Caso ‘la coneja’ y las casetas de cobro en las carreteras del estado y del país PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Lunes, 01 de Octubre de 2018 10:32

 

Isaías Orozco Gómez.

 

Qué más quisiéramos: que en nuestro estado, el más  extenso territorio nacional, la cosa pública, el desarrollo y progreso del mismo, de todos y cada uno de sus habitantes, tanto en lo socioecómico, como en lo político y cultural, fuese encomiable; en lugar de estancarse, o peor, de atrasarse. ¡Claro, que tal realidad no es privativa de nuestra entidad federativa, sino que impera –muy lamentablemente– en toda la República Mexicana!

 

Tanto que se buscó y se luchó por constituir e institucionalizar la OPOSICIÓN, la DISIDENCIA, sobresalientemente político partidista, al seno del Congreso federal y de los Congresos locales; con el propósito de detener, y si fuese posible, extirpar de la vida nacional los abusos de toda autoridad en turno, de los caciques locales y regionales. No obstante, sucedió todo lo contrario, fue tal el no oír ni ver la protesta, el enfado, el hartazgo de la ciudadanía, de toda la población mexicana, que los gobernantes en turno, mayoritariamente del PRI y de los años 90 a la fecha, también del PAN y del PRD (como un ejemplo: el gobernador Graco Ramírez en el estado de Morelos), que sumieron a los EUM en una constante crisis económica, de valores… debido a la CORRUPCIÓN e IMPUNIDAD practicada desde lo más alto de las cúpulas politiqueras, hasta las filas de las diversas policías y fuerzas castrenses de México.

 

En ese marco, empecemos por dar la siguiente breve opinión, con respecto a la aprehensión y liberación del empresario priista Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, comúnmente identificado como “La Coneja”, exsecretario general adjunto del CEN del Partido Revolucionario Institucional (PRI), acusado de peculado por 250 millones de pesos, desviados –en complicidad con funcionarios medios del gobierno de César Duarte–  de recursos financieros enviados por la federación para invertirse en la educación de los chihuahuenses.

 

Por supuesto, que “La Coneja”, seguramente en esa y más tranzas participó para beneficiar con dinero las campañas electoreras tanto locales como federales de algunos de sus correligionarios y había que “seguirle las causas”. Aquí el problema estribó (¿estriba?), en que el gobernador Javier Corral Jurado, cayó fácilmente en el juego, mejor dicho: en la trampa que le tendió el PRI y el presidente Enrique Peña Nieto. Pues de no es de dudar, que le pidieran –a “La Coneja”–, “sacrificarse” por un breve tiempo como “indiciado” en el citado peculado, con el objetivo central, de desviar la atención de la “persecución”, aprehensión y extradición del potencialmente responsable de la corrupción y saqueo maestro de miles de millones de pesos de las arcas estatales, producto del pago de impuestos de los chihuahuenses, principalmente de la clase trabajadora: César Horacio Duarte Jáquez, y achichincles más cercanos y de su máxima confianza.  

 

Jamás debió dedicar toda su inteligencia, todo su tiempo, todo su esfuerzo y no pocos millones de pesos en el caso Alejandro Gutiérrez Gutiérrez. Mucho menos, haberse desligado de Unión Ciudadana que lidera el licenciado Jaime García Chávez, pues fue, ni más ni menos ese movimiento, con base en la denuncia interpuesta por él, que la mayoría ciudadanía, votó por el actual gobernador panista del Estado. No es de dudar que si se hubiese proseguido firme y conjuntamente con la original demanda aprobada y apoyada por una considerable cantidad de chihuahuenses, a estas alturas, o antes, ya estuviesen presos los causantes del  enorme “desfalco” de las finanzas del estado.

