Natalicio de Francisco Villa: el general que construyó escuelas PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Miércoles, 06 de Junio de 2018 19:18

 

Mario Alfredo González Rojas.

A 140 años del nacimiento de Francisco Villl.

Habrá veteranos todavía de la Revolución Mexicana de 1910? Lo dudo. A Francisco Villa lo mataron en 1923, por lo que podría hablarse de gente que pudo haber intervenido, joven, de 20 años, ya en los finales de ese movimiento armado, allá por 1920. Y si quedara alguien que participó en la lucha, tendría sus 120 años, digo para llamarse ex combatiente, siendo inconcebible que hubiera uno de menos edad.

Ayer 5 de junio se cumplieron 140 años del natalicio del Centauro del Norte, quien fuera ejecutado (por emplear un término de moda) en Hidalgo del Parral.  Como ya no hay veteranos, se acabaron los festejos en grande en honor del genial estratega, que pasó a la historia por sus notables triunfos en Torreón y Zacatecas. Quién es el que saca la cara para recordar públicamente la obra de mi general?  Si bien es cierto, ayer se efectuó un acto en recuerdo del natalicio del general, éste fue más que de compromiso, en la Plaza Revolución, que está ubicada a un costado del edificio Héroes de la Revolución. Nada que ver con el apoteosis de otros años, en que salía a relucir el espíritu villista con enorme entusiasmo, con la emoción de los buenos patriotas, como en los viejos tiempos.

Viene a mi memoria, la celebración del natalicio de Pancho Villa en 1985 aquí en la Ciudad de Chihuahua, ocasión en que fui designado para decir el discurso oficial por el Gobierno del Estado, siendo el jefe del ejecutivo Óscar Ornelas. El acto fue en la glorieta de la División del Norte, sitio en el que se pusieron sillas, flores, etc. Se notaba el entusiasmo, hasta de los que pasaban cerca del lugar, porque se trataba de una ceremonia para homenajear al principal brazo armado de nuestra revolución y hombre de sólidos principios revolucionarios, pues ni más ni menos.

Cuando Villa fue gobernador de Chihuahua en 1913, se avocó inmediatamente a abrir escuelas, se dice que fueron alrededor de cincuenta, las que no serían, es natural, planteles con toda la mano, dadas las condiciones de un estado en plena guerra civil. Pero se manifestó pronto en el héroe su visión de los problemas que agobiaban al país, los que repercutían en el comportamiento  de la sociedad. Decía el gobernador, que la mejor inversión de un gobierno debía ser para la educación.

El 29 de noviembre de 1918 le escribió Villa una carta a Emiliano Zapata, en que le comenta que no desistirá en su lucha, y que espera que él tampoco lo haga. Luego le dice, que es necesario que el ejército  de ambos debe superarse y que si llegan a tener cuando menos tres cuartos de disciplina, será mucho mejor para lograr los objetivos que buscan los dos. Leí lo anterior en un libro que se llama Nosotros los hombres ignorantes que hacemos la guerra, obra que es una compilación de la correspondencia sostenida entre los dos grandes y nobles luchadores sociales, hecha por Armando Ruiz Aguilar. El Centauro, hombre de baja escolaridad, que aprendió a leer y escribir durante su estancia en las cárceles de Lecumberri y Santiago Tlaltelolco, en plena revolución, tenía una noción muy clara de lo que significa la disciplina y el orden para lograr algo en la vida, como lo muestra en la citada carta. Esa visión de las cosas lo hacía considerar la educación, como premisa sustancial para conseguir un objetivo, y de allí su amor por la escuela, como lo demostró al ser gobernador, creando cincuenta planteles.

He ahí una sabia enseñanza para políticos: ¡al grano!

 

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