Perfil humano. Las turbias maniobras legislativas de priistas y panistas PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Eduardo Fernández   
Domingo, 10 de Septiembre de 2017 18:05

Eduardo Fernández.

El quinto informe de gobierno del presidente Peña Nieto se vio opacado por la extraña alianza entre la bancada priista y varios legisladores panistas para elegir como nuevo presidente del Senado a Ernesto Cordero.

En un hecho insólito en vísperas de los comicios del 2018 los senadores priistas eligieron al panista mientras que la mayoría de sus compañeros de partido no votó por él. Cordero presidirá la Cámara Alta gracias al beneplácito priista y tendrá en contra a sus compañeros panistas, los cuales lo consideran como un traidor que se vendió al mejor postor.

La intencionalidad priista de colocar a un panista “calderonista” al frente del Senado obedece sobre todo al propósito de que sea aprobada una ley secundaria, la cual le daría el pase automático al actual procurador Raúl Cervantes para convertirse en el próximo fiscal general por los próximos nueve años.

La objeción de la oposición es obvia a este nombramiento ya que Cervantes fue el abogado de la campaña presidencial de Peña Nieto y fue recompensado con una senaduría, la que abandonó para ocupar la procuraduría general de la república nombrado desde luego por el actual presidente.

El puesto de fiscal general es clave pues sería el encargado de investigar y mandar a proceso penal a los delincuentes, sobre todo de peculados, de este y el próximo sexenio. Al ser alguien ligado a Peña Nieto quedaría más que en entredicho su autonomía e imparcialidad jurídica.

El pastor de los senadores priistas, además de destapar a los cuatro finalistas para la candidatura presidencial, afirmó que no los detendrán en su propósito para sacar adelante tal nombramiento, para lo cual llegó a un acuerdo turbio con los senadores panistas disidentes de su dirigencia nacional.

Los esquiroles panistas votarán a favor del procurador priista pues tendrán que pagar el favor de haber votado por su líder Cordero, a quien el ex presidente Felipe Calderón intentó designar en su momento como candidato presidencial.

Además, por si hubiera alguna duda de quién es el enemigo común de priistas y panistas, la bancada tricolor le cedió a seis de sus integrantes al PVEM para que completaran 48 diputados y así pudieran seguir siendo la cuarta fuerza legislativa al superar los 46 que tiene ahora Morena debido a las deserciones de algunos diputados, sobre todo del PRD.

En Chihuahua también se ha dado una inusual y extraña alianza secreta entre los legisladores panistas y priistas pues estos últimos aprobaron la reciente reforma electoral a pesar de tener en contra a sus antiguos aliados de los mini-partidos.

El pago fue permitir sin objeciones y votando a favor la elección de la duartista Karina Velázquez como nueva presidente de la directiva legislativa. La ex presidente estatal del PRI está acusada por la Fepade de peculado electoral pero esto al parecer no fue un obstáculo para que sus colegas panistas avalaran la designación del comité estatal del PRI.

La razón de este cambio de política al parecer sería un acuerdo previo para que los priistas apoyen la reestructuración financiera de la deuda bancaria que les heredó César Duarte, padrino político por cierto de la cuestionada Karina Velázquez.

Estas cuestionables y dudosas acciones poco éticas llevadas a cabo tanto por los legisladores federales como los estatales ponen en duda no solo su integridad sino también su compromiso real para combatir la impunidad y la corrupción.

El costo de sus opacas alianzas oportunistas se reflejará en las elecciones del próximo año pues una buena parte de sus militantes y simpatizantes podrían retirarles su apoyo para dárselo paradójicamente a su principal enemigo, el señor del dedito retozón.

 

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