Me lo dijo Adela PDF Imprimir E-mail
Opinión - Luis Villegas Montes
Escrito por Luis Villegas Montes   
Miércoles, 30 de Mayo de 2018 16:41

 

Luis Villegas Montes.

 

 Una reflexión personal.

 

El título de estas líneas estaba cantado desde hace una semana.

 

Sin embargo, resulta que no, que no me habré de ocupar gran cosa de él: no hay tanto qué decir; el tema se resume a que hace semanas el Gobernador Javier Corral afirmó rotundo que nunca había llamado a juez o magistrado para sugerir resolución alguna; incluso retó “a todos” a demostralo.1

 

Pues bien, respecto de la famosa llamada,2 en un periquete, el mismo Gobernador, con el auxilio de la Magistrada Adela Alicia Jiménez Carrasco,3 reconoció que sí existió una conversación vía telefónica de contenido singular.4

 

No vale que se diga, o intente decirse, que se violó la intimidad de nadie ni, mucho menos, que la conversación con la Magistrada fue un “ejercicio de una colaboración ‘transparente de poderes’”;5 por la simple razón de que el artículo 44 de la Ley Orgánica del Poder Judicial local dispone que la elección del Presidente del Tribunal Superior de Justicia se hará de entre los magistrados por el voto de las dos terceras partes “de las y los integrantes presentes del Pleno”.6

 

Quien no entienda que es una intromisión grave en la vida institucional del Poder Judicial, luego de una serie de reveses jurídicos al Ejecutivo y al Congreso, que van de la declaratoria de inconstitucionalidad de una serie de reformas al amparo concedido al Magistrado Gerardo Acosta, que versan precisamente sobre la intromisión de un Poder en otro, tiene un serio problema para reconocer los alcances de la realidad. Habría que ver si da o no para Juicio Político. Hasta ahí el tema.

 

Me preocupa en cambio, y a eso dedico este espacio, a hacer alguna aclaración a mis detractores: el único interés personal que pueda yo tener deriva de una relación también personal, abierta, con una persona que trabaja en dicho Poder; esa persona realizó el examen y lo pasó; de hecho, está en la tercera etapa del mismo; si hay alguien afectada por mi modo de actuar, es ella; y por este medio lo ofrezco disculpas: “sorry, pero si ya sabes cómo soy p’a qué me haces caso”.

 

Las descalificaciones y ataques personales los aguanto como los he aguantado a pie firme durante los últimos veinte años; pero el ataque a las personas que me rodean me parece una vileza: propio de cobardes y maledicentes; gentuza que, a falta de argumentos recurre al insulto porque no tiene alternativas; y ojo: no es que yo le regatee el insulto a nadie, a veces una mentada de madre sirve para refrescar el alma —propia o ajena—, pero al ultraje suelo acompañarlo de argumentos como es público y notorio.

 

Por este medio le respondo a esos personajes y personajas, aprovechando la ocasión que, ni pintada, me brinda el Lic. Jaime García Chávez (a) “La Gata Flora”, quien, en uno de sus escritos, titulado: “Luisín, el paladín”7, especula sobre mis motivos: se lo aclaro a él y al resto por esta vía: lo único que busco es impedir que Lucha Castro —amiga del licenciado, socia, colaboradora, cómplice en una y mil batallas desde el PRD que lideraron juntos y que juntos dejaron— continúe empoderada del Tribunal. Nada más.

 

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