Jaime García Chávez: Los candidatos amanecieron muy sonrientes PDF Imprimir E-mail
Opinión - Jaime García Chávez
Lunes, 17 de Mayo de 2010 16:04

Anuncian que las sonrisas son para anunciar que se le quite a usted el deseo de comer el corrosivo esquite, también llamado cacalote y palomita

Hoy  -lunes 17 de mayo de 2010- las ciudades, pueblos, villas y rancherías del estado de Chihuahua amanecieron como naturalmente amanece desde hace millones y millones de años. Las leyes que rigen el cosmos no nos enseñan: se cumplen inexorablemente y –por cierto- no siempre será así, aunque la eternidad exista.

 

La nota es lo abigarrado (masacotudo) que se muestra todo lugar con retratos y más  retratos de candidatos sonrientes que imploran el voto de los ciudadanos a pesar  de que no les digan para qué lo quieren  y mucho menos se comprometan a nada. Muestran dientes muy blancos y  alineados a la perfección, sinónimo de que le ha ido bien en la vida en un país en el que la odontología no ha superado las caries, la gingivitis, las postemillas y las extracciones. Son sonrisas de una felicidad personal y a la vez utilitaria, pues no hay motivos en la escena pública y en la situación económica, ni causas que las justifiquen, y vaya que soy partidario de la alegría. ¿De que se ríen los candidatos, como preguntó el poeta? ¡Quien lo sabe!

Del tsunami de carteles extraigo uno, por que ese si no esconde su propósito: es el del mofletudo, ajado, ojeroso y jetón Juan Gabriel que nos invita a escucharlo en un palenque donde los gallos si pelean de verdad al son de canciones que recuerdan que la política actual “no vale la pena  dense cuenta de eso” , por que brinda muy pocos besos a los enamorados, en este caso de la democracia y sus virtudes, que las tiene aun que en Chihuahua no se vean por ningún lado.

¿Qué les pasa a los políticos?, ¿Donde buscaron a sus estrategas en publicidad? ¿Acaso es cierto que no encontraron diseñadores gráficos que vayan más allá del centenario anuncio de la sonrisa Colgate?

Tiene razón el escritor alemán muerto en 1999, Friedhelm Moser al afirmar en torno a este tema de la propaganda electoral, que el ingenio puede llegar a ser contraproducente y por tanto que los políticos en elecciones y sus partidos solo exhiban lo elemental , sus bagatelas, sus desconocidas caras y no más. Para ellos -aunque el país y el estado se caen a pedazos- los electores quieren simplicidad, son tontos y por lo tanto hay que satisfacerlos con tan barata mercadería. El pueblo tiene la fe del carbonero, según ellos. Moser lo afirma: en una contienda electoral es “un signo de estupidez mostrarse muy inteligente”. El habla de la culta Alemania contemporánea y su democracia modélica  y si nos hubiera visto a nosotros habría añadido que a los candidatos de aquí les resulta extremadamente fácil, casi una risotada, adoptar ese papel y ejecutarlo casi con maestría. Agrego: les sale natural, así parecen políticos de yeso o escayola sacados del almacén del teatro–partido para actuar como lo

hacia Don Roque, el clásico monigote del mago de carpa de mi infancia, el legendario Paco Miller.

Un par de preguntas se imponen: ¿Nos merecemos esto por ser un pueblo de tontos o entupidos? ¿Tiene sentido votar por candidatos de plástico reciclable?

Tengo para mí que ambas respuestas se resuelven con un no contundente y será motivo de una reflexión pública aparte.

 Solo añado que las sonrisas, si nos atenemos a los sabios consejos de Rubén Aguilar Jiménez, llaman la atención para que todos aspiremos a tener una alba sonrisa y evitar el consumo de alimentos que pican la dentadura. Precisamente  como el esquite. Tiene razón: ¿Pa´ que es el esquite? Para producir caries y mal aliento.

17 de mayo de 2010

Esquite. (Del azt. Izquitl, maíz tostado)  m. Rosetas de maíz tostado y reventado. Dícese también  cacalote y palomita. La voz es usual entre la población  norteamericana de origen mejicano. Lo mismo en centro América.-ROBELO, Dicc. Define: “grano de maíz reventado por la acción del fuego, al tostarlo en el comal”, y agrega “Mezclados los esquites con miel se forman unas bolas que se venden con el nombre  de palomitas, y son una agradable aunque indigesta golosina.”(J. SÁNCHEZ.) (Francisco J. Santamaría “Diccionario de Mejicanismos, p 509”)

 

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