Perfil humano. La crisis de los partidos políticos y la sucesión presidencial PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Eduardo Fernández   
Domingo, 19 de Marzo de 2017 13:20

Eduardo Fernández.

La transición democrática en México como todo proceso político tiene sus avances y retrocesos, como lo es la pérdida de confianza en los gobiernos, los partidos políticos y en general en la denominada clase política.

La corrupción, ineficiencia, “cuatismo”, autoritarismo y demás vicios de los gobiernos durante décadas han minado la credibilidad en ellos por parte de los gobernados. La débil legitimidad ganada en las elecciones se diluye ante la pésima administración de los recursos y bienes públicos por parte de los responsables.

Los partidos políticos no han madurado a la par que los organismos electorales y la sociedad civil por lo que se encuentran en continua crisis por la lucha interna del poder como es evidente actualmente en el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Las siglas partidistas van y vienen pero persisten las mismas fallas, sobre todo la falta de una auténtica democracia interna. El partido que se perfilaba como principal opción de la izquierda está reducido a una mínima representatividad y la otra opción es el partido emergente controlado por un caudillo populista al viejo estilo autoritario del sistema político.

Por parte del PAN no están mejor las cosas pues a pesar del repunte que tuvo el año pasado con las siete elecciones estatales que ganó, algunas en alianza, no ha podido mostrar mejores precandidatos para el 2018 que a Margarita Ayala y Ricardo Anaya.

Los nuevos gobernadores de este partido tampoco podrían ser una opción pues están comprometidos con sus electores para meter a la cárcel a sus antecesores además de corregir el serio quebranto financiero y económico heredado en sus entidades.

En cuanto al PRI basta ver la ceremonia de su 88° aniversario con la tradicional demagogia presidencial de que van a lograr el “carro completo” este año y el próximo. Además con creces siguen demostrando que sigue siendo el viejo PRI con las mismas artimañas y estrategias poco democráticas en aras de un cuestionado pragmatismo político.

Las únicas posibilidades nuevas para el 2018 serían que surgiera algún candidato independiente fuerte y que pudiera capitalizar el voto ciudadano, sobre todo de los jóvenes. No se puede descartar que se pueda dar un fenómeno como el de Kumamoto en Jalisco, aunque por el momento es poco posible y con escasas probabilidades.

Lo que si se perfila para la siguiente sucesión presidencial es una conflictiva confrontación no solo entre las fuerzas partidistas sino también con los grupos sociales que han sido marginados y sacrificados en aras de una aparente “paz porfiriana”.

Revisando anteriores crisis desatadas durante las elecciones presidenciales no se puede dejar de reconocer que estas fueron superadas con las reformas políticas y electorales consensadas por la mayoría de los partidos, lo cual esperamos pueda funcionar también con los comicios del 2018 y se pueda continuar con nuestra imperfecta democracia, la cual no deja de ser una mejor opción que la anterior “dictadura perfecta”.  

 

 

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