¿Qué son, cómo son y por qué son tan destructivos los huracanes? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Viviana Y. Mendoza Hernández   
Sábado, 09 de Septiembre de 2017 05:49

El origen de los huracanes está en las aguas cálidas con temperaturas superiores de 26 grados C. Científicos de la UNAM calcularon seis huracanes para 2017.

Viviana Y. Mendoza Hernández.- Un huracán es un ciclón tropical de fuertes vientos acompañado de lluvias intensas y tormentas eléctricas. Para ser considerado huracán, debe registrar vientos sostenidos de al menos 119 kilómetros por hora. Este tipo de ciclón es llamado así en la cuenca noreste del océano Pacífico y en el Atlántico norte, lo que incluye el mar Caribe y el Golfo de México.

El origen de los huracanes  está en las aguas cálidas con temperaturas superiores de 26 grados centígrados. Su formación requiere un alto grado de humedad en la atmósfera. Estos dos factores, calor y humedad, conforman el punto de arranque de un huracán. Como el aire caliente es más ligero que el aire frío, si un viento se posiciona cerca de la superficie del océano y del aire cálido, comienzan a formarse espirales de viento que empujan el aire caliente hacia el interior. Esto continúa produciéndose y llega un punto en que el aire cálido se posiciona hacia arriba y a los lados; el viento en la parte superior del sistema suele ser ligero al principio pero se fortalece a lo largo de las horas y los días.

La masa giratoria continúa creciendo y girando alrededor de un centro de baja presión. Se le considera huracán al alcanzar los 119 kilómetros por hora y se le otorga un nombre de humano porque son más fácil de recordar e identificar que uno más técnico. Las listas con los nombres de huracanes son creadas cada año por la Organización Meteorológica Mundial y estas incluyen uno por cada letra del alfabeto. No obstante, la Q, U, X, Y y Z no están incluidas debido a que los nombres que comienzan con estas letras son raros y poco comunes. La lista se vuelve a reciclar cada seis años.

En la Edad Media, las tormentas eran mencionadas con nombres de santos. A finales del siglo XIX, empezaron a identificarlas con nombres de mujeres y en los años '70 se empezaron a alternar con nombres de hombres.

¿Cómo están formados?

El "ojo": es el centro de la tormenta. Si estás aquí puedes ver el efecto estadio, que es donde las nubes se amontonen hacia arriba como un estadio. Es la zona más calmada del ciclón. Se puede ver el cielo azul durante el día, y las estrellas en la noche.

La pared del ojo: es la parte más peligrosa de la tormenta. Es la única zona donde se encontrarán los vientos de la fuerza total del huracán, o los vientos máximos sostenidos.

Vientos de fuerza de huracán: los fuertes vientos en esta zona se hacen más débiles a medida que te alejas del ojo. En solo unos kilómetros puede cambiar hasta una categoría.

Vientos de fuerza de tormenta tropical: estos se sienten en gran parte del huracán, pero no hasta las partes exteriores de las nubes. Estos vientos aún son peligrosos, pero no son los peores de la tormenta.

Bandas externas: estas son bandas que giran hacia afuera del ciclón como un molinete con agua. Estas líneas de tormenta son donde se forman los tornados típicamente. También es donde ocurren las inundaciones. Estas bandas crean un efecto con el que sigue lloviendo en el mismo lugar, así como sucedió con Harvey en estos días.

¿Qué significan las categorías de los huracanes?

La escala con la que se mide la intensidad de los huracanes se conoce como Saffir-Simpson, y divide estos fenómenos naturales en 5 categorías de acuerdo con la velocidad de sus vientos y la marejada ciclónica, que es un incremento anormal en el nivel del mar tras una tormenta.

La escala también calcula el daño que puede ocurrir cuando el huracán toque tierra.

Cuando en 1969 los estadounidenses Herbert Saffir y Robert Simpson crearon la escala que lleva sus apellidos para medir la fuerza de los huracanes, llegaron a una conclusión: no tenía sentido ir más allá de la categoría 5.

