Ni autocracia ni plutocracia: democracia participativa PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Domingo, 03 de Junio de 2018 13:17

 

Isaías Orozco Gómez.

 

Algunos de los poquísimos grandes potentados del empresariado del estado y de todo el país, en sendas declaraciones públicas y circulares dirigidas a sus trabajadores, presionando para que como ciudadanos no emitan su voto el ya muy próximo domingo 1 de julio, a favor del POPULISMO, más específicamente, en contra de AMLO y de MORENA, confirma, ni más ni menos, que tanto el candidato presidencial citado y demás militantes postulados al Congreso de la Unión, a los Congresos locales, a algunas gubernaturas, a las presidencias municipales a…; del Movimiento de Regeneración Nacional, tienen, por mucho, asegurado el triunfo.

 

Desde luego, nos referimos a esa mínima cantidad de miembros de las familias más acaudaladas de la oligarquía nacional (que no nacionalista), como son los casos concretos de Germán Larrea, Alberto Bailléres –ambos posicionados entre el pequeñísimo grupo más rico del mundo– y Eloy Vallina, entre otros; que, quizá, en ningún momento de su opulenta vida, pensaron en que tarde que temprano, el pueblo, la clase trabajadora (hombres y mujeres), del campo y la ciudad, llegarían a hartarse de la sobreexplotación laboral, en su inmensa mayoría, con salarios de hambre y la gran incertidumbre de una digna jubilación; así como de la evidente corrupción gubernamental y privada, considerada como el enorme cáncer que ha lastimado a la casi totalidad de todos los mexicanos.

 

Fenómeno socioeconómico y político, que no es privativo de los EUM, y que tiende a extenderse por otros lares del Globo Terráqueo. Como acaba de presentarse en la España de Julio Anguita y Julio Flor, quienes llevan más de “Cuarenta años luchando por la Utopía CONTRA LA CEGUERA”, con la caída del presidente del gobierno español, de derecha, Mariano Rajoy; el cual fue sustituido por el secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez. De ahí, entonces, que: “si ves las barbas de tu vecino rasurar, pon las tuyas a remojar”.

 

Los aportes de la cibernética de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), las REDES SOCIALES… han contribuido a la concientización de la sociedad mexicana, sin distinción étnica, de edad, sexo, situación  económica, militancia partidista, creencia religiosa, en cuanto a que no tiene por qué seguir soportándose la AUTOCRACIA en la cual la voluntad de un solo hombre (presidencialismo a la mexicana o ¿dictadura perfecta?) es la ley suprema. Gobierno de autoridad arbitraria, déspota, prepotente, arrogante, nepotista, en manos de un hombre o de una pequeña élite.

 

Cómo seguir pregonando que en México, se construye y se vive en la democracia, cuando desde los años 80 del S. XX, en que se impuso el imperio capitalista neoliberal, sobresalientemente desde el muy cuestionado sexenio de Carlos Salinas de Gortari, como nunca, empezó a dominar la PLUTOCRACIA, caracterizada por el predominio de la clase más rica de México, que la constituyen no más de 300 familias en todo el territorio patrio; evidenciándose una preponderancia de la oligarquía en el gobierno del Estado.

 

Voraz oligarquía del país, proimperialista o progringa y transnacional, que haciendo a un lado toda relación y entendimiento democrático, persiste e insiste en su firme creencia y consolidación del PRAGMATISMO, que considera que el criterio de la verdad es la utilidad de los conceptos, ideas, opiniones, sus resultados prácticos y el provecho  real; y no la correspondencia e estas opiniones con la realidad, con las leyes objetivas del desarrollo de la naturaleza y la sociedad. Sostienen esos insaciables archimillonarios, que lo verdadero, lo deseable es la utilidad, es lo que le deja grandes ganancias, aún a costa del empobrecimiento físico y mental de sus trabajadores, de sus empleadas y empleados.

 

El pueblo mexicano, los hombres y mujeres trabajadores del medio rural y urbano, llegaron, por fin, “encabronarse”, a fastidiarse de la fáctica “dictadura perfecta”, ese régimen político prianista que manipula, mediante el control de los medios masivos de difusión, la ignorancia popular; amenaza a las masas trabajadoras; que explota el hambre de millones y millones de mexicanos con dádivas miserables, con compra del voto obsequiando despensas, cemento, láminas para techar, tinacos, gorros, camisetas; ejecuta crímenes de Estado a los que se opongan a sus intereses; saquean a la nación vendiendo sus propiedades a extranjeros como los energéticos, los minerales, las playas, los bosques, el agua… Quedando todo en la impunidad.

 

Bien sustenta el reconocido filósofo norteamericano, hombre de izquierda, Noam Chomsky, en su obra, “¿Qué clase de criaturas somos?”: “El liberalismo se aparta claramente de la tradición libertaria, aceptando y, de hecho, defendiendo la subordinación de la clase trabajadora a los amos de la economía y el sometimiento de todo el mundo a la restrictiva disciplina y a los aspectos destructivos de los mercados”.

 

Ciertamente, seguimos sosteniendo la máxima siguiente: Qué bien que haya ricos, pero qué mejor que no haya pobres. Pero de ahí a seguir aceptando que sean no más de 300 familias oligarcas, las que decidan el presente y destino de la Patria y Matria mexicana, hay una gran distancia.

 

El triunfo del pueblo con AMLO y MORENA al frente, es IRREVERSIBLE. Marchamos los verdaderos mexicanos hacia la DEMOCRACIA PARTICIPATIVA.

 

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