La tiranía del dólar PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Javier Félix Muñoz   
Domingo, 14 de Enero de 2018 04:59

Javier Félix Muñoz.

“Trabajando para conseguir el dinero, el poder o la gloria, no nos damos cuenta que se va acercando la muerte.” Roberto Arlt, novelista y periodista argentino (1900-1942)

El nuevo peso, hace 24 años, salió como el nuevo PRI, igual de chafa pero con diferente nombre.

En 1993, en el 5º año del Gobierno de Carlos Salinas de Gortari, la inflación acumulada desde el periodo presidencial de López Portillo (1976-1982), se traducía en una inflación que ya presentaba serios problemas para el comercio normal, una mercancía que actualmente nos puede costar 2,300 pesos, en ese tiempo (1993) el precio era de 2 millones 300 mil pesos, para simular y esconder la inflación acumulada en precios astronómicos, de millones de pesos, el Gobierno Federal, Salinas, se inventó el truco de quitarle tres ceros al peso mexicano, y se le bautizó con el “apantallante” nombre de: “nuevo peso”, mediante este truco de magia, una mercancía que costaba mil pesos, con el “nuevo peso revalorizado” costaba un peso nuevo, ¿Qué tal?, una mercancía que costaba 1 millón de pesos, con el “nuevo peso” costaba mil, el truco si funcionó para efectos publicitarios, es decir, para facilitar el comercio con cantidades más manejables para el común de los mexicanos, para los efectos de la economía real, naturalmente que solo fue un cambio cosmético, el “nuevo peso” seguía igual de devaluado frente al dólar que el viejo peso, su tipo de cambio, su poder de compra no mejoró en lo más mínimo frente al dólar, por el solo cambio de nombre del viejo al nuevo peso, al contrario, se siguió devaluando, esa relación es un vampiro que nos sigue chupando la sangre hasta la fecha.

De no haberle quitado tres ceros al “nuevo peso”, el valor real de un dólar en este año 2018, seria de aproximadamente 20 mil pesos por dólar, traigo a la memoria estos datos, para darnos una idea, de cómo la tiranía del dólar controla nuestra economía.

Mediante una cédula real de la monarquía española, el 14 de Septiembre de 1519, Hernán Cortés fue autorizado para apropiarse, fundir y marcar como moneda española, todo el oro que pudiese encontrar en el territorio conquistado, México no existía como país, pero si existían cientos de naciones, etnias, con sus formas, características de gobierno, su lenguaje, su cultura y su moneda, al poco tiempo que Hernán Cortés comenzó a fundir y marcar como moneda, el oro robado a las comunidades indígenas, los españoles se las ingeniaron para “hacer negocio fácil”, mediante el chapeado de monedas de cobre con una pequeña cantidad de oro, esto nos lo relata Joseph Roberto en su libro: La Historia del dinero, los indígenas consideraron la moneda pirata, un engaño, así que por cierto tiempo, prolongaron en sus operaciones de comercio, el uso de sus monedas habituales: el cacao, el jade, mantas de algodón, plumas de pato rellenas de polvo de oro, piezas de cobre y muchas monedas más, en los hechos, el cacao siguió como medio de cambio en algunos lugares del sureste de México, hasta el año 1800 aproximadamente.

 La tradición de acuñación de moneda, los españoles la tomaron, o más bien les fue impuesta por los romanos, cuando España era una colonia de Roma.     Por el momento lo que me interesa resaltar, es como a nuestra moneda: el peso, su relación con el dólar, no surge de la nada y para nada, sino que surge por algo y para algo, en nuestra historia monetaria, la relación peso – dólar, nos fue impuesta en la conferencia de Bretton Woods USA, en 1944, como lo relaté en el artículo anterior: el petro.

México, como cualquier estado moderno, requiere de reservas monetarias internacionales, las reservas monetarias de México, según el Banco de México, en su comunicado de prensa del 3 de Enero del 2018, la base monetaria de México, billetes y monedas en circulación y depósitos bancarios en cuentas corrientes ascendieron a 173 mil millones de dlrs.    ¿Por qué tenemos nuestras reservas monetarias en dólares?, ¿Por qué no en una canasta de monedas, en la que si se incluyan el dólar, pero también otras monedas, como el Yuan Chino, el Yen Japonés, el Rublo Ruso, la Libra Esterlina Inglesa o mejor, en una canasta de monedas latinoamericanas: el CRIPTOLATIN?

No somos conscientes, que la dependencia monetaria – financiera del peso mexicano frente al dólar, no solo es una dependencia monetaria y financiera, sino una dependencia política y económica, algún día, ojalá que no muy lejano, México elija un presidente nacionalista, como Don Benito Juárez o como el Gral. Lázaro Cárdenas, que haga realidad en los hechos, no en discursos demagógicos el ideal de los fundadores de la patria mexicana, sintetizado por José María Morelos en una frase, que hoy es más vigente que nunca frente al imperio fanfarrón de Donald Trump: La patria es primero.

Javier Félix Muñoz

 

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