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Opinión - Columnas
Escrito por Mauricio Islas   
Lunes, 01 de Octubre de 2018 10:06

 

Mauricio Islas.

 

Los años nos pasan, y no nos danos cuenta de las partes de nosotros que dejamos que se lleven. La tendencia es aferrarnos a la idea común de que, con el tiempo, la experiencia nos vuelve más sabios. Para un elevado por ciento, en realidad, no daría fé de cuán elevado, esa creencia se mantiene verdadera.

 

Honestamente, pienso que si todos mirásemos a fondo, si nos comparásemos con quienes fuimos, veríamos que nos hemos vuelto "nosotros menos algo". Nos hemos puesto muchos más, lamentablemente entre ellos un oficio que no es ajeno a la inmensa mayoría de la raza humana: hemos aprendido a construir muros. Y es una labor que, mire usted, desarrollamos con exquisita destreza. Nuestros muros son tan grandes que nos impiden ver al otro lado, extremadamente difíciles de tirar abajo, e incluso, sabemos cómo construirlos de tal forma que sean invisibles, para que los que se topen con ellos se vean detenidos pero incapaces de saber qué para sus pies.


Los niños, muy jóvenes aún, no saben de esta profesión a tiempo completo. O, quizás, ¿será que sí la conocen, pero también son conscientes de su opuesta? Ellos son capaces de pasar a través de cualquiera de los muros, hayan sido construidos por el más listo, o por mil esclavos.


Tengo la certeza de que su talento está en saber sobrepasar, escalar, esos inmensos muros, con el alma limpia y la energía de lo puro.


Debe advertirse que esta profesión tiene un salario muy bajo, tanto así que su valor se expresa en números negativos. Exactamente, esa es la pregunta: ¿Entonces por qué las personas se dedican a eso? Yo tampoco sabría decirte. Pero piensa en ello, esa es probablemente una de las preguntas más útiles con las que te toparás en tu vida.

 

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