Dos cuestiones; preguntas que controvierten: Jaime García Chávez PDF Imprimir E-mail
Opinión - Jaime García Chávez
Miércoles, 27 de Abril de 2011 13:02

                                   PRIMERA

El señor  Duarte pretende, quizá aprovechando el fervor de la semana santa, que comulguemos con ruedas de molino. Quizá lo logre entre sus feligreses, quizá. Ahora puso en circulación la especie grotesca que paso a describir: de fuera de Chihuahua son los autores —intelectuales y materiales— de los recientes homicidios por ejecución. Se trata de una sobada artimaña que pretende hacernos creer a los provincianos que el mal nos viene de otra parte. Me extraña que sabiendo la procedencia de los criminales —seguramente con actas de nacimiento en mano— jamás los aprendan, si al efecto se tienen datos biográficos tan finos. Pero en esencia son palabras que se dicen para engañar y dar por válida la peregrina idea de que los chihuahuenses somos esencialmente buenos y que de otra parte nos llega la maldad. En todo esto hay infantilismo, racismo, xenofobia, provincianismo y otros ismos que no me detendré a explicar.

 

Realmente las verdades en torno al narcotráfico y al crimen organizado van en otra dirección y  nos dicen, concluyentemente, que no tan solo  no se trata de un fenómeno  regional, sino global. Que los criminales lo mismo pueden ser de acá o acullá, y que lo que importa es la realidad del problema que alcanza al planeta de manera completa y a nosotros nos hace vivir a la vista de cerros de cadáveres. ¿Cree Duarte que los chihuahuenses vamos a descansar y a respirar aliviados, cuando sepamos de su boca que son los forasteros —como en los malos mexican-westerns— los que derraman la sangra acá? En Madrid una declaración de estas generaría un coro de ¡pamplinas, coño!

Son las mentiras de la chihuahueneidad  que Patricio Martínez le ha inculcado a su pupilo Duarte. En 1972, luego del triple asalto bancario del 15 de enero, realizado por jóvenes que había optado por la vía armada para transformar a México, el entonces cacique local Oscar Flores Sánchez dio la misma explicación: de fuera vinieron a embaucar a los candorosos chihuahuenses y mató a algunos que no tenían acta de nacimiento local. Este es un discurso peligroso, aparte de falaz.

Si usted que me lee, le consuela y le hace dormir a gusto el estar convencido que en Chihuahua están los buenos y lindando nuestras fronteras, un poco más allá de Balleza, los malos, me apiado de su existencia, no sin antes subrayar que de este  mal chiste  duartista se pitorrearon los capos de todo el continente americano, cuando menos. Pues es algo así como si el afroamericano Obama dijera que los males de su país tienen su origen en la legendaria isla de Sicilia, aunque el juego, la droga, la prostitución y otros giros negros estén instalados hasta en la última barreada ya no digamos del Bronx, sino hasta en el modesto poblado de Verdad y Consecuencias, en New México.

SEGUNDA

Cuando fui diputado, por cierto en la legislatura en la que también ocupó un escaño el señor Duarte, leí una placa a la entrada de la actual sede del Congreso Local. Decía: Patricio Martínez García, gobernador… “dotó” al Poder Legislativo del Estado de este edificio. Fue un letrero ignominioso, tolerado por los lambiscones legisladores de aquellos años que hoy se repiten. Pasados unos meses, la retiramos por una sencilla razón: si los diputados son los que aprueban el presupuesto, son los que al final de cuentas se “autodotan”, pero los señores patrimonialistas no lo asumen así y se convierten en los grandes “dadores” con el presupuesto público en las manos.

Con el proyecto de construir un nuevo palacio legislativo, ya apareció el peine. Es el mismo Duarte quien ha ordenado que se haga, que “dote” y claro que los beneficios personales y partidarios también le alcanzarán al ínclito pensador y diputado Serrano.

No existe prioridad alguna, para una nueva instalación con costos multimillonarios y, de nueva cuenta, se nos venden baratijas para engañar: que hay que dejar de pagar rentas para oficinas públicas. Hágame usted el favor.

En el palacio de gobierno, el histórico, hay grandes salas desocupadas por el capricho de Patricio Martínez García que quiso convertirlo en su pirámide faraónica. Ocúpenlas. El gobernador Reyes Baeza se hizo de una mansión para vivir, que el mandamás actual compre su casa, viva en ella y se destine esa finca a oficinas, si es que falta hace. La verdad es que la burocracia crece de acuerdo al tamaño de los edificios que se construye.

A estos devoradores insaciables del presupuesto público en todo caso habría que adelgazarlos en número, pues la nómina se ha engordado exponencialmente con fines de alimentar un ejército electoral. Chihuahua tiene mil prioridades antes que la construcción de un palacete para esos seres del jurásico que viven hasta  ahora y conocidos como diputadicus levantadedicus.

Ya no tiene caso argumentar al respecto. Reproducir las ideas de Winston Churchil de cómo debe ser un parlamento, o reseñar las razones por las que en la república de Chile el poder ejecutivo está en Santiago y el Congreso, distante, en Valparaíso. Esos argumentos los pueden entender muy pocos y casi a nadie mueven. Insisto, no nos hace falta un nuevo palacio, nos hace falta un Congreso representativo que es diferente.

Pero  si de edificar se trata por qué hacerlo en el atiborrado centro de la ciudad de Chihuahua y no, pongamos por ejemplo, en el barrio de la Chaveña en Ciudad Juárez, o en Ojinaga y, por qué no en Coyame, donde por cierto hay un súper hotel, producto de una súper inversión que hace que pensemos mal de lo que pasa en esta entidad.

Por lo pronto, me dedicaré los próximos días a la actividad de roedor en los libros del Registro Público de la Propiedad para escudriñar las sociedades anónimas que tienen por objeto la construcción y de las que son accionistas los actores  del poder local. Este artículo se llama cuestiones, pues esta palabreja significa: pregunta que se hace o propone para averiguar la verdad de algo controvirtiéndolo.

Real Academia: dixit.

 

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