Para los creadores de ese sistema de medición, cuando un ciclón llega a ese nivel, con vientos sostenidos superiores a los 250 kilómetros por hora, es tanta su potencia destructiva que no haría mucha diferencia si la fuerza de los vientos fuera mayor.

Categoría 1

Los vientos alcanzan velocidades entre 119 y 153 kilómetros por hora y las olas pueden aumentar hasta 1,5 metros por encima del o normal. Un huracán de esta categoría suele ocasionar daños principalmente a las viviendas que no están ancladas, remueve los escombros, árboles y letreros, y se puede esperar ciertas inundaciones en las carreteras de la costa y daños menores en los muelles.

El huracán Newton que golpeó la costa oeste de México es un ejemplo de este tipo de tormenta.

Categoría 2

Trae vientos de entre 154 y 177 kilómetros por hora y olas de hasta 2,4 metros de alto. Ocasiona daños en los techos, puertas y ventanas de edificios. Además, suele arrancar árboles y arbustos, letreros y muelles.

El huracán Catarina que azotó Brasil en 2004 fue categoría 2. Como ahora es Katia en 2017 (aunque bajó al "tocar tierra")

Categoría 3

En un huracán de este tipo los vientos alcanzan velocidades de hasta 209 kilómetros por hora y olas de hasta 3,6 metros. Puede crear daño estructural a pequeñas viviendas y bodegas, destroza el follaje de las plantas y arranca los árboles grandes.

Sandy, la tormenta más mortífera de 2012, fue categoría 3. 

Categoría 4

Sus mortíferos vientos alcanzan velocidades de entre 210 a 249 kilómetros por hora y las olas superan los 5 metros de altura. Ocasionan daños severos a las casas de la costa y a los techos de las demás viviendas.

El huracán Earl, fue categoría 4. Como es José ahora en 2017. 

Categoría 5

Son el tipo más mortífero de huracán y dejan a su paso devastación y muerte. Los vientos superan los 250 kilómetros por hora y las olas llegan a los 6 metros o más. Los techos de la mayoría de viviendas colapsan o son arrastrados por los vientos y las viviendas más pequeñas pueden elevarse. Ventanas y puertas sufren daños severos.

Katrina fue un huracán categoría 5.Como Irma ahora en 2017.

Irma ha mantenido vientos superiores a los 290 kilómetros por hora durante casi dos días.

Según el meteorólogo Eric Blake, del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, muy pocos huracanes, desde que se tiene registro, habían mantenido esta potencia de vientos por tanto tiempo.

Fuentes principales: 

http://www.geoenciclopedia.com/huracan/

http://cnnespanol.cnn.com/2017/09/08/anatomia-de-un-huracan-por-que-son-tan-peligrosos/

http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41183674

Científicos de la UNAM calcularon seis huracanes en la Cuenca del Pacífico y 11 en la del Atlántico para 2017

Viviana Y. Mendoza Hernández.

El  28 de junio de este año ( 2017) especialistas de la UNAM calcularon que habría seis huracanes en la Cuenca del Pacífico y 11 en la del Atlántico. Advirtiendo que los meses más intensos serían septiembre y octubre según la 

Agencia informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.  

Recomendaron a la población estar atenta a la información oficial, no confiarse ante huracanes de categorías menores y no asentarse en  zonas de alto riesgo.

Para 2017 se pronostica la ocurrencia de seis huracanes en la cuenca del Pacífico y 11 en la del Atlántico. Dos de los fenómenos en el Pacífico serán de categorías tres a cinco, las más altas, mientras que en el Atlántico también habrá dos de la misma intensidad, informó Arturo Quintanar Isaías, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, en conferencia de medios.

