Jaime García Chávez: Sin memoria no hay lucha que triunfe PDF Imprimir E-mail
Opinión - Jaime García Chávez
Escrito por Jaime García Chávez   
Sábado, 12 de Marzo de 2011 14:12

 

La consigna es: Hay que destruir la memoria. Lo saben bien los poderosos, quienes tienen el supuesto ejercicio monopólico de la violencia legítima, quienes se dedican a persuadir mediante el engaño a la población para conservarse en el sitial desde donde dominan. Esta es la única explicación válida que tuvo el señor César Duarte para ordenar el retiro de la placa instalada el pasado 8 de marzo para preservar la memoria de la mártir Marisela Escobedo Ortiz a las afueras del Palacio de Gobierno de Chihuahua.

 

Este atraco a la libertad de expresión fue dictado con un triple propósito: para no acordarse por  siempre de Marisela, para que no se recuerde el lugar donde murió y para borrarla concretamente. Duarte quiere huir de este hecho a toda costa. No se detiene ni ante la violación a las libertades  ejercitadas  para expresar,  mediante una instalación, un recuerdo permanente por la madre de la víctima Rubí. Le molesta a Duarte un sencillo memorial, imagínenlo frente a una crisis mayor como la que seguramente viene.

Hace mucho tiempo un notable filósofo dijo que las revoluciones no nacen por menudencias, pero que suelen nacer de menudencias. Este agravio es memorable, no tan grave como el homicidio impune de la derecho humanista, pero casi, porque pretende matar nuestras libertades. Del almacén de los agravios han surgido grandes revueltas nacionales. No lo olviden.

Falaz resultaron los argumentos de Duarte para justificar el retiro de la placa, cita leyes, códigos, reglamentos, pero no puede transcribir un solo precepto constitucional  que le preste filo a su arrogante conducta.  

¿En que se dañó el patrimonio cultural? ¿Qué imagen urbana se trastocó? ¿Qué uso indebido causó la placa en el edificio gubernamental y cómo se impide el uso común del inmueble? ¿En qué se afecta a las futuras generaciones recordar que tenemos una mártir? Las respuestas son de una obviedad contundente.  

Pero si tan respetuoso es Duarte de la ley,   por qué no ha retirado la placa de Patricio Martínez García en la escalinata central del patio principal de Gobierno del  Estado. Es que, acaso, se enriquece mucho la cultura saber que en ese sitio cayó gravemente herido el gobernador merovingio que padeció Chihuahua de 1998 a 2004, y que hoy goza de cabal salud y además es administrador del cerebro de Duarte en calidad de tutor de cabecera.

A Patricio Martínez sí se le tolera que haya agredido el inmueble, pelando sus paredes para convertirlo en una especie de  pirámide egipcia en su memoria y a simples ciudadanos que, luchan contra la impunidad, se les priva de colocar en la banqueta una simple placa para que nadie olvide los crímenes que hay en Chihuahua y que no se resuelven. El camino para retirar la placa de Patricio Martínez está abierto, sin renunciar a reinstalar un memorial para Marisela Escobedo Ortiz.

Manos a la obra.

 

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