¿Está a favor o en contra de las corridas de toros? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Jueves, 04 de Octubre de 2018 11:22

 

Mario Alfredo González Rojas.

 

Para descansar un poco de las críticas políticas, las que al fin de cuentas no remedian nada porque las decisiones que se toman son de rumbo vertical, o sea que nos escuchan los de arriba, como si emitiéramos sonidos de otro plano de la existencia, hoy quiero comentar sobre la fiesta brava, la fiesta de los toros.

 

Esto viene a cuento porque Jesús Mota, en un artículo publicado en El País, el diario madrileño, insiste en que se se está adoctrinando a los niños en España para que se conviertan en aficionados a las corridas de toros, al hacer que participen de los encierros infantiles. ¿Qué son los encierros infantiles? Son prácticas del toreo, en que se utilizan carretillas en las que se montan las cabezas de un toro, para simular que son bureles de verdad, y así en escenarios montados en las calles, se hace como que se está toreando realmente. Por lo general, estos llamados encierros infantiles se efectúan en las fiestas patronales, y dice Jesús Mota que son ejercicios pedagógicos o sea, clases de alguna manera para lograr que los menores sientan inclinación por la fiesta brava, y que finalmente se conviertan en aficionados que vayan a las plazas de toros.

 

¿A usted le gustan las corridas de toros? ¿Está a favor o en contra, en esta controversia que ya tiene tiempo, acerca de si se prohíben o no? En nuestro estado no hay, digamos tanta afición, pero sí hay quienes gustan de admirar lo que acontece en un festejo de este tipo. Recuerdo como en Ciudad Juárez, mi tierra, acudían a ver las corridas a la Plaza Alberto Balderas o a la Monumental, un buen número de norteamericanos, quienes por cierto todo aplaudían, y siempre a la muerte del astado, sacaban su pañuelo blanco para solicitar al juez de plaza la concesión de oreja para el torero. Pero había espectáculo, había turismo. En tratándose de fiesta y de centavos todo andaba bien, pero no falta el eterno pero, se cuestiona el que se abuse de un animal, el que no puede decidir si acepta o no, ir a la plaza a que le claven la puya, el picador, los banderilleros sus cuchillos y por último el matador, el estoque o espada. ¿Qué le parece?

 

En lo particular me inclino por el espectáculo, el que conocí desde que empecé a tener uso de razón, ya que en mi familia hubo varios toreros, pero con el tiempo concluí que es algo sangriento y sádico. Es como en las peleas de gallos, la gente se divierte con la lucha, sin hacer caso del dolor del animal. Es diferente con el boxeo, en que dos personas se enfrentan por una paga, ya sea en dinero o por un trofeo, pero ellos han decidido hacerlo. Los animales, no. Que no se argumente eso de que las corridas de toros, son parte de la cultura, de la tradición, etc. Se dice, que en España, hay lugares que huelen a fiesta brava, que es algo castizo, o sea, genuino, propio de ahí. Entrando a terrenos de la filosofía y de la moral propiamente, es decir en casos del bien y el mal, pues yo creo que nuestra conciencia en su sitio más íntimo propondría no dañar a nadie. Digo, en un acto de conciencia. En los rastros más adelantados, hay sistemas para sacrificar las reses, en los que se procura que estas sientan el menor dolor al morir.

 

Si nos medimos por la escala animal, los seres humanos somos animales superiores, por varias razones, entre otras, que pensamos, lo cual nos debe hacer mejores porque sabemos lo que es una cosa y lo que es otra. El animal inferior, es instintivo, bruto y si mata es porque tiene que comer, como se dice en "Los motivos del lobo", el poema de Rubén Darío.

 

Sabemos que cuando viene Pablo Hermoso de Mendoza a Chihuahua, el rejoneador, todo mundo va a la plaza, o cualquier otro torero, y nos divertimos, pero a costa del sufrimiento de un ser inferior, el toro.

 

Cada cabeza es un mundo, pero analicemos el juicio de los demás. Por favor, seamos humildes.

 

El Clima