¿Los oficiales de vialidad o tránsito de aquí como los del DF? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Domingo, 14 de Mayo de 2017 19:34

Isaías Orozco Gómez.

En términos generales, el desempeño en sus funciones de los oficiales o agentes de vialidad y/o tránsito, por lo que respecta aquí a nuestra atractiva y pujante ciudad-capital, puede considerarse como bueno, eficaz y eficiente; aunque no suficiente y oportuno, ni en recursos humanos ni en infraestructura y demás auxiliares materiales. Desde luego, en esa dependencia de vialidad y tránsito: ni están todos los que son, ni son todos los que están.

La mayoría de la población, opina que los citados servidores públicos, de unos años para acá, no solamente varones sino también mujeres, se conducen con responsabilidad, con respeto y cortesía hacia los conductores de vehículos automotores; incluso, dando muestras de honradez y en el uso de buen criterio, razonable y ético-moral, al calificar y sancionar la “flagrante” falta al reglamento de vialidad y tránsito. Por supuesto, sin dejar de mencionar a esos “tránsitos” que ya sea de a pie, en bicicleta, motocicleta o patrulla, abiertamente o “agazapados” están a la caza de equis o zeta automovilista o conductor, para asestarle la clásica y consabida “mordida”, ya sea para sus muy particulares fines monetarios, o por órdenes del comandante o algún otro de sus “superiores”.

Cómo desconocer, por ejemplo, que últimamente se ven a algunos de esos oficiales de vialidad y tránsito,  auxiliando  a personas invidentes, con discapacidad en sus extremidades inferiores, o ancianos a atravesar la calle; o a  algún guiador cuyo vehículo sufrió algún desperfecto en pleno carril de la calle o avenida por la que iba circulando, observándose casos en donde el agente mencionado, deja a un lado su “moto” o patrulla, y personalmente empuja el automotor en problema, “orillándolo pa’ la orilla”, para evitar que se entorpezca el flujo vehicular; o bien, alertando por la existencia de cruceros peligrosos; o realizando operativos nocturnos contra carreras clandestinas, las cuales no solamente causan molestias a los vecinos y transeúntes ocasionales, sino  accidentes con graves consecuencias para los jóvenes que participan en ellas o para víctimas “colaterales”.    

No obstante la ponderación anterior, lamentablemente existen y persisten algunos vicios entre la corporación oficial citada, que se pensaba ya habían quedado en el campo de lo anecdótico. El hecho de que se tenga un espacio en estas páginas de opinión y nos vean y nos escuchen de un tiempo para acá en el Canal 28 de TV, nos da la oportunidad de escuchar la enérgica protesta, “queja”, denuncia o mera opinión de varios chihuahuenses relativas a lo aquí expuesto. Pero antes de proseguir con lo nuestro, cabe relatar lo siguiente:

Allá por los primeros años de la década de los años ochenta del S. XX, viendo la necesidad de enriquecer la biblioteca de nuestra entonces, Escuela Normal del Estado “Luis Urías Belderráin”, a la sazón el profesor Jesús López, director de la misma, el entregado maestro catedrático Mario Macías Saldaña y un servidor, logramos que se autorizara nuestro traslado a la ciudad de México  (viaje que realizamos en la camioneta del compañero Macías), para directamente en las casas editoriales y librerías de prestigio, hacer la compra de libros y obras actualizadas y acordes con la bibliografía  de las variadas materias,  disciplinas o asignaturas que comprendían los planes y programas de estudios del momento, de la enseñanza y educación de las instituciones formadoras de docentes. Es el caso, que durante dos días recorrimos librerías y editoriales como Porrúa, Gandhi, del Sótano, FCE, de la SEP… Y no sin emoción, nos felicitamos de haber hecho muy buenas compras, a menor precio, muy actualizadas, de autores prestigiados y con probada garantía científica, filosófica, pedagógico-didáctico-metodológica, psicológica, antropológica, económico-sociológica… Por lo que iniciamos nuestro regreso. Pero, desgraciadamente, estando ya oscuro, ya casi a la salida del Distrito Federal (DF), observando por los espejos retrovisores que tras de nosotros venían tres patrullas con la torretas encendidas; por lo que, en broma, le dijimos al profesor Macías, ¡órale, hay te hablan! Y sí, efectivamente, que se adelanta uno de esas patrullas, otra se nos empareja, nos grita que “nos orillemos pa´la orilla”, y la tercera se queda atrás de nosotros.

