La Columna de Jaramillo PDF Imprimir E-mail
Opinión - Carlos Jaramillo Vela
Escrito por Carlos Jaramillo Vela   
Domingo, 12 de Marzo de 2017 21:58

Carlos Jaramillo Vela.

Sacra enmienda de plana a Corral: ahora lo reprueba el Padre “Negris”. El PRI: ante el inminente cambio para comenzar la remontada. ICHITAIP: otra venganza de Corral ha sido consumada. Corral: ¿El Estado soy yo?.

Quien le hizo la más reciente enmienda de plana al gobernador Javier Corral, fue el popular y apreciado sacerdote católico Gustavo Enrique Sánchez Prieto, mejor conocido como el Padre “Negris”. En días pasados, concretamente el 7 de marzo del año en curso, fue divulgada en los medios de comunicación la misiva con los firmes señalamientos que el presbítero formula directamente al mandatario en torno al polémico tema de la eliminación de los nombres de los padres y abuelos en los nuevos formatos de las actas de nacimiento. En su alusión a dicho asunto, planteado a título personal y como ciudadano chihuahuense, el padre Sánchez Prieto indica que el gobierno de Corral no está siendo honesto al tratar de hacer creer a la opinión pública que tal modificación a las actas de nacimiento es consecuencia de un convenio establecido por su antecesor el ahora exgobernador César Duarte. Así, en su carta, el padre “Negris” le dice a Corral: En la cuestión de los cambios realizados al formato de las actas de nacimiento en nuestro estado. He llegado a la conclusión de que, quienes están defendiendo una determinada postura en Chihuahua, mienten manipulando, ocultando o desfigurando la información a la gente. La ciudadanía merece respeto. Dicen que el cambio mencionado fue decisión de Duarte. Me sorprende que el gobernador anterior haya podido empeñar el futuro, y el gobernador actual no tenga fuerza para comprometer el presente. Parecería que Corral es más duartista que Duarte. Lo que resulta extraño, porque en cuestiones administrativas ha sometido a revisiones exhaustivas las decisiones tomadas hasta encontrar las cosas que parecen fuera de lugar. El mismo poder judicial experimentó una fuerte sacudida en la nueva administración... y en esta materia, el tema resulta intocable.” Más adelante, en su texto el padre Sánchez toca otro tema que también ha levantado controversia desde hace cinco meses, cuando el PAN asumió el poder estatal por segunda ocasión en la historia de Chihuahua. Tal tema es el concerniente a los colores, rubro al que los gobernantes de casi todos los partidos, y particularmente los emanados de las filas blanquiazules, le apuestan con fervor por su evidente connotación mercadotécnica. Entre otras muestras de esa pigmentación -surgida de cavilaciones movidas por la estrategia político-electoral- que los chihuahuenses empezamos a ver desde octubre de 2016, se hallan el nuevo logotipo de la administración estatal; el cambio de color –a azul- en las monumentales letras de la Plaza de la Grandeza, que representan el nombre de la entidad; y el repintado azul –ordenado por la alcaldía- en algunos parques públicos de la capital. Por cierto, confirma aún más la intencionalidad electoral de tales acciones el hecho de que haya sido retirada la palabra “Vive”, que se hallaba colocada en seguida del nombre de Chihuahua, en dicha plaza. Mientras no exista una presión políticamente “amenazante”, es decir, mientras la ciudadanía chihuahuense no presione a Javier Corral y María Eugenia Campos éstos seguirán en lo suyo, que es tratar de “institucionalizar” el color azul en el municipio y el Estado de Chihuahua, por el innegable efecto subliminal-electoral que ello reviste. El Padre “Negris”, finaliza su carta a Corral en los siguientes términos: Sr. Gobernador, está llamado por el voto popular a servir a la comunidad. Ni amo ni dueño. Escuche, pues, a su gente. Como mexicano y como Chihuahuense, estoy orgulloso del escudo nacional y el del estado de Chihuahua. No nos imponga un logotipo colorido que, con todas estas cosas, nos crea más dudas. En Chihuahua, tenemos muchos retos como para estar gastando energías en iniciativas absurdas. Espero que se haya advertido que no hablo por motivos religiosos sino simple y sencillamente como persona y como chihuahuense. Ahora sí agrego, Dios lo bendiga. Oro por Usted, Cinthia y toda su administración.” Evidentemente, debido al indiscutible estatus moral que el padre “Negris” tiene dentro del clero y la sociedad chihuahuense, la carta que el siervo de Dios envió a Corral refleja en modo claro el distanciamiento existente entre el gobierno de éste y la jerarquía Católica en Chihuahua. El padre Gustavo Sánchez Prieto ha tenido el valor y el cuidado de las formas necesarios para denunciar públicamente aspectos que a él -igual que a miles de chihuahuenses- le perecen erróneos por parte de la administración panista.

