Jaime García Chávez: Fiscal por la voluntad de Dios PDF Imprimir E-mail
Opinión - Jaime García Chávez
Escrito por Jaime García Chávez   
Sábado, 20 de Noviembre de 2010 02:31

…ahora tenemos que Dios se le atravesó, a un mismo tiempo, a la Constitución y al llamado arte de hacer política. Leí con sumo cuidado la entrevista a Carlos Manuel Salas publicada en el número uno del periódico Rumbo, recién fundado por Froylán Castañeda. Porque las palabras del señor Salas recibieron el homenaje de la letra impresa, no las pongo en duda y si me apuran un poco le digo que brillan por el candor que transpiran. Cosas veredes, se acostumbra decir en estos casos, apoyándose en el insigne Cervantes.  Va de cuento…

 

Cualquiera hubiera dicho que tanto la calidad de hombre de negocios como las asignaturas que cumplió lo llevaban por uno de los toriles que desembocan en las esferas del fomento económico de la novísima administración. Pero no, no fue así, un buen día Duarte sorprende a Salas con el ofrecimiento de la Fiscalía. La respuesta no se hizo esperar. No pierdo la tentación de citar la entrevista justo en el momento en que se refiere a esta respuesta. Esta es: “Un día me hace esta propuesta, me sorprende, sí. No respondo de inmediato (contestó el interpelado), mi vida está muy ordenada en mi empresa, en asesorías de comercio exterior, y fundamentalmente  con mi familia. Mi actividad era familiar, ir al mandado, a las tortillas, por mi hija y hacer mi trabajo, cosas así”.

En la entrevista el señor fiscal narra aspectos que permiten observar la forma en la que se reclutó para la actual administración una de sus figuras clave. Me recordó la entrevista algo del teatro del absurdo, especialmente memorables parlamentos de Beckett. Las conversaciones del ahora fiscal no tienen desperdicio al respecto, él durante la campaña y la precampaña que llevó a Duarte a la gubernatura realizó actividades que versaron sobre desarrollo económico y hasta se adentraron en el actual esquema de manufacturas para la exportación, y resultaba natural que recibiera encomiendas para enlazar al candidato priísta con los empresarios. 

Si el funcionario contestó negativamente a la propuesta ¿Qué lo hizo aceptar finalmente? Fue una especie de luz divina —no del tamaño de la que iluminó, camino de Damasco, a ese aguerrido constructor del cristianismo primitivo llamado Pablo— un mensaje del mismísimo Dios que de ser real finalmente parece que se ocupa de las cosas de Chihuahua. Pero le dejo la palabra a Salas: “pero al final la decisión la tomé por mi esposa”… y abunda: “Me escucha y sabe los riesgos que esto implica, sabe los peligros, sabe el desgaste emocional y familiar que esto implica y me preguntó —dice el entrevistado de Castañeda    :  ¿buscaste este trabajo? Dije no. ¿Lo deseas? Otra vez no. Entonces ella me dijo Dios te está mandando, Dios te da habilidades y el gobernador te tiene confianza, absoluta confianza para combatir este mal que afecta a todo el estado”. 

Si Dios habló con Juana de Arco, hoy lo ha hecho con la familia Salas para conjurar un gran mal de la patria.

Usted podrá pensar que estamos ante un candoroso, ante un pánfilo, de alguien que se pinta sin afeites a través de los medios. Y es posible, por qué no. Pero  en un Estado laico y democrático nos interesaría más saber su experiencia precisa, a la que estuvo cercano hace muchos años y en otra realidad muy distinta a la que padece el país. Quisiéramos saber de sus arrestos, de su preparación, de sus conocimientos, saber si ha publicado algo, conocer en fin una historia que avale ocupar el sitial que hoy tiene. Pero nada de eso ha llegado, salvo —cáspita— salvo el mamarracho de la calidad total y del ISO-9000.

La mayoría de los analistas piensan que el reclutamiento de las figuras de un cuerpo administrativo se hace sobre mejores bases. A mí me parece que el retrato que nos pinta el señor Salas no pasa más allá de la improvisación, el amiguismo y las decisiones erráticas. Soy de los que quiere hechos y no palabras. Finalmente si a deseos vamos  quiero equivocarme para no tener en mi haber otra prueba más de la inexistencia del mismísimo señor Dios,  que si se equivoca en Chihuahua ya se equivocó hasta con su creación misma.

 

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