Les preguntamos que qué se les ofrecía, a lo que armas en manos, nos dijeron que les mostráramos la carga, arguyendo que durante todo el día nos habían observado cargar la camioneta con bastantes libros y que eso estaba prohibidísimo en el “de efe”, que los particulares no podía llevar carga; por lo que nos los vamos a tener que llevar a delegación, y casi es seguro que ahí van a permanecer algunos días, hasta que el juez calificador les finque la multa, y entonces, ya veremos. Se les hizo saber que éramos maestros de la Escuela Normal del Estado de Chihuahua, que esos libros eran, precisamente para la biblioteca de la misma. Contestándonos, que ahí y con ellos eso no contaba… pero para que viéramos que eran considerados, les diéramos todo el efectivo que traíamos y ahí quedaba el asunto. Por cierto, ya compadecidos de nosotros, nos dieron chance de apartar la cantidad de dinero, que necesitaríamos para pagar la gasolina que gastaríamos en nuestro regreso. Cabe agregar, que el muy estimado e inolvidable maestro Mario Macías, sufrió un fuerte dolor renal, a punto de desmayarse, por lo que uno de los atracadores policía, le expresó: no se asuste, ahorita se le calma el dolor, eso le dio por el susto que le arrimamos. Se fueron recomendándonos: ¡Váyanse con cuidado! Como quedamos que todo eso quedara entre nosotros, hoy es la primera vez que se da a conocer tan abusona acción  que casi nos hace llorar de IMPOTENCIA.

Pues bien, no hace más de cinco días, que una persona me habló para expresarme su gran molestia, su enca… por lo que le pasó con dos tránsitos en bicicleta. Resulta que se vio obligado a llevar en la caja de su automotor, una mercancía que acababa de comprar, y ya cuando había avanzado algunas cuadras, entre las calles Progreso y Ocampo, esos dos “servidores públicos” de vialidad, le marcaron el alto, petición que atendió la citada persona. Se acerca uno de los oficiales y le pide le muestre su tarjeta de circulación, misma que se mostró; por lo que el ciudadano conductor le preguntó el por qué de esa acción, respondiéndole el tránsito que porque llevaba carga, y eso estaba prohibido para los particulares; contestándole el afectado, que eran artículos para su uso, que además ya estaba por llegar a su domicilio;  en repuesta el susodicho tránsito, le pidió la licencia de conducir… aquí está… a ver, enséñeme el seguro de su troca… aquí está. Se acerca la pareja del oficial y ambos le dicen a la “víctima”, lo vamos a infraccionar y va a tener que ir tránsito para que arregle… ¡ni modo! Le va a llevar mucho tiempo hacer los trámites… Ya un tanto encorajinada, la persona que me habló, sacó un billete de 200 pesos y “discretamente” le dijo al “representante de la ley”: no se ofenda pero espero que con esto quede arreglado el asunto… ¡Como así fue!

Señor Carlos Reyes titular de la Dirección de Vialidad y Tránsito del Estado, señor Carlos Orozco del Consejo Consultivo de Vialidad, el hecho narrado no es aislado ni único en Chihuahua, son múltiples los casos de albañiles, pintores, jardineros, comerciantes en pequeño… que desafortunadamente han pasado por esa situación.  En ese marco, lo único que se lee en el Reglamento de Vialidad y Tránsito, en el capítulo III, artículo 58, fracción V y fracción VI respectivamente: “Al transportar carga que sobresalga la longitud del vehículo, señalar con bandera roja en el extremo sobresaliente de la carga si es de día o con material reflejante durante la noche; tratándose de carga que sobresalga la altura del vehículo, ésta no deberá exceder de 4.25 metros, medidos a partir del suelo;”

Con esas costumbres y/o tradiciones de los servidores públicos, no se apuntala al gobierno del “Nuevo Amanecer”. La crisis económica de los chihuahuenses, no está para soportar semejantes extorciones ¿institucionalizadas?

 

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