A Dios lo que es de Dios y a César…todos los votos PDF Imprimir E-mail
Opinión - Jaime García Chávez
Escrito por Jaime García Chávez   
Miércoles, 16 de Junio de 2010 15:11

Los obispos católicos de esta región de Chihuahua lanzaron su mensaje entorno al proceso electoral que languidece  en medio del desinterés ciudadano y de manera inobjetable se pronuncian contar el abstencionismo electoral, con el inocultable propósito de defender el establichment, que es el que les favorece a sus fines, cabe decir divorciados de las mejores enseñanzas del evangelio. Nos dicen que es pecado no votar, pero no aclaran —si fuera fundada esta categoría que no lo es ninguna parte y menos en un estado laico— si es pecado y mortal, votar por los partidos y sus irresponsables candidatos que ni han propuesto nada y se han dedicado a una pugna por el poder sin mas.

 

 

A la inmensa mayoría de los ciudadanos los tiene sin cuidado el pecado. Si realmente les preocupara y eso se tradujera en actos tangibles, no estaríamos en la profunda crisis material y espiritual en que nos encontramos. La voz de los obispos se hunde en la ultratumba de la historia y además tiene el tufillo rancio que despide lo peor de la escolástica medieval, pero este es otro tema. Lo que sí está en la agenda es el cómo estos obispos han contribuido, con sus incongruencias y su falta de respeto al estado laico y su derecho, a que los católicos que lo siguen carezcan de orientaciones validas, las que se suscriben no con palabras sino con hechos y coherencia cristiana.

 

Los obispos católicos están comprometidos con el poder político tal y como está establecido y, además, se benefician de esa circunstancia obteniendo canonjías y prebendas que avergüenzan a los que tienen un mínimo de decencia, no digamos a ellos que se reclaman vicarios de Cristo en la tierra y poseedores de verdades absolutas en las que se envuelven, sobre todo cuando se trata de hablar de ética y con la boca llena.

 

En lo particular los veo priístas, convenencieros, defensores del  poder, tapaderas de la pederastia, panegiristas del gobernador salvo el tenue matiz diferente que marcó el obispo de la Tarahumara  Rafael Sandoval  Sandoval  a la hora  que la mayoría de los prelados defendieron al gobernador, cuando vino todo este derrumbe social por la inseguridad.

 

Por mi parte y como  bien lo saben mis lectores no tengo más que decir que se vayan con su música y sus pecados a otra parte. Pero esto no es obstáculo para que precise dos  o tres cosas. En nuestro país el voto no es obligatorio, si lo fuera el abstencionismo se mitigaba. Además hay dos aspectos que mueven a reflexión: para los obispos los partidos políticos son protagonistas del proceso electoral y lo que vemos es justamente lo contrario: no podrán mover a la sociedad y el abstencionismo previsible será alarmante y prueba contundente de lo que afirmo. ¿Cual Protagonismo? En realidad cuando los obispos defienden a los partidos, lo que están defendiendo son sus ventajas, los privilegios, que los dejen hacer y deshacer, que se hagan de la vista gorda para solaparles sus delitos cubriéndolos de impunidad.

 

Por otra parte los obispos echan su acostumbrado gato a retozar. Indican, como en las peores etapas de oscurantismo,  que los católicos no pueden darles sus votos a los partidos y candidatos que propongan políticas contarías a la moral elemental. ¿Qué significa moral elemental? Fuera del deseo de que los ciudadanos se coloquen tras las enaguas de los curas para que se les administre el cerebro, nadie lo sabe. Parece increíble que estos dinosaurios continúen  produciendo sus mismos rugidos de hace siglos.

 

En  realidad no es cierto que los obispos  se limiten a iluminar conciencias para que haya ciudadanos que vivan los valores de la democracia. Si esto fuera cierto y tuviese consecuencias, habría sacerdotas, obispas, papisas (realmente debiera decir papas, haciendo de este   sustantivo término común a dos géneros). Pero no. La iglesia vive dentro de una monarquía que aún se finca en un papa varón infalible, según el y sin fundamento alguno.

 

Entiendo que si gana César Duarte o Carlos Borruel, estos obispos dirán el lunes siguiente al día de la elección: se hizo la voluntad de Dios, sigamos, alentemos, amemos y obedezcamos  al querido hijo de la iglesia que será gobernador y oirá nuestros ruegos y nos colmará de satisfacciones. Así han sido, así son y así serán. Por eso un día le dieron la espalda a un cristiano como Adalberto Almeida y Merino.

 

Pero sin mucho que me apuren creo que a estos obispos los guía la máxima de: den a Dios lo que es de Dios y a César…los votos,

 

El Clima