las relaciones internacionales que se iban forjando en torno a la caída de Porfirio Díaz.

 

“¿Por qué Chihuahua? Dos preguntas. Primero: Recuerdo algún ensayo, me parece, de Francois-Xavier Guerra, sobre la primera parte de la revolución maderista, en donde él dice que en realidad en los primeros meses –entre el 20 de noviembre de 1910 y más o menos marzo de 1911– es esta zona de Chihuahua la que logra mantener una sublevación que no se puede apagar. Entonces la primera pregunta es: ¿es eso así?, ¿es ésta la región que realmente sostiene la Revolución durante los primeros meses? Y la segunda pregunta es: ¿qué es lo que está pasando en Chihuahua?

 

“Friedrich Katz: Ésa es la región. Estoy de acuerdo en parte con Guerra, pero él ve esta revolución como una revolución minera, y no lo era –había mineros obviamente–. Era una revolución de un tipo muy especial de CAMPESINOS, que eran ante todo, antiguos colonos militares que la Corona española había establecido en el siglo XVIII para luchar contra los apaches. Y esta gente, aún en la Colonia y después en la época ya de independencia, había gozado de muchos privilegios, de los cuales no gozaban las comunidades indígenas. Por ejemplo, tenían, no sólo el derecho sino el deber de portar armas, tenían tierras propias, tenían exención de impuestos, en cuchos casos; tenían una autonomía mucho más fuerte que los pueblos indígenas: se les consideraba ciudadanos o, como en aquel entonces se les llamaba, ‘vecinos’ de pleno derecho.

 

“Y todos esos derechos los perdieron en la época porfiriana, o por lo menos en parte. Perdieron parte de sus tierras, perdieron su autonomía municipal porque el gobierno nombraba a los presidentes municipales. Ya no se les apreciaba. En los años 1850 y 1860 habían sido los héroes de Chihuahua: ellos luchaban contra los apaches. Cuando entraban a una ciudad después de una victoriosa campaña contra los apaches, la gente los aplaudía, los admiraba; ahora se habían convertido en campesinos pobres que la gente ya no admiraba, que habían perdido su status social, su independencia y en parte también sus tierras…

 

“Claudio Lomnitz: Entonces, ¿cuál era la situación en Chihuahua y en Durango?

 

“Friedrich Katz: Bueno, la situación en Chihuahua no sólo se debió a las colonias militares sino a que el ODIO HACIA UNA SOLA FAMILIA, que dominaba el estado económica, política, socialmente –EL CLAN TERRAZAS-CREEL– había provocado la oposición simultánea  de grupos que no necesariamente tenían ligas entre sí: mucha gente de clase media, los colonos militares, y también obreros. El poder absoluto de una familia –que dominaba también el poder judicial– creó un tremendo odio y una tremenda oposición. Díaz, que se había opuesto a ellos al principio de su régimen, se reconcilió con este clan, que se había hecho rico; sabía que el clan no iba a sublevarse contra él. Y, al contrario, al estallar la Revolución, nombró –o permitió que se nombrara– a un hijo de Terrazas como gobernador del estado, para luchar contra los revolucionarios.

 

“Así que ahí [en Chihuahua] no sólo eran causas económicas o sociales, sino el odio a una sola familia. Eso no fue así en Durango, pero ahí la expropiación de tierras había tomado formas aún más brutales que en Chihuahua, y ahí hubo también una revolución popular”. (Ibídem pp. 50-60).

 

Friedrich Kats, afirma que esta revolución fue una revolución campesina que Madero quiso frenar por todos los medios; no aceptó la integración de un ejército revolucionario campesino, en lugar del ejército porfirista “federal”. De hecho, Madero no quiso que triunfara la Revolución campesina. En ese sentido,  los acuerdos de Ciudad Juárez representaron casi una capitulación de Francisco I. Madero.

 

Así, surgen en Chihuahua, las grandes figuras –entre otras, no menos importantes– de la Revolución Mexicana de 1910-24: Pascual Orozco y Francisco Villa.

 

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