A pesar de las minas terrestres, AMLO Presidente! PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Jueves, 14 de Junio de 2018 12:34

 

Mario Alfredo González Rojas.

 

En el debate del martes 12 de junio salió a relucir como el patito feo, uno de los patitos feos del gobierno de Peña Nieto, la mal llamada Reforma educativa, de la que no se sabe quien fue el de la idea de decirle así, cuando sabemos que de educativa no tiene nada. Esta caricatura de reforma fue hecha por ignorantes de la historia de la educación en México, los que de paso orillaron al país a un gasto de recursos innecesario.

 

Meade, no supo qué hacer ante la andanada que le soltaron AMLO y Anaya en torno a esa reforma, sólo atinaba a decir que hay que terminar la preparatoria para estar en el camino adecuado, pero no pudo justificar de ninguna forma lo que hizo Peña Nieto al echarse de enemigos a los profesores de México, con sus medidas persecutorias. AMLO acertó al decir que la reforma no sirve y que la va a tumbar, Anaya dijo que no toda está mal, pero en síntesis ésta no fue lo que anunció que iba a ser.

 

Eso de que ahora los alumnos van a saber aprender a aprender, es una cosa que ya se buscó desde los setenta, aunque con resultados infructuosos. Nuño, como un alucinado repetía y repetía que "aprender a aprender", era uno de sus grandes avances, pero no hay elementos nuevos en los contenidos que digan algo más que lo que ya se dijo en el pasado. El objetivo de brindar educación de calidad ha sido un propósito de siempre en México y en cualquier parte del mundo, pero no basta la sola intención para lograrlo. El merolico, dice que sus pomadas curan todo, que son de la mejor calidad. ¿Qué hay de nuevo en los contenidos educativos con esta reformita? ¿Qué va a cambiar en español, para que los alumnos entiendan lo que leen? ¿Ya van a saber hacer cuentas los muchachos, como se dice en lenguaje coloquial? ¿Ya los programas no van a estar rebosantes de temas que no se alcanzar a terminar de ver al término del semestre o del año?

 

Y se habla de un altísimo porcentaje en la cobertura a los distintos niveles educativos, lo cual no es cierto, porque la educación privada sigue siendo la salvación para muchos que quieren estudiar, a pesar de las trabas que se les ponen a gran parte de las escuelas, sin faltar los favoritismos para muchas de éstas. Pero además de que la cobertura dista de ser completa, el tener acceso a una escuela no es garantía de que la educación en México reúna los elementos idóneos; no hay equidad en los recursos, no hay la obligada regionalización en cuanto a los contenidos, no hay mobiliario suficiente, no hay servicio de baños y de agua a la medida de los requerimientos, etc.

 

Y lo mismo podría criticarse del acceso a la salud, ya que las instituciones públicas dejan mucho que desear: el IMSS es el mismo IMSS, esa institución que no pudo sanear Benito Coquet cuando fue su director, en el gobierno de López Mateos, a pesar, muy a pesar del gran tiempo que le dedicaba en lo personal,. saliéndose de su oficina para llegar de improviso a clínicas de distintos estados para checar la hora de entrada, la atención a los horarios, la entrega de medicinas; de nada sirvió, sólo quedó como una pose folklórica, cuando mucho en un intento quién sabe si sincero para corregir las terribles deficiencias que corroen al Seguro desde sus inicios. No hay suficientes medicinas ni suficientes cuartos (muy frecuentemente se atiende a los enfermos en los pasillos) ni camas, las consultas con los especialistas tardan meses en concederse. Y el Seguro popular, del que dijo el descerebrado de Meade, que cubre el 50 % del país, es un bueno para nada, empezando porque el dinero que les llega a los gobernadores para el gasto del mismo, es utilizado a su entera discreción; y el ISSSTE, pregúntele usted a cualquier afiliado a su servicio, y recibirá una andanada de palabras en chino, en respuesta. Total, acceso a qué. En qué lugar estamos en cobertura de educación, de salud? Y cuál es la calidad de esos servicios?

 

¿Qué le quedó a usted del debate, de los tres debates? ¿Aumentó su conocimiento sobre el desarrollo del país? ¿Se fue a dormir, ya con otra preferencia del voto que emitirá el 1 de julio? Yo creo que la decisión ya se ha manifestado en las encuestas, que encuestas son.

 

¡López Obrador PRESIDENTE!

 

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