Sobre la constitución “moral” de AMLO PDF Imprimir E-mail
Opinión - Aída María Holguín Baeza
Escrito por Aída María Holguín Baeza   
Martes, 07 de Agosto de 2018 05:16

 

Aída María Holguín Baeza.

 

Hace uno días, trascendió la noticia de que Andrés Manuel López Obrador ya está trabajando para concretar su idea de crear una constitución moral. A partir de entonces, han vuelto a surgir las críticas sobre lo que, en realidad, esa “constitución” representa.

 

“Han vuelto a surgir las críticas”, porque la constitución que AMLO plantea no es una idea nueva. Data -al menos- desde el 2011 cuando comenzó a utilizar el término “República Amorosa” que, luego, tuvo que explicar a través de un texto titulado “Fundamentos para una república amorosa” en el que, a modo de resumen, propone la creación de un “código del bien” que, posteriormente (en el mismo texto), denominó “constitución moral”.

 

Total que fueron casi 7 años en los que la constitución de AMLO quedó en el olvido. Fue hasta febrero de este año cuando, durante su discurso de toma de protesta como candidato presidencial del -ahora prácticamente extinto- Partido Encuentro Social, expresó nuevamente (de manera pública y masiva) su intención crear una constitución moral.

 

La única diferencia entre la propuesta del 2011 y la del 2018, es que antes tenía el objetivo de “establecer las bases para una convivencia futura sustentada en el amor y en hacer el bien para alcanzar la verdadera felicidad”, y ahora el de buscar el "bienestar del alma de los ciudadanos".

 

En términos generales, pareciera que -palabras más, palabras menos- el objetivo de la constitución moral de AMLO sigue siendo el mismo; no obstante, en su momento llamó la atención -que en la campaña pasada inmediata- anunciará la propuesta justo cuando tomó protesta como candidato del PES; es decir, como candidato de un partido político cuya esencia es extremadamente conservadora y religiosa.

 

Sin duda alguna, querer una convivencia sustentada en el amor, hacer el bien, alcanzar la verdadera felicidad y -ya poniéndonos un poco más espirituales- conseguir el bienestar del alma, no está nada mal; el problema es que con López obrador nada es lo que parece, y eso es inmoral.

 

Es imprescindible pues, analizar a fondo todo lo que la constitución “moral” de AMLO implica y significa. Solo así será posible comprender que, en realidad, representa un instrumento de control gubernamental que pondría en riesgo la sana (la poca que queda) convivencia de la sociedad y en peligro la vida democrática (que tanto nos ha costado) de México, por lo que no debe tomarse tan a la ligera.

 

En esta ocasión, concluyo citando lo dicho alguna vez por el abogado y líder de la Revolución americana, Patrick Henry: “La Constitución no es un instrumento para que el gobierno controle al pueblo, es un instrumento para que el pueblo controle al gobierno -para que no venga a dominar nuestras vidas e intereses”.

 

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