Jaime García Chávez: Para aniquilar la duda homicida PDF Imprimir E-mail
Opinión - Jaime García Chávez
Jueves, 24 de Febrero de 2011 05:51

Para liberar a la duda de andar matando por todas partes a los perplejos chihuahuenses, doy unos antecedentes para preguntar al “legislador”  (así se comporta) César Duarte:  

Preceden a la pregunta tres hechos que no hay que  perder de vista: se inició el trámite para cesar al defensor público Joel Meneses Hernández; lo pronosticable es que el verbo predilecto del sexenio (César en acto o en potencia, para ponernos Aristotélicos) se concrete mediante un despido, amonestación u otra sanción en contra de Joel Meneses Hernández; y, de todas maneras, el juicio de amparo contra la sentencia de casación en el asunto Rubí seguirá su tramitación apegada a la ley, salvo que se desistan de la misma, quedando privados todos de un debido proceso en el que la tercera instancia, es decir la del Poder Judicial de la Federación, se aniquile por consigna.   

 

De mis buenas lecciones de Derecho Romano, tengo en mis notas algunos latinajos extraídos del Digesto y otras fuentes. Veamos:  

Omnis, qui defenditur, boni viri arbitrates defendeusest, que significa

Todo el que es defendido debe ser defendido a arbitrio de buen varón.  

Y luego aparece esta: 

Illicitum licito mixtum vitiatur, et non vitiate, que traducido quiere decir esto: 

Lo ilícito mezclado con lo lícito no vicia lo lícito. 

Para mí que se debe tener por dogma que, por lo general, no hay nulidad si no hay daño. ¿A quién daña el amparo? 

Viene a cuento todo esto que es sabiduría ancestral para apoyar y dar respuesta lógica y sensata a estas angustiantes dudas: 

¿Es buen varón el que deja su defenso a la mitad del río? 

¿Es buen varón el que atiende todas sus obligaciones, y no se escuda en pretextos para evadir responsabilidades? 

¿Se ha de sostener todo lo que se hizo lícitamente así sea ocho meses después si la ley lo permite? O, ¿qué es lo ilícito? 

Si se sanciona al abogado defensor, ¿quedará su demanda de amparo viva hasta que se agote la tercera instancia? 

Se desprende entonces: ¿actuó mal y por eso se le sancionará pero su obrar —iniciar el amparo— es jurídicamente eficaz, a grado tal que se puede constituir en la revocación de la sentencia de casación?  

 ¿El defensor público actuó administrativamente mal, pero sus actos no son de ninguna manera nulos?  

¿Actuó bien y se le debe dejar en paz? 

¿No pero sí; si pero no?  

¿Qué pasará, que misterio habrá? 

 

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