Fernando Tiscareño Luján tendrá que ser un buen gestor PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Miércoles, 30 de Mayo de 2018 15:25

 

Mario Alfredo González Rojas.

 

Un presidente municipal tiene que convertirse por gusto o por obligación en un gran gestor, y es que no hay de otra. Y esto lo tienen que llevar en la mente muy bien cimentado, los candidatos a una alcaldía este año de 2018. Los recursos propios del municipio tienen que estirarse lo más posible, y si no alcanzan para solventar todas sus necesidades, ahí es forzoso que intervenga la función obligada del mago, que saca dinero de donde se pueda, claro siempre por medio de búsquedas lícitas contempladas en la ley; en el caso de las atribuciones de un alcalde, en lo que dictamina el artículo 115 constitucional, que es el relativo a los Ayuntamientos.

 

En estos días de campaña los candidatos del municipio de Chihuahua a la alcaldía, se han venido encontrando con las caras tristes de los vecinos, quienes más que cualquier regalo para pedir su voto, agradecerían de corazón que se resolviera el problema del agua, el que sigue tomando caracteres de alta dimensión, y es que gobiernos van y gobiernos vienen y no hay quien tome el toro por los cuernos para encontrar la llave salvadora a esta terrible situación. Por lo pronto, hay quienes aceptan el kilo de frijol que una candidata les ofrece, pero la vida tiene cosas más de fondo que hay que tomar en cuenta, para estar agradecidos con una autoridad o con un candidato. El clamor general es:  agua!  Y en este gran pendiente debe de pensar Fernando Tiscareño, el aspirante de MORENA a la alcaldía de Chihuahua, para que, si el voto lo favorece, se avoque en cuerpo y alma a gestionar los recursos, para que se realice la mejoría sustancial del servicio de agua potable en nuestro municipio.

 

Todo se puede permitir en la función pública, menos cruzarse de brazos. La disponibilidad del agua ha ido disminuyendo en el país, gradual y considerablemente, ya que en 56 años México pasó de disponer de 18 035 a 4416 metros cúbicos por habitante al año. Pero la estadística anterior, estructurada en varias razones, entre ellas el aumento de la población, puede decirse que no es una limitante para ningún gobierno y ninguna sociedad. El agua se busca, de eso sí estamos seguros y confiados en encontrarla.

 

Tiscareño ha logrado penetrar ya en el asentimiento de una gran parte de la población en los pocos días que lleva de campaña, debido a su forma sencilla de hablar y sobre todo de consultar a la gente, a la que hay que decirle: qué es lo que quiere, qué le falta en su colonia, qué le molesta más. El grado de avance de la democracia en México, ya no se queda sumergido en la fase electoral, va más allá para exigir soluciones no discursos a nuestras carencias. Es muy breve el tiempo de la campaña para presidentes municipales, por lo que hay que aprovecharlo al máximo por medio de peticiones reales y respuestas concretas, lo que llaman viables. Cuentan que hace muchos años, don Raúl Soto Reyes, candidato a la presidencia municipal de Parral, prometió hacer un puente en un ejido, y en la parte donde lo ubicó en su ofrecimiento no pasaba agua, cosa que le hicieron notar los del lugar, a lo que respondió el político, que si no había, no importaba por allí se haría pasar el líquido. Dicen algunos parralenses, que este señor nunca dijo esto, pero como era un personaje muy popular, del  pueblo y muy querido, se le colgó la anécdota.

 

En este concepto, se requiere durante la campaña trazar una fiel radiografía de la problemática que padecemos los capitalinos, y una parte sustancial de la misma es la carencia de agua. El licenciado Tiscareño, ya dijo que va a fondo contra la corrupción y contra la inseguridad, aviso que nos hace abrigar firmes esperanzas de que tendremos una mano dura contra estos dos lacerantes males.  López Obrador ha insistido como esencia de su labor de proselitismo, que luchará contra la corrupción. Y es que ya no hay de otra, o esta se finiquita o nos acabamos de hundir. Son varios los agudos problemas que nos lastiman a los chihuahuenses, y Fernando ya los conoce, esperemos que sea presidente municipal para que los combata. Su experiencia en el sector público servirá de mucho, aunado a su sólida formación como abogado. El problema del agua en Chihuahua, no tiene para cuándo resolverse; medidas como las anunciadas por el presidente de la Junta Municipal de Agua, de que se observará el programa de tandeo propio del verano, en el que habrá menos horas de envío del líquido, de ninguna manera nos presentan una solución y un estado de tranquilidad. Y eso de que Chihuahua seguirá los estándares internacionales en el suministro de agua, como lo agregó en su información el titular de la Junta, no nos dice nada, lo que en sentido interpretativo significa que todo estará peor.

 

Cuando hay problemas y no hay centavos para remediarlos, no queda otra que hacerla de gestor y esto tiene que hacer Fernando Tiscareño, cuando sea el presidente municipal. Buscarle en la federación, en el estado, pero nunca cruzarse de brazos, con la cómoda argumentación de que no hay recursos más que para lo estrictamente indispensable, y que lo demás compete a otros niveles. Y sobre todo, Tiscareño deberá aprovechar su cercanía - se dice que la hay  - con  AMLO, para lograr mucho, bastante para el municipio de

 

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