 

Resulta incomprensible –¿e ilógico– que se hayan enfocado todas las baterías jurídico-legales en contra de Alejandro Gutiérrez, que se “llevó” nada más 250 millones de pesos, mientras que el exgobernador César Horacio Duarte Jáquez y adláteres, son señalados o acusados de haberse “robado” miles y miles de millones de pesos pertenecientes a todo el pueblo de Chihuahua. Que, por cierto, a la mejor ya estaría juzgado con pena mínima y multa ridícula. Como acaba de suceder con otro pillo Javier Duarte de Ochoa, exgobernador de Veracruz y también ejemplar mimbro del PRI, según dijo públicamente Enrique Peña Nieto. A propósito, esos hechos confirman que en México, el Estado de Derecho, la impartición de la Justicia, no es pareja, ya que hay miles de individuos que por haber cometido el robo de algunos alimentos para llevarlos a sus hijos, están purgando sentencias carcelarias muy injustas.  Dos grandes bofetadas más, le han dado a chihuahuenses y a los mexicanos, antes de dejar Los Pinos, el impopular presidente constitucional Enrique Peña Nieto.

 

Con respecto a lo de las casetas de cobro en las principales carreteras del estado y de casi todo el territorio nacional, que desde la implantación del mismo y para beneficio del capital privado y extranjero preeminentemente, a la inmensa mayoría de los chihuahuenses y mexicanos tiene altamente inconformes, como es el caso concreto de los habitantes del ejido Sacramento y poblados adyacentes a la caseta de cobro de ese mismo nombre; es imperativo, que el Gobernador del Estado y demás gobernadores del país, los senadores y diputados federales, los congresos locales y la ciudadanía toda, se pronunciarán por acabar de una vez por todas con ese lastre, con esa sanguijuela, que por años y seguramente por muchos más, ha sangrado y está sigue sangrando la economía de los mexicanos, sin excepción; proponiéndole al presidente electo de los EUM, lo siguiente:

 

Que se haga un estudio a fondo, a conciencia, para que de una vez por todas, se liquide el adeudo que se tenga por concepto de la construcción y conservación de las carreteras o “autopistas” que se concesionaron o entregaron al capital privado; y que el Estado mexicano, sus gobiernos, cumplan con su obligación constitucional y se hagan cargo realmente de todo el sistema comunicaciones y transportes del país, dado que para eso y más los mexicanos pagamos diversos impuestos. Por ejemplo, en los USA y en Venezuela, la mayoría del kilometraje carretero, siempre está en buenas condiciones, siempre transitables, y no existen las leoninas casetas de cobro.

 

Es inconcebible, esa insensibilidad que ha mostrado el gobierno y los partidos políticos ante la voracidad de los “dueños” de las rúas estatales y nacionales, pues por el alto costo que cobran en las casetas y su incremento “cuando menos se piensa y se espera”, las familias mexicanas, la población toda de la nación, sufre permanentemente el incremento de la “canasta básica”, de otros productos, ocasionado por el alto costo de las casetas que tienen que pagar día tras día, hora tras hora, kilómetros tras kilómetros, los operadores de los vehículos automotores de alto tonelaje. Y para colmo de males, los gasolinazos siguen viento en popa, sin esperanzas de que alguien los pare y los disminuya.

 

En ese marco, resulta ponderable y esperanzador la construcción del atractivo y quizá necesario tren Maya, pero mejor sería que paralelamente a esa obra, vuelva a funcionar toda la red ferroviaria del territorio nacional, cuando menos como se encontraba antes de que el presidente Ernesto Zedillo tranzara su desaparición, el costo del traslado  de las mercancías y demás productos nacionales y extranjeros, sería mucho menor; y de pasada, evitaría que las carreteras se deterioraran constantemente, con el peso de miles y miles de toneladas de peso de la variedad de productos que de costa a costa y de frontera a frontera, son enviados al interior y exterior del país.

 

Sería muy conveniente, para lograr recuperar lo que a los chihuahuenses pertenece,  realizar nuevamente un trabajo conjunto sólido, con plena sinergia, entre Unión Ciudadano, el Gobierno del Estado y tirios y troyanos; evitando al máximo la partidización.

 

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