Austeridad… según Morena PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Gerardo Cortinas Murra   
Lunes, 04 de Febrero de 2019 07:07

Gerardo Cortinas Murra.

 

Hace más de dos años Javier Corral (a) “El Inútil” dio a conocer una de sus ‘promesas del corazón’ más decepcionantes: el ‘Decreto de Austeridad’ mediante el cual reiteraba su “firme compromiso para establecer un plan de austeridad que nos asegure lograr una estabilidad presupuestaria”.

 

Ahora el grupo parlamentario de Morena aventura su propio proyecto legislativo con la iniciativa de la ‘Ley de Austeridad en el ejercicio y asignación de recursos públicos del Estado de Chihuahua’, que no es más que una burda copia simplificada de la iniciativa presentada por Morena ante el Congreso de la Unión, cuyo pomposo nombre es ‘Ley Federal de Austeridad Republicana del Estado’.

 

En la Exposición de Motivos los diputados morenos vierten los siguientes argumentos: “Es tiempo de cambios, de renovarnos y no perder de vista nuestros ideales, es tiempo de olvidarse de la vieja política, dejar atrás ese manejo egocéntrico, donde los lujos, excesos, protagonismos, impunidad eran el común denominador del ejercicio del poder...”

 

“Es indispensable para la reconstrucción de la institucionalidad republicana incorporar la austeridad como principio conductor de la administración y eje estratégico del gasto público”… Los servidores públicos deberán apegarse a los principios de honestidad, ética, transparencia y austeridad, sin percibir altas remuneraciones, seguros de gastos médicos mayores, pagos extraordinarios”.

 

“Un país con altos índices de pobreza como es México, no puede dilapidar sus recursos económicos en alta burocracia, llena de prebendas y privilegios, por lo tanto, debemos poner un alto a ésta práctica que denigra la función pública”.

 

En el articulado de la iniciativa de ley, según la óptica de los diputados morenos, se precisan los siguientes ‘principios’ de austeridad:

 

1. El objeto de esta Ley es regular el control del gasto, el uso racional de los recursos públicos y las remuneraciones que perciben los servidores públicos del Estado, para hacer cumplir los principios de economía, eficacia, eficiencia, transparencia y honradez en la administración de los recursos económicos de carácter público de que dispone la Nación.

 

2. Los servidores públicos recibirán una remuneración adecuada e irrenunciable por el desempeño de su empleo, cargo o comisión, que deberá ser proporcional a sus responsabilidades. Toda remuneración deberá ser transparente y se integrará por las retribuciones nominales y adicionales de carácter extraordinario establecidas en el Presupuesto de Egresos.

 

3. Los servidores públicos no gozaran de bonos, prestaciones, compensaciones, servicios personales o cualquier otro beneficio económico o en especie que no se cuantifique como parte de su remuneración y esté determinado en la ley.

 

4. Se eliminan los gastos por concepto de telefonía celular.

5. Queda prohibida la compra de vehículos automotores de lujo para labores administrativas. Sólo se autorizará la compra de vehículos utilitarios, austeros y funcionales.

 

6. Se eliminan los gastos en publicidad de los sujetos obligados, con excepción de la difusión en las áreas de seguridad pública, protección civil y salud.

 

7. Queda prohibida la utilización de aeronaves privadas a cargo del erario público, sólo los servidores públicos de mandos superiores podrán utilizar aeronaves comerciales, con excepción de aquellos funcionarios encargados de la seguridad, la atención a desastres naturales, o la atención médica.

 

8. Por concepto de viajes, se prohíbe la adquisición de boletos en primera clase, salvo causa justificada; y se preferirán las tarifas de clase más económica. En caso de requerir hospedaje, se evitará la contratación de hoteles de lujo o gran turismo.

 

Así las cosas, me queda claro que la miopía política no distingue ideologías. Los diputados morenos tienen sus propias ‘iniciativas del corazón’: sus proyectos legislativos son notoriamente coyunturales y simplistas; y por tanto, condenados a ser enviados al ‘congelador’ legislativo. Más, cuando ni siquiera son mayoría…

 

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