Perfil humano. Los focos rojos en Pemex PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Eduardo Fernández   
Domingo, 24 de Marzo de 2019 13:20

Eduardo Fernández.

 

La empresa estatal Petróleos de México (Pemex) se encuentra en la peor crisis de su historia debido a que casi debe el total de sus activos y produce lo mismo que hace 40 años.

 

Pemex tiene una deuda de 104 mil 563 millones de dólares y sus activos son de 107 mil 713 millones de dólares. Es considerada la empresa petrolera más endeudada del mundo, por lo que ha sido evaluada en forma negativa por varias calificadoras internacionales.

Su producción fue de solo un millón 623 mil barriles diarios en enero de este año, la cual es equivalente a la registrada en noviembre de 1979 de un millón 615 mil barriles diarios.

 

La gallina de los huevos de oro está a punto de perecer como lo vaticinó el ex presidente Peña Nieto hace pocos años. Para evitarlo es necesaria una inversión multimillonaria que reactive su producción, la cual es poco probable al cancelarse las licitaciones para la explotación petrolera.

 

La caída en la producción petrolera se percibe mejor si se compara la lograda en diciembre del año pasado y la de enero del 2019, la que pasó de un millón 710 mil barriles diarios a un millón 623 mil barriles diarios.

 

La tendencia negativa se incrementó el año pasado cuando en enero del 2018 se produjeron un millón 908 mil millones de barriles diarios y en enero de este año solo fueron los citados, una diferencia de 285 mil barriles diarios o del 15% en tan solo un año.

 

La condición financiera es crítica no solo para Pemex sino también para el gobierno federal ya que entre el 25 y 30 por ciento de su presupuesto anual proviene de la petrolera.

 

La reducción de la base trabajadora de 145 mil a 111 mil 484 empleados del 2014 al 2018 si bien alivió en algo las finanzas no logró reducir significativamente su déficit. Además la cantidad de pensionados iguala o supera a la actual planta laboral de la empresa estatal.

 

La alternativa planteada por el presidente López Obrador de construir más refinerías parece ser que no es la más viable pues como lo señaló incluso Cuauhtémoc Cárdenas es preferible invertir en exploración y explotación más que en la producción de gasolinas.

 

Ahora bien, una cosa es que la petrolera esté en bancarrota y otra es que las reservas petroleras estén agotadas pues continúan siendo enormes y aún pueden ser un factor estratégico para el desarrollo económico del país.

 

Para lograr realmente aumentar el crecimiento económico anual con una macroeconomía estable se requieren políticas energéticas sensatas que prevean las tendencias mundiales y no las habituales ocurrencias sexenales que han llevado a la quiebra a Pemex y causado el despilfarro de los recursos naturales, como es el caso de los hidrocarburos.

 

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