Alta y Adentro: Las causas perdidas merecen amor PDF Imprimir E-mail
Opinión - Jaime E. Rey
Escrito por Jaime E. Rey   
Domingo, 22 de Mayo de 2011 07:35

No se asusten inútilmente, el mundo no se acabó ayer ni se acabará hoy. Mi pronóstico es incierto pero el final será cuando los Soles de Ojinaga ganen una serie del estatal por limpia. Habrá un tsunami en el desierto cuando ganen una serie dos juegos por uno. No se porque ha estado temblando la tierra en el estado. Soles han perdido sus primeros cuatro juegos y van rumbo a perder 30. Yo simpatizo con ellos. No tanto como con mis Cachorros de Chicago, pero simpatizo. Me preguntan por que quiero y sigo esos dos equipos y de ribete a los Mazorqueros.  

 

Porque soy de las misma idea de San Judas Tadeo. Aunque yo soy cabrón y él era un santo. Yo también amo las causas perdidas. Nunca he sacado un buey de una barranca, pero estoy con quienes están en el fondo, entre más cerca de China mejor.

Este año quiero más a Soles porque mi buen amigo, Jaime López, es el manager. Yo sabía que el locuaz, Jaime, era medio loco, pero venir a veranear bajo un sol de 40 grados y 37 grados bajo la luna es, haciéndole favor, algo tonto.

Creo más que eso es la penuria en que acaban los peloteros profesionales mexicanos.

Un gran bateador y excelente persona es digno de algo mejor. ¿Por qué alguien que merece el Salón de la Fama mexicano tiene que trabajar en las pésimas condiciones existentes en Ojinaga? ¿Por qué no en la LMB?

Peor todavía, ¿Por qué hay quienes dicen que no se necesita una unión de peloteros en el país. Aparte de negreros, los magnates beisboleros mexicanos son racistas.

Dan preferencia al cartucho quemado extranjero y a managers que dejan peores marcas que los nuestros y los repiten año tras año.

El reciclaje de managers malos sólo por ser extranjeros y el apapache de peloteros que no  caben ni en las liga menores bajas de Estados Unidos le han dado a LMB el mote de “liga del taco”. Seria más aplicable el mote “liga de las habichuelas con arroz”.

El problema de Soles es serio. Todas las condiciones están en contra de armar un equipo competitivo. El pequeño estadio, con inadecuado  cupo de 1500, es demasiado incomodo en el extremoso clima veraniego.

La ciudad tiene la población para merecer un más grande estadio. Es frontera y con su pequeña vecina, Presidio, Texas, hay suficiente afición en ambas ciudades para ser factor deportivo y económico en el beisbol y otras actividades estatales.

El área del lado texano es desolada en sus pueblos, como Marfa, no hay gran cosa que hacer. Actividad importante es comer y divertirse en Ojinaga. Un buen beisbol les atraería también.

 Pero en nuestro estado, Ojinaga tiene el problema de Australia, “todo el mundo sabe que está ahí abajo pero a nadie importa gran cosa.”.

Camargo está más o menos igual. Poco de lo bueno que chorrea de las alforjas públicas les cae a esas ciudades. Y, cuando les llueve, se la riegan.

El gobernador Duarte empezó remodelando el estadio de Parral, el primer estadio moderno que Patricio Martínez construyó. Patricio únicamente remodeló los estadios de Camargo, Jiménez y NCG. Nada hizo en Ojinaga ni Juárez.

En Camargo le fue peor a la afición. El estadio con gradas de madera era cómodo hasta que los Sáenz Flores decidieron crear asientos numerados angostos, para meter más gente.

Con la remodelación se empeoró la cosa. Fue como si hubieran metido 10 kilos de materia en bolsa para cinco kilos.

Todo esfuerzo de Duarte en pro del beisbol se agradece, pero debió de empezar dando nuevos estadios a Ojinaga, Camargo, Jiménez, Juárez y NCG. No es mucho pedir si, como dice, está gastando un millón diario en Parral.

Durará otros cinco años y un pedazo en el trono y al paso que está gastando en su tierra cinco estadios le costarían una fracción de lo que está aventándole a Parral.

Parral no es una ciudad “cateada” y su estadio no era insufrible. Tampoco todos los votantes priistas viven ahí.

Un problema del beisbol estatal es la generosidad e influenza, nada democráticas, de los gobernadores. Los equipos de sus tierras tienen garantía de seis años buenos, si no en lo deportivo, sí en lo económico.

 Algo se debe de hacer con equipos como Ojinaga, Rojos, Faraones, Mazorqueros que sólo ocasionalmente son competitivos pero casi nunca son verdaderas amenazas para los grandes.

Por coincidencia ellos no tienen estadios modernos y cómodos.