Al respecto, Jorge Zavala Hidalgo, también del CCA y jefe del Servicio Mareográfico Nacional, dijo que “no debemos confiarnos: hay que tener cuidado con los de categorías menores, pues aunque sean huracanes menos intensos pueden ser catastróficos para la población, por los fuertes vientos y las grandes inundaciones.”

En el auditorio Tlayolotl del Instituto de Geofísica (IGf), Rosario Romero Centeno, del CCA, resaltó que el estado del país que se ve más afectado con estos fenómenos es Baja California Sur (con alrededor del 30 por ciento), además de todas las costas del Pacífico, incluidas las de Sonora y Sinaloa.

Por la parte del Golfo, los huracanes afectan más a Tamaulipas y Veracruz, y menos a Tabasco y Campeche. “En el Caribe, un gran porcentaje impacta a Quintana Roo, y en menor medida a Yucatán y Campeche”, añadió.

De acuerdo con las tendencias, los meses más frecuentes para que los huracanes entren a tierra son septiembre y octubre. “Con 36 por ciento, septiembre, y octubre, con 30, son los meses con mayor afectación, pues hay entradas directas a territorio mexicano por la cuenca del Pacífico, mientras que el cuatro por ciento penetra durante mayo; el 14 por ciento en junio y luego hay una disminución en julio y agosto,” detalló Romero Centeno.

Para el Golfo de México y Mar Caribe también el mes de septiembre es el de mayores afectaciones, sobre todo en la Península de Yucatán, Tamaulipas y Veracruz.

Zavala Hidalgo comentó que existe una gran colaboración científica a través de la Organización Meteorológica Mundial (WMO, por sus siglas en inglés) para intercambiar información y datos regionales.

Se trabaja con estadísticas que miden los pronósticos a través de los años y se intenta reducir los errores referentes a trayectorias en un 20 por ciento en los próximos cinco años. “El reto es enorme y la inversión económica que representa compite con todos los gastos de ciencia en México”, detalló.

Además, se trabaja para tener mejores observaciones, con sistemas de satélite, aviones y radares; más conocimientos de los sistemas físicos que determinan la ocurrencia de huracanes y modelos numéricos de mayor resolución.

La investigación en México, prosiguió, es complementaria a la de Estados Unidos y se concentra en problemáticas nacionales, pues la orografía de nuestro país le otorga condiciones únicas. “En el Centro de Ciencias de la Atmósfera hay grupos que estudian varios aspectos, como sistemas de pronóstico meteorológico, de calidad del aire, de oleaje, de marea de tormenta, de dispersión de ceniza volcánica y de circulación oceánica”.

Recientemente, el CCA inauguró un clúster de supercómputo que multiplica por 20 la capacidad que tenían hasta hace unos meses.

El experto alertó sobre el fenómeno de marea de tormenta, muy grave en épocas pasadas y algo olvidado en la actualidad. Se trata de un aumento anormal del nivel del agua en la costa del mar.

En tanto, Quintanar Isaías reconoció que aún no hay estadística histórica suficiente para evaluar si el cambio climático está intensificando la ocurrencia de huracanes. Teóricamente se cree que sí, pues el calor es uno de los factores que genera estos fenómenos.

Por último, los científicos recomendaron a la población estar atenta a la información oficial, no confiarse ante huracanes de categorías menores y no asentarse en zonas de alto riesgo.

Para conocer los cambios en estas tormentas y huracanes está la página del Servicio Meteorológico Nacional: http://smn.cna.gob.mx/es/

Boletín base: 

http://www.conacytprensa.mx/index.php/centros-conacyt/cinvestav/16789-en-2017-seis-huracanes-en-la-cuenca-del-pacifico-y-11-en-la-del-atlantico-especialistas-de-la-unam-3http://www.conacytprensa.mx/index.php/centros-conacyt/cinvestav/16789-en-2017-seis-huracanes-en-la-cuenca-del-pacifico-y-11-en-la-del-atlantico-especialistas-de-la-unam-3

 

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