Una vez formalizado el nombramiento de Fernando Moreno Peña, exgobernador de Colima, en su carácter de Delegado del CEN, el Partido Revolucionario Institucional se prepara para el relevo del CDE y para la remontada electoral en Chihuahua. Experiencia, liderazgo real y manejo prudente, tendrán que hallarse sin duda entre los principales atributos de quien quede al frente de la dirigencia tricolor una vez que Guillermo Dowell cuelgue su fotografía en la galería de los expresidentes. Las circunstancias no están para menos, el PRI está obligado a recuperar el terreno perdido, esto con independencia de que continúe o no la serie de disparates que el PAN ha venido cometiendo debido a su falta de oficio y madurez en los primeros cinco meses de su accidentado ejercicio de gobierno. Son diversos los nombres y perfiles de las y los priístas mencionados como posibles sucesores del notario que hoy es acosado mediante prácticas inquisitorias desplegadas por la administración estatal. Óscar Villalobos, Graciela Ortiz, Mario Trevizo, Lilia Merodio, Manuel Russek, Guillermo Márquez, Adriana Fuentes, Alejandro Domínguez, José Luis Canales, Liliana Álvarez, Fermín Ordóñez, Francisco Salcido, Marco Quezada, Heliodoro Araiza, Pedro Domínguez, Rodrigo De la Rosa y Miguel Ángel González figuran entre los personajes que con mayor frecuencia son citados por los analistas a la hora de hacer las predicciones. La rapidez del trámite sucesorio y la precisión en las acciones del nuevo dirigente son dos factores que pronto se dejarán ver en el PRI. Para este partido ya no hay más tiempo qué perder, pues como el 2017 avanza a paso veloz y el 2018 se halla cada vez más cerca, el cabildeo de las candidaturas a senadores, diputados federales y locales, alcaldes, síndicos y regidores deberá estar listo a más tardar dentro de 9 meses. Además, el desgaste inherente al ejercicio del poder juega ahora a favor de las huestes tricolores, y afecta la imagen de su principal adversario, el blanquiazul. Por ello, la perspicacia y el tino habrán de ser dos de las cualidades que distingan al comportamiento de la o el nuevo líder del priísmo, en cuya estrategia no se deberá desdeñar la capitalización política de los cada vez más recurrentes y sonoros desaciertos y escándalos con los que día tras día y semana tras semana saturan las planas de los medios de comunicación las y los principales funcionarios del gobierno panista.

La destitución de Rodolfo Leyva como Consejero Presidente del Instituto Chihuahuense para la Transparencia y Acceso a la Información Pública, operada desde Palacio a través de la mayoría de los consejeros quienes se apegaron a la línea y el guion que les dictaron, constituye una de las afrentas más vergonzantes cometidas contra la institucionalidad en lo que va de la actual administración estatal. Los embates del Poder Ejecutivo contra las instituciones parecen no tener más fundamento que la visceralidad, la vanidad y el egoísmo. Primero fue la burda embestida de Palacio contra el Tribunal Superior de Justicia, al destituir el entonces Magistrado Presidente, Gabriel Sepúlveda, utilizando para ello al Poder Legislativo; luego vino la conspiración urdida con apoyo de algunos jóvenes diputados locales, para obligar a Jesús Esparza a renunciar antes de la conclusión de su mandato a la Auditoría Superior del Estado, a fin de colocar en su lugar a un inexperto funcionario en cuya primera declaración pública dijo que quien lo invitó a ocupar el cargo es el Secretario de Hacienda, Arturo Fuentes. El caso del ICHITAIP, también carente de justificación jurídica o moral, de igual modo se veía venir, tal como de cierta manera esta columna lo auguró semanas atrás, cuando los medios divulgaron la humillación causada por Leyva a Corral al manifestarle frente a varios testigos su negativa rotunda ante la pretensión del mandatario para imponer como Secretario del Instituto a Ricardo Gándara, esposo de Estefany Olmos, Secretaria de la Función Pública. El día de la caída de Leyva –jueves 9 de marzo de 2017-, un par de horas antes del inicio la sesión orquestada para traicionarlo, un conocido medio de comunicación electrónico chihuahuense relató el caso en los términos a continuación transcritos, al referir que este asunto había sido abordado ese mismo día por uno de los conductores de radio más populares de la capital: “Esta tarde será la sesión y denunciaron que el gobernador Javier Corral intentará destituir a través de los consejeros a Leyva como presidente. Leyva denunció el caso, según expuso Juan Enrique en "No le Cambie", para Antena Radio. Expresó Juan Enrique que la destitución es a raíz de que rechazó Leyva a "recomendado" del gobernador Javier Corral.” Por su parte, la columna política del más importante medio impreso del estado, en su edición del 10 de marzo abordó así el tema: El golpe al presidente del Ichitaip es el colofón del conflicto de Leyva con un ala del PAN luego de su nombramiento, que comenzó cuando, así se supo, de parte del gobernador Javier Corral le pidieron nombrar como secretario ejecutivo a Ricardo Gándara, esposo de la secretaria de la Función Pública, Rocío Stefany Olmos, en pago a su designación como comisionado de transparencia, tras haber quedado fuera dos veces en legislaturas priistas. Así, el espectáculo público dado fue producto de la falta de oficio azul para hacer estas cosas, pues no hubo cuidado de las formas y ni modo que la remoción solicitada obedezca a lo que se dijo y no a una venganza interna panista.” En efecto, la venganza está consumada y así Corral ha saciado su rencor contra Leyva, sacándose la dolorosa espina que semanas atrás éste le clavó al orgulloso gobernante.

El estilo de actuar de Corral genera la percepción de que él y su grupo en el poder arribaron al mismo movidos por un insaciable afán de vendettas, más que con el propósito de dar un nuevo impulso al desarrollo de Chihuahua. La actual circunstancia de enrarecimiento del ambiente político-institucional que vive Chihuahua a raíz de la irreflexiva actuación del Gobierno del Estado, evoca la tristemente célebre frase “El Estado soy Yo”, misma que en el siglo XVII pronunciara el entonces Rey de Francia, Luis XIV, representante del absolutismo imperante en esa época. ¿Acaso Javier Corral en su fuero interno piensa que el Estado es él, tal como hace cuatro siglos lo hiciera el arrogante monarca?. No hay manera de saberlo, sin embargo lo que sí salta a la vista es que el gobierno de Corral está dando sobradas muestras de que transita por el camino del absolutismo.

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