La ciencia es producto de la reflexión y la reflexión sufre una severa crisis PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Lourdes Díaz López   
Miércoles, 14 de Junio de 2017 15:50

Lourdes Díaz López.

Gracias a quien ha reflexionado sobre el presente, el pasado y el futuro, los seres humanos contamos ahora con herramientas que nos facilitan la vida. Personas que han creado, han inventado, se han atrevido y nos han cambiado la vida a todos, lo han hecho gracias a su capacidad de reflexión. Todo descubrimiento es producto de una previa reflexión, toda solución, todo conocimiento nuevo.

Sin un Antonio Meucci, hoy no contaríamos con la facilidad de la comunicación desde un teléfono, sin los hermanos Wilbur y Orville Wright no tendríamos la fortuna de trasladarnos de un país a otro en unas cuantas horas, gracias a los aviones.

Sin un William Gilbert, hoy tal vez no podríamos gozar de las bondades de la electricidad, y así podríamos continuar citando a grandes hombres y mujeres que han hecho un aporte a su generación y muchas posteriores, pero todos ellos, no descubrieron nada sin antes pasar años de su vida dedicados a la reflexión que posteriormente llevaron a la experimentación,  prueba y error hasta que se dio continuidad a lo que algún día ellos empezaron y alguien más trabajó sus ideas, mismas que se convirtieron en el conocimiento transformado en hechos y las comodidades que el ser humano ahora tiene.

La educación pública y privada, cada vez más, reduce o incluso retira aquellas materias que obliguen a los jóvenes a reflexionar. Las humanidades son secundarias en los planes de estudio; situación por demás grave ante una civilización que todo lo espera fácil, inmediato y desechable, estamos formando generaciones que esperan todo ya hecho y rápido. La comida rápida, la información rápida, el traslado en menos tiempo, todo lo buscan de resultados inmediatos. Estamos ante una juventud que para creer lo que se les dice necesitan verlo y palparlo. Son una generación muy difícil de sorprender.

Los estudiantes son cada vez más demandantes hacia el profesor, quieren y buscan clases-show en las que puedan aprender y además divertirse, aquellas que les hagan más fácil el trabajo, con una necesidad de reflexión mínima e incluso nula.

Ante dicha situación, hay una evidente necesidad de que los maestros recurran a múltiples herramientas para trasmitir el conocimiento. Antiguas y modernas, la clase tradicional agregando nuevos inventos y hasta llevar los temas al show que ellos quisieran ver, si éste lo hace posible.

La clase tradicional que se desarrolla exclusivamente en el aula y donde el único que habla es el profesor, no desarrolla suficientes habilidades profesionales. Es absolutamente insuficiente para las demandas de la generación actual y anula por completo la necesidad de reflexión de los estudiantes porque todo se les da ya hecho y reflexionado por el autor, procesado e interpretado, por lo que hacer una clase que combine lo tradicional con lo moderno, tendrá mejores resultados.

Toda la información que los jóvenes buscan, la quieren encontrar en internet, estamos perdiendo la capacidad de asombro al buscar información de campo, llevar a los jóvenes a ver físicamente las cosas.

Es tarea del profesor, hacer que los estudiantes universitarios y de otros niveles académicos, no pierdan la relación personal con las fuentes directas de información, “hablar con el que sabe”, es preocupante que todo se quiera ahora extraer saber por internet y se desvalorice a la persona que genera esa información.

El uso de la realidad virtual para fines académicos es una herramienta muy útil que complementa la metodología de la enseñanza y acorta el tiempo del aprendizaje, el estudiante aprende más en menos tiempo, y fomenta las visitas de campo. Quien ve en lo virtual, desea  hacer la visita real, donde pueden conocer información para ellos antes desconocida, es una metodología de enseñanza que desarrolla el pensamiento crítico y produce reflexión en los jóvenes.

Con el objetivo de crear una metodología de enseñanza innovadora, en una clase del área de humanidades con estudiantes universitarios de diversas carreras en el Tecnológico de Monterrey campus Chihuahua, se insertó la tecnología de realidad virtual con el fin de fomentar la visita de campo en los estudiantes, y propiciar que obtuvieran información de una fuente física y personal, que no fuera internet.

Para medir los resultados, fue necesario hacer la comparación entre dos grupos: el primero de 17 alumnos y el segundo de 23. Al grupo de 17 estudiantes, con lentes de realidad virtual se les dio a conocer el sitio arqueológico “Cueva de las Monas” del municipio de Chihuahua, posteriormente se les invitó a la visita guiada con fines académicos. Al grupo de 23, se les propuso lo mismo para una visita a “Ojos del Chuviscar”, pero sin la vista previa con lentes de realidad virtual para que conocieran virtualmente el lugar que conocerían.

El resultado fue que del grupo que vio en realidad virtual el lugar, 14 de 17 alumnos asistieron a la excursión y además se agregaron tres estudiantes ajenos al experimento que “escucharon” sobre la actividad y deseaban ir, por lo que en total acudieron 17 estudiantes a la excursión académica de “Cueva de las Monas”, con una visita guiada del antropólogo Francisco Zuñiga, asignado por el INAH.

A la segunda convocatoria, para la excursión académica con el grupo de 23 alumnos, para visitar “Ojos del Chuviscar”, solo acudieron solo 8 estudiantes.

De los comentarios que se recogieron posterior a ambas excursiones fueron las siguientes: del primer grupo de 17 estudiantes, 14 hicieron comentarios muy positivos del aprendizaje en campo, además de externar que les gustó salir del aula y estar en contacto con la naturaleza; seis pidieron que se realizaran más actividades en campo, dos se quejaron de que la caminata fue muy pesada, y uno estuvo distraído en el celular a pesar de que en el sitio no había señal.

Del grupo de 23 y del que solo asistieron 8 alumnos, uno de ellos estuvo distraído en el celular mientras se daba la explicación en el sitio, a pesar de que en el lugar no había señal, pero ninguno de los 8 que asistieron, hizo algún reclamo ni se quejó de que no les haya gustado la actividad. A diferencia de la primera excursión, en ésta, la sesión de preguntas y respuestas se extendió prácticamente durante todo el recorrido y 3 de los 8 asistentes externaron que se quedaron con ganas de recorrer más del lugar y 4 de los 8 externaron que les gustaría se hicieran más excursiones similares.

Después de este proceso experimental, la conclusión es que sin duda, el tiempo que se dedica a la teoría en un salón de clase, es absolutamente necesario, como es también una herramienta bastante útil hacer uso de las tecnologías para complementar el proceso de aprendizaje,  además de llevar al estudiante a que vea y palpe aquello sobre lo que debe o puede reflexionar.

Los profesores son responsables de que los egresados de cualquier carrera tengan habilidades comunicativas orales y escritas, de formarlos para que adquieran un pensamiento crítico, argumentado y constructivo,  deben recurrir a metodologías de la enseñanza, que combinen el trabajo de campo con el aula y las tecnologías modernas. No se puede formar pensamiento crítico desde la comodidad de una butaca, sin embargo, para ello, también es necesario que la institución sea flexible y apoye este tipo de decisiones, con recurso humano y económico, además de incentivar a la utilidad de salir del aula.

Formar jóvenes con capacidad de reflexión, es sembrar la semilla para la innovación, la ciencia y la producción de conocimiento mexicano.

 

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