Oportunismo en “El Buen Fin” PDF Imprimir E-mail
Opinión - Aída María Holguín Baeza
Escrito por Aída María Holguín Baeza   
Martes, 21 de Noviembre de 2017 09:24

Aída María Holguín Baeza.

Desde el 2011, año en el que inició “El Buen Fin”, no han sido pocas las quejas relacionadas con el oportunismo de algunas empresas que, carentes de principios éticos y morales, han intentado aprovecharse de los consumidores. Con ese historial, era de esperarse que este año las cosas no fueran diferentes, pero ¡Oh sorpresa! sí fueron “diferentes”.

Como ya es bien sabido, un grupo de consumidores, con la actitud de beneficiarse al máximo de las circunstancias y sacar de ellas el mayor beneficio posible, se aprovechó de un evidente error en los precios publicados por Soriana Tecnológico. Es decir, al percatarse de que los precios (números) incluían un rectángulo vertical como símbolo separador de los miles (en lugar de una coma), decidieron valorarlo como un “punto” y no como una “coma”. De tal modo que, por ejemplo, «11 rectángulo 490» (correspondiente al letrero de una pantalla LED) fue malinterpretado como 11 pesos con 49 centavos.

Suponiendo que en lugar del rectángulo vertical hubiera sido un cuadrado (más cercano a un punto), la interpretación tampoco es procedente porque, al menos desde que yo estaba en primaria (hace varias décadas), el formato numérico para expresar las centésimas de unidad (centavos) en términos monetarios (dinero) es de dos dígitos, y no de tres.

Hasta aquí, queda claro que cualquiera que haya concluido la educación primaria, que tenga un poquito de sentido común o que presuma ser honrado, jamás hubiera actuado como lo hizo ese grupo de clientes que, sin el menor escrúpulo, interpretó los precios a su conveniencia para poder adquirir no una, sino varias pantallas. Obviamente, los empleados de la tienda tuvieron que explicar que la interpretación era incorrecta, pero eso no sirvió de nada. Los indignados consumidores exigieron que se les respetara el precio que quisieron interpretar. Luego, pasó lo que -prácticamente- todo México ya sabe.

Lo que pocos saben, es que la interpretación de los precios “curiosamente” se centró en las pantallas; es decir, no sucedió lo mismo con los demás productos. Esto, puede corroborarse al observar las fotografías publicadas por varios medios de comunicación (el rectángulo vertical aparece en los letreros de otros productos).

Por todo lo anterior (y otras cosas más), es indudable que los clientes en cuestión actuaron con premeditación y malicia.

El caso es que lo sucedido en Soriana evidenció, por una parte, que hay un sector de la sociedad representado, en esta ocasión, por los quejosos ya citados y por aquellos que -a través de las redes sociales- aplaudió, justificó o se lamentó por no haber podido participar en el atraco (porque no se le puede llamar de otra forma), que es igual de oportunista que muchos de los políticos o empresas a las que, seguramente, ha criticado en más de una ocasión. Por otra parte, pero en el mismo sentido, son una muestra (pequeña, pero suficiente) de la gravedad de la crisis de valores morales y éticos en la sociedad actual.

Finalizo en esta ocasión con lo dicho alguna vez por el filósofo, pedagogo, profesor y escritor español, José Domenéch Mira: “La falta de ética actúa en la sociedad como los factores contaminantes en el medio natural. El vicioso, el oportunista, el parásito, el especulador, el mentiroso, el ladrón o el asesino, son agentes contaminadores que degradan la confianza básica de la sociedad y la hacen más ineficiente, más tensa, más violenta, menos libre y más inhóspita”.

P.D. Sobre el presunto abuso de la fuerza por parte de algunos elementos de seguridad o empleados de la tienda, la actuación de la Profeco y la opinión que se tenga de Soriana, esas son otras historias que, juntas o por separado, no justifican el proceder de quienes se aprovecharon de las circunstancias para sacar el mayor beneficio posible.

Aída María Holguín Baeza

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