César Duarte, el escapista PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Aída Maria Holguín Baeza   
Martes, 11 de Abril de 2017 04:35

Aída María Holguín Baeza.

A finales del mes de marzo, César Horacio Duarte Jáquez fue oficialmente declarado prófugo de la justicia. Esto, luego de que el gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, confirmará que Duarte huyó a El Paso, Texas, para evitar ser arrestado como consecuencia de la orden de aprehensión girada por la Fiscalía General del Estado.

De acuerdo con lo expuesto por el propio gobernador Corral, el plan era capturar a César Duarte durante los servicios funerarios de Carlos Hermosillo Arteaga; sin embargo, como era de esperarse, Duarte no hizo acto de presencia.

Considerando que -no hace mucho tiempo- César Duarte dijo que se quedaría en territorio mexicano para hacer frente a las acusaciones, ahora se corrobora que no es un hombre de palabra y que -desde hace mucho tiempo- a lo único que se dedicó, fue a tratar de perfeccionarse como artista del escape; es decir, a eludir por todos los medios posibles sus responsabilidades para evadir los problemas de la realidad. 

Es verdad que con la ficha roja emitida por la Interpol queda la esperanza de que los burdos trucos de escapismo de Duarte lleguen a su fin en un futuro no muy lejano, pro también es verdad que el grado de esperanza se ha visto disminuido con la información contenida en un reciente reportaje publicado en la Revista Proceso No. 2110, misma en la que se asegura que “César Duarte vive en Texas tan campante” porque la realidad es que las autoridades de Estados Unidos no mantienen una búsqueda activa del exgobernador de Chihuahua. Dicho en otras palabras, sólo si lo ven lo detendrán.

No cabe duda de que la personalidad narcisista que ha caracterizado a César Duarte, lo ha llevado a pensar que puede superar (en sentido figurado) los trucos de Harry Houdini sin morir en el intento; no obstante, tampoco cabe duda de que los trucos de escapismo e ilusionismo de Duarte están destinados a terminar como los trucos “chafones” y fallidos que solía hacer Beto “El Boticario”.

Es obvio que César Duarte pudo escapar y se ha podido “esconder” gracias a que todavía cuenta con varios asistentes personales e institucionales. Lo que Duarte no ha considerado, es que existen grandes probabilidades de que sus asistentes, en algún momento, lo abandonarán a su suerte y entonces dejará de ser “invisible” y en ese mismo instante incrementarán las posibilidades de capturarlo, repatriarlo (por pernicioso e indeseable) y, finalmente, vincularlo al proceso penal correspondiente.

Aunque es indiscutible que de la presencia de César Duarte (el gobernador más impopular, aborrecido y nocivo en la historia de Chihuahua) es mucho más indeseable en México (particularmente en Chihuahua), resulta necesario exigir y aceptar su “devolución” para que, de una vez por todas, empiece a pagar todas las que debe (y todo lo que debe).

Por lo pronto, el hecho de que César Horacio Duarte Jáquez permanezca en estatus de prófugo de la justicia o de que su plan de escape fracase, depende -en gran medida- de los “ojos” de las autoridades estadounidenses.

Concluyo en esta ocasión con una adaptación de lo dicho alguna vez por el escritor y educador alemán, Georg Rollenhagen: César Duarte “No pasa de ser un pobre ratón que solamente conoce un agujero para escapar”.

Aída María Holguín Baeza Correo electrónico:  Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

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