La fotógrafa Alicia Ahumada en su libro "Corazón abierto; la senda del shamán" comparte su propio aprendizaje PDF Imprimir E-mail
Cultura - Arte y Cultura
Escrito por Viviana Y. Mendoza Hernández   
Domingo, 09 de Julio de 2017 05:43

Viviana Y. Mendoza Hernández.

Este viernes 7 de julio a las 19:00 horas en el Museo Casa Redonda la fotógrafa Alicia Ahumada acompañada por Jesús B. Vaca, Kiriaki Orpinel, Guadalupe Fernández y como moderador Carlos Ordoñez presentó su libro "Corazón abierto; la senda del shamán".

Breve en su discurso luego de los invitados a hablar sobre su trabajo agradeció a cada persona involucrada para su llegada ese día a un espacio donde ya ántes había expuesto. Comentó cómo fue que pudo llegar a conocer más los ritos y festividades en Guachochi en XETAR La Voz de la Sierra Tarahumara, parte del Sistema de Radiodifusoras Culturales Indigenistas de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas al conocer a una a Tenanche o Fiestera Mayor, encargada de compartir el tesgüino (bebida de maíz, usada en rituales). "Con lo que no me gusta ni el tesgüino ni la fiesta" comento entre las sonrisas de quienes compartían el recuerdo. 

Con demasiada gente para convivir (los libros se agotaron en la mesa de muestra) y muchos recuerdos más que compartir y crear. La autora brilló con su vestido amarillo y una sonrisa siempre dispuesta a destellar frente a los celulares, las cámaras y quien se acercara. 

Como expresa la autora en la publicación, coeditada por la Secretaría de Cultura y el Gobierno de Hidalgo a través de su Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, ese camino personal le ha llevado a cambiar hábitos y actitudes, “conduciéndome a una vida humana noble, sin olvidar que todas las demás especies de la Tierra son sagradas, que son una fuente de sabiduría y juegan un papel vital para la supervivencia del planeta”. También hace una llamado a utilizar la tecnología a nuestro servicio y a impedir que otros guíen nuestros pasos.

Sin embargo, como reconoce, ella misma ha necesitado la guía de otros para encontrar “otras formas de ser y de estar”. Ir por estos senderos de la mano de chamanes, le ofreció la posibilidad de la “autosanación” mediante el uso de plantas, hierbas que representan un “atajo grande” en este trayecto que se llama vida. 

Alicia Ahumada tiene nombre y facha de hechicera, y algunos de sus amigos lo son. Interesada en las técnicas sanadoras de diversos grupos, fue de la península de Yucatán al norte del país con chamanes rarámuris, y luego bajó a Perú en su búsqueda de conocimiento. Recuerda a Lilia y Florio, una pareja de yucatecos que le compartieron sus saberes de herbolaria. En la selva peruana se encontró con Ichiro Tacahachi, quien la confrontó con su sombra a través de la ingesta de la ayahuasca.

“De todos ellos he recibido una lección de humildad. Todos son tus maestros. Si vas con el ojo y el corazón abiertos, te dan su comprensión, su tiempo, su espacio y su imagen. Yo agradezco tanta abundancia, sinceramente ahora aquí están sus imágenes y convivo con ellas, esto es lo que me permitieron traer conmigo”.

Ante la pregunta de alguien del público explicó que antes de trabajar con la planta se le avisó que debía estar segura de lo que iba a hacer y se preparó con una limpieza de su organismo (vomitar para purgar el cuerpo y la mente, el alma) siempre bajo el cuidado del curandero experimentado y sabiendo que no es una experiencia grupal sino un aprendizaje del individuo. 

Alicia Ahumada experimentó un periodo entre “divertido y tenebroso” con la llegada de la era digital a la fotografía. Fue ruptura y  crisis, tecnológica y existencial. “Me volví quejumbrosa, empecé a perder la vista y me sentí perdida”. Asistida por sus hijos, sobre todo Rodrigo, la alquimia ahora la cocina de otra manera.

Un ejemplo son las imágenes del libro "El bosque erotizado" uno de sus libros al que algunas personas aprovecharon para que lo firmara. Alicia lo describió “Es una mezcolanza, parte son fotografías impresas en plata gelatina y después trabajadas con químicos, entonadas por zonas; parte son transparencias con colores similares a los que podía obtener mediante los químicos y otra más es digital, transformada en el Photoshop hacia esas tonalidades”.

En "Corazón abierto, la senda del chamán". Las primeras páginas cuentan con una autobiografía y una reflexión sobre su compañera de viaje: “Me siento totalmente poseída por la fotografía, aunque no haga fotos, está presente y regresa de diferentes formas, ha sido un sustento muy generoso. Nunca me ha abandonado y ha sido el hilo conductor en mi vida

Alicia Ahumada (Chihuahua, 1956) tiene una gran familia: cuatro hijos, dos nietos, cuatro perras: Petrona, Sirena, Luneta y Kátara, y un gato: Merlín. Compañías las ha tenido a lo largo de su vida, pero quizá la más fiel ha sido la fotografía; como una brújula que la guía desde sus 17 años, con ella se hizo valiente para afrontar viajes interiores.

En la carpeta fotográfica de la autora, quien recibió en 2015 la Medalla al Mérito Fotográfico por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), lo documental (en su mayoría derivado de proyectos en comunidades indígenas mayas, rarámuris, nahuas, otomíes…) y los “mundos imaginarios”, como bosques de madroños de exuberante sexualidad, mantienen un poderoso hilo conductor.

Un par de semanas antes de que el Sistema Nacional de Fototecas le entregara este reconocimiento, en el marco de su 16° encuentro, Alicia Ahumada Salaiz abrió las puertas de la casa que habitaba en ese momento  y desde la cual tiene un plano abierto del pueblo de Huasca, Hidalgo: al verde y a un azul inabarcable. “Nunca he querido ser dueña de nada, simplemente sigo las señales”, comentó en entrevita para el INAH. 

La autora, que vivió casi 16 años en Santo Tomás, puerta de entrada a la Sierra Tarahumara, siente un profundo orgullo de su origen campesino; el apoyo que recibió de sus hermanas para estudiar comercio; aprendió escribir a máquina y algo de ortografía. Algo que quedó patente tanto en sus agradecimientos en su breve discurso y en los rostros de su familia sentados en la primera fila de un vestíbulo lleno. 

En abril de este año  presentó su libro "Corazón abierto. La senda del chamán" y la exposición "Traspasando la bruma. Fotografías para sanar", en el Museo Nacional de Antropología (MNA).

En esa ocasión el antropólogo Francisco de la Peña señaló que "Corazón abierto. La senda del chamán" muestra desde la experiencia de Ahumada lo que es el endochamanismo que concierne a las prácticas rituales de grupos originarios o indígenas, y el exochamanismo, un fenómeno inscrito en los circuitos new age y de turismo místico.

Estos otros datos conseguidos en publicaciones de INAH sólo confirman lo que se vio en en evento donde distintos puntos de vista se reunieron para compartir el recorrido de un libro que puede abrir nuevos senderos a quien lo encuentre en su camino. 

Sitios consultados:

http://inah.gob.mx/es/boletines/541-alicia-ahumada-recibira-la-medalla-al-merito-fotografico

http://www.inah.gob.mx/es/boletines/6030-alicia-ahumada-expone-sus-fotografias-para-sanar-en-antropologia 

 

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