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Opinión - Columnas
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Domingo, 18 de Junio de 2017 15:51

Isaías Orozco Gómez.

La asquerosa y corrupta conducta pública (¿y privada?) de la inmensa mayoría de los “políticos” que desde inicios del S. XXI y durante el sexenio de Enrique Peña Nieto como jefe del Poder Ejecutivo federal,  han gobernado las entidades federativas y sus respectivos gobiernos municipales, así como integrado los Congresos locales y el Congreso de la Unión; es el sello que nos distingue ante el mundo entero, mismo con el cual se efectuaron las recientes elecciones fraudulentas del domingo 4 de junio, sobresalientemente en el Estado de México y en Coahuila. Y, desafortunadamente: impronta con la que llegaremos a las urnas el próximo primer domingo de julio del 2018.

Comportamiento corrupto, impune e inmune (¿por aquello del fuero?); que, sin querer queriendo, por motivos,  evidentemente electoreros, llevó al todavía partido de Estado u oficial: ergo el PRI, a sacrificar a algunas de sus blancas palomitas, presentadas como miembros ejemplares del partido, por el propio Presidente Constitucional de los EUM, como son los casos de los exgobernadores: Andrés Granier (Tabasco), Javier Duarte de Ochoa (Veracruz), Flavio Ríos (interino de Veracruz), César Horacio Duarte Jáquez (Chihuahua), Guillermo Padrés Elias (Sonora-panista), Rubén Moreira (Coahuila), Luis Reynoso (Aguascalientes-panista), Roberto Borge (Quintana Roo), Rodrigo Medina (Nuevo León); Tomás Yarringtón, Eugenio Hernández y Torres Cantú (Tamaulipas); Jorge Herrera Caldera (Durango), Alonso Reyes (Zacatecas), Fausto Vallejo (Michoacán), Jesús Reyna (interino Michoacán), Mario Anguiano (Colima). Desde luego, incluyendo a algunas docenas de colaboradores destacados de sus gabinetes y esposas y otros familiares.

Cabe reconocer, que la “justicia ya les cayó” a varios de esos exmandatarios estatales, dos de los cuales están presos en Guatemala (Javier Duarte) y en Panamá (Roberto Borge), próximos a ser trasladados a México; y, desde luego, los principales funcionarios de su gobierno así como sendos familiares enfrentan acusaciones penales, algunos  cumpliendo prisión preventiva.  La acusación principal que enfrentan los susodichos, es, en términos comunes: la corrupción y el robo de estratosféricas sumas del erario, sumando entre todos, hasta este momento, la cantidad  de: 357 mil millones de pesos. Los nada despreciables MOCHES,  fueron,  y sigue siendo, otro de los medios de que se ha valido toda la “clase política”, todos esos vividores de la partidocracia, para acrecentar sus riquezas, tanto en ranchos agropecuarios, bienes raíces, en la banca, en la compra de aristocráticas mansiones en el país y en el extranjero…

En este contexto, leyendo por segunda vez una de las obras del reconocido intelectual italiano Umberto Eco, en su capítulo IV, me encuentro con la siguiente narración, que guardadas las distancias y proporciones, se equipara muy bien, con la realidad política, económica y social, que hace sexenios se ha venido practicando en nuestro súper explotado territorio mexicano.

“[…] los carabineros entraron en el despacho de Mario Chiesa, presidente del Pio Albergo Tribulzio y personaje de relieve del Partido Socialista milanés. Ya lo sabéis todos: Chiesa le pidió a una empresa de limpieza de Monza la correspondiente mordida [moche] para adjudicar una contrata, y tenía que ser un negocio de ciento cuarenta millones, de los que pretendía el diez por ciento. Como ven también un asilo de ancianitos es una buena vaca a la hora de ordeñarlo. No debía ser la primera vez que Chiesa lo ordeñaba, porque el de la limpieza estaba cansado de pagar y lo denunció. Cuando fue a su despacho a entregarle el primer vencimiento de los catorce millones que habían pactado, llevaba un micrófono y una cámara de video escondidas [ni más ni menos, la trampa en que calló Bejarano del PRD – ¿recuerdan?– y Eva Cadena, actual diputada veracruzana expanista y exmorenista].

“En cuanto Chiesa aceptó el sobre, entraron en su despacho los carabineros. Chiesa, aterrado, sacó del cajón un sobre aún más gordo que había recibido de alguien más y se abalanzó al baño para tirar los billetes por la taza, pero no hubo nada que hacer: antes de destruir todo ese dinero, ya se lo llevaban esposado […] Recordarán que los días siguientes se intentó restarle importancia al hecho […] los jueces seguirían investigando, y emergería un auténtico sabueso, este juez Di Pietro que ahora saben quién es, pero hace dos meses nadie lo había oído mencionar nuca jamás. Di Pietro le apretó las tuercas a Chiesa, le descubrió cuentas en Suiza, le hizo confesar que no era un caso aislado. Poco a poco está sacando a la luz una RED de CORRUPCIÓN POLÍTICA que involucra a todos los partidos, y las primeras consecuencia las hemos notado los días pasados; habrán visto que en las elecciones la Democracia Cristiana y el Partido Socialista han perdido un montón de votos [¿PRIANRD y adláteres simbióticos, aquí en México?], y se ha reforzado la Liga Norte, que está cabalgando el escándalo con su campaña contra los gobiernos romanos [¿MORENA en los EUM?].

Continúa en su descripción Umberto Eco:”Llueven arrestos a raudales, los partidos se están desmoronando poco a poco […] los americanos ya no necesitan esos partidos que podían manipular y los han dejado en manos de los jueces [¿ y fiscales?]; o quizá, podríamos aventurar, los jueces están representando un guión escrito por los servicios secretos americanos [gringos].” (Umberto Eco, “Número Cero”, Lumen narrativa, Capítulo IV pp. 52, 53 y 54, México, 2015).

No es consuelo lo narrado por Eco, ¿pero qué país en el Globo Terráqueo vive una auténtica DEMOCRACIA PARTICIPATIVA, con consecuencias, plenamente justas y equitativas para toda la población?

Difícil en México, más no imposible, a pesar de que los botones que distinguen la banda presidencial, desde los años ochenta del S. XX, son: fraudes y/o delitos electorales, desvíos de recursos públicos vinculados con el crimen organizado y específicamente con el narcotráfico, lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, defraudación fiscal, PECULADO, venta ilegal de terrenos del patrimonio estatal y municipal, abuso de autoridad, NEPOTISMO, “chapulinismo” o saltibanquismo, tráfico de influencias, CORRUPCIÓN, IMPUNIDAD…   

 

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