Jaime García Chávez: La llaman Iniciativa México PDF Imprimir E-mail
Opinión - Jaime García Chávez
Sábado, 26 de Marzo de 2011 07:47

Bajo el muy explicable liderazgo del duopolio televisivo —Azcárraga Jean y Salinas Pliego— se firmó el jueves pasado el “Acuerdo para la Cobertura  Informativa de la Violencia. Como suele suceder en este tipo de convenios cuyo incumplimiento no afecta a ningún signatario, no todo su contenido es cuestionable y subraya aspectos a tomarse en cuenta pero, con todo y eso, me inscribo del lado de quienes no lo firmaron y se refieren como estatuto ineludible a la libertad de expresión y el derecho a la información garantizados por la Constitución General de la República. Llama la atención que el acuerdo no haya sido unánime y que medios influyentes  de independencia demostrada continúen caminando por su propia senda y en uso de libertades públicas esenciales.  

 

La líder del acuerdo, Televisa, carece de la autoridad moral para encabezar a los medios. En su ya larga historia ha demostrado su facciosidad, cómo solapa al poder público y obtiene de él grandes beneficios económicos y se presta a la simulación en delicados asuntos como el montaje al que se prestó en el sonado escándalo de la francesa Cassez. Por otro lado, su calidad de monopolio y poder fáctico la ponen bajo sospecha y no se diga el afán de llevar a Peña Nieto a la presidencia en el 2012, en un camino abierto por Berlusconi en Italia. 

Es cierto que se requiere proteger a los periodistas, pues su profesión se ha convertido en actividad de alto riesgo, como también se debe evitar el amarillismo de la nota roja y ser voceros del narcotráfico, más cuando se hace sofisticada y voluntariamente. Por encima de toda una exigencia se impone, por más dolorosa que sea la tragedia mexicana, conviene que de la misma nos enteremos de manera veraz, pues México vive en una encrucijada en la que la verdad y la opinión pública bien informada y responsable jugarán un papel capital. Si la constitución se cumple en esta materia y el periodismo eleva la calidad de la información y cómo presentarla, sale sobrando el acuerdo. 

Hasta ahora los firmantes se han cuidado bien de darle a su acuerdo el carácter de autorregulatorio, vale decir ajeno a una voluntad estatal que constriña a su firma y a una ulterior práctica. Pero con todo y eso y dando por cierto como hipótesis de trabajo que el gobierno calderoniano no esté atrás, la política y la colusión de intereses que la sustenta da pie para que se piense plausiblemente de que en algún punto convergen los intereses del Estado y sus personeros y los de los propios firmantes del acuerdo. En este marco no es descartable que los cosméticos sustituyan a la información.  

Por último hay que tener en cuenta que uno es el ámbito en el que se mueven los periodistas de los grandes medios signantes y compararlo con la realidad que se vive en muchos estados de la república y en los municipios enclavados en las principales ciudades del país. En este último escenario todavía actúan como señores de horca y cuchillo los gobernadores, los funcionarios que manejan el presupuesto para granjearse los beneficios del chayote y que no tienen más argumento que llamar a todo mundo, primordialmente a los periodistas, para que no dañen la imagen de sus estados y ciudades. Aquí lo hemos vivido con los últimos tres gobernadores del estado que quieren que se hable de Juárez como si se tratara de un barrio de Andorra la vieja, donde hasta el balar de los borregos se escucha de manera agradable y bucólica. Para ellos hablar de Juárez y feminicidio, Juárez y Salvárcar, Juárez y violencia es romper la buena y necesaria versión idílica que desean para el engaño. Duarte quisiera ahora que únicamente se leyeran novelas rosas sobre Chihuahua, pero no solo. 

Hoy el señor Duarte tiene en su escritorio la lista de todos los medios de Chihuahua y solo los que tienen su palomazo ya disfrutan del presupuesto público en materia de publicidad, es decir, Televisa, TV Azteca y demás “grandes” nacionales y locales. Ahí están también con sus jugosos contratos dos o tres mercachifles de la columna política y párele de contar. El resto  tiene que esperar el beneplácito del mandamás y algunos ya quebraron con un trimestre sin ingresos.  

Adversario de la simulación, prefiero el frío cumplimiento de los derechos a este tipo de acuerdos en los que la mala retórica y sus tópicos  están como piedras del arco de bóveda del despiadado poder que se ejerce en México en contra de la inmensa mayoría.

 

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