Los 43 de Ontario PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Benito Abraham Orozco Andrade   
Domingo, 17 de Febrero de 2019 16:47

Benito Abraham Orozco Andrade.

 

Coincidente con el número de personas del lamentable crimen sin esclarecer ocurrido en Ayotzinapa en 2014, hace unos días se dio a conocer la liberación de 43 mexicanos que trabajaban como esclavos en Canadá.

 

Según se informó a través de distintos medios, esos compatriotas “habían sido atraídos a Canadá por traficantes que, a cambio de una gran suma de dinero, les prometieron que podrían estudiar allí y obtener visas de trabajo y un estatus permanente de residencia”.

 

No obstante, quienes pretendía alcanzar ese “sueño canadiense”, se encontraron con que fueron obligados a trabajar como esclavos en hoteles en distintas partes de la provincia de Ontario, casi de manera gratuita, teniendo que pagar por su vivienda, comida y transporte a sus lugares de trabajo, siendo controlados sus salarios por los empleadores, quienes a veces les daban menos de 33 dólares estadounidenses al mes para vivir, según se difundió en distintas páginas digitales.

 

De dicha información se infiere que fueron varios meses los que estuvieron en tan criminales condiciones, y afortunadamente las autoridades del citado país ya les han ofrecido un permiso temporal de trabajo y atención médica.

 

Es por demás lamentable y vergonzoso que nuestros connacionales tengan que pasar por ese tipo de vejaciones, y más aún que en México se presenten -¿y permitan?- situaciones de tal naturaleza, principalmente con los inmigrantes de centro y Sudamérica.

 

En un país que cuenta con una gran riqueza en recursos naturales -y de otra índole-, no se puede aceptar que millones de habitantes pervivan en condiciones paupérrimas, teniendo muchos de ellos que buscar su bienestar allende las fronteras (aunque sea mera ilusión en no pocos casos). Si México realmente cambiara, habría para todo y para todos. Es cuestión de una verdadera justicia social, y no de demagogias.

 

Por décadas, reiteradamente se ha venido señalando que la riqueza de México está concentrada en muy pocas personas, pero de ahí no ha pasado y, por el contrario, entre más le busca el nuevo gobierno federal a las corruptelas de sus antecesores, más “pus” sale, dejando claro que nunca se pretendió redimir a los mexicanos de tan despreciable expoliación. Imposible negar el contubernio que ha existido entre gran parte del sector oficial y de la iniciativa privada para despojar al pueblo de lo que legítimamente le pertenece. Un completo desaseo.

 

Si queremos contar con un alto nivel de vida como el que se disfruta en muchos países nórdicos y de otras latitudes, muy conveniente sería que en diversos aspectos siguiéramos el ejemplo de la alta responsabilidad individual y colectiva que caracteriza a sus habitantes, lo que en consecuencia les ha permitido contar con gobiernos igualmente responsables. Una varita mágica no podrá lograrlo.

 

Los 43 de Ontario son un ejemplo contundente de lo que los gobiernos mexicanos han provocado (orillando a la migración por falta de oportunidades), así como de lo que nosotros como sociedad les hemos permitido (el despojo de nuestra riqueza). Ni como negarlo.

 

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