Jaime García Chávez: Dos de filiste@s PDF Imprimir E-mail
Opinión - Jaime García Chávez
Jueves, 10 de Marzo de 2011 07:04

 

Me sucedió en pocas horas. Cuando el día termina y  tomo el rumbo del que algunos años fue  tálamo y hoy es simple dormitorio y cuando clarea el nuevo día y el sol se apodera de todo, brotan los pensamientos.  En el primer momento: se hace el  balance del día —en este caso 8 de marzo— y en el segundo cómo amaneció la ciudad, el país, el mundo en la visión de quienes administran,  desde los medios, el  cerebro  de millones de seres. En estas ocasiones el filisteísmo, asomó por todas  partes. Diga usted sino.

 

I

Al dar el último sorbo de mi matarique nocturnal y visto el 8 de marzo desde el mundo color de rosa en que se torna, vino a mi memoria la fábula de Augusto Monterroso, que transcribo de memoria por no tener el texto a la mano:

Hubo  una vez un animal que  quiso discutir con  Sansón a las patadas. No se imaginan cómo le fue. Pero ya ven cómo le fue después a  Sansón con Dalila  aliada a los filisteos. Si quieres triunfar  contra Sansón únete a los filisteos. Si quieres triunfar sobre Dalila, únete a los filisteos. Únete siempre a los filisteos. 

II

Al amanecer, ya 9 de marzo, me encuentro con Fechac  o el capitalismo de la hipocresía, el corporativo de hombres de negocios que pretende ganarle a Cristo por la vía de desmentirle su parábola de la aguja y el camello. “Las voluntades que cambian realidades”, dicen ripiosos los dueños del pueblo, la entente de potentados que puso alfombra roja al estilo Hollywood cuando entrega los premios de la academia cinematográfica. Aquí el andamio púrpura sirvió a los ricos macpatos para que exhibieran su filantropía que —lo que son las cosas— a quien beneficia es a ellos mismos.

No digo que ayuda exclusivamente a los similares, pues no quiero exagerar porque ciertamente no piden a los “beneficiados” certificado de catolicismo a partir de un registro de algún pariente lejano que se embarcó con Colón en el Puerto de Palos, pero casi.

Los fechacos trabajan para que su mundo no se derrumbe, aunque afuera  todo sea desolación. Tengo para mí que es mejor la justicia romana: a cada quien  lo suyo. La filantropía de estos señores fue bien descrita por el bigotón Friedrich Niestzsche, de esta manera:

“… el agradecimiento, sin saberlo, por una digestión feliz. (Llamado las veces filantropía).”  Más si se trata de Noche buena, agrego.  

Lo que apuntó el filósofo en el  Crepúsculo de los Ídolos, el Dr. Simi pudo haberlo simplificado así: la filantropía, como omeprazol.  No es lo mismo, pero quizá resulte más barato al entendimiento de  nuestros ricos.

 

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