Vindicación a quienes trabajan por honorarios PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Benito Abraham Orozco Andrade   
Viernes, 15 de Marzo de 2019 15:44

Benito Abraham Orozco Andrade.

 

Un verdadero absurdo que después de múltiples y costosas luchas de los trabajadores por el reconocimiento y el respeto de sus derechos a un salario digno, a la salud, a la vivienda, a una jubilación, etc., se vengan desvaneciendo tales conquistas en manos de quienes detentan el poder económico, en contubernio con muchos de los que gobiernan a las diferentes naciones del mundo.

 

Desde hace años, la figura del personal que es contratado bajo el régimen de honorarios, tanto en la iniciativa privada como en la función pública, ha venido siendo un instrumento muy conveniente para que los patrones no acarreen obligaciones en el presente y en el futuro, privando con ello a los trabajadores de las prestaciones a las que en justicia tienen derecho.

 

Por lo general, quienes son contratados mediante ese régimen únicamente reciben lo que les debe corresponder como salario, con la gran desventaja de que, si la empresa o la institución pública lo desea, ya no le es renovado su contrato en la anualidad o periodo correspondiente, o fácilmente les puede ser rescindido en cualquier momento.

 

Lo anterior ha provocado que en nuestro país existan miles y miles de personas que, después de décadas de haberse desempeñado como cualquier otro trabajador, ingratamente reciban el castigo de no contar con una jubilación y ni un servicio médico que les permita atender su muy posible mermada salud, producto seguramente de esos años entregados a un trabajo y a un patrón que no le proporcionó en reciprocidad las debidas prestaciones.

 

Tal parece que en el escenario nacional se vislumbra un destello de restitución de esas conquistas, pues al menos en lo que hace a un sector laboral como lo es el de la salud pública, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha venido anunciando en distintos foros la basificación de alrededor de 80 mil trabajadores que laboran eventualmente bajo ese régimen de horarios, en algunos casos desde hace 20 o 30 años.

 

No faltarán los detractores de tan vindicadora iniciativa, argumentando posiblemente que no se cuenta con los recursos para llevarla a cabo y que, por el contrario, debe adelgazarse la burocracia en congruencia con la decidida política de austeridad que ha emprendido el nuevo Gobierno federal. No obstante, el sector salud, como muchos otros, es fundamental para el adecuado desarrollo de la sociedad mexicana, debiéndosele destinar los apoyos a que haya lugar.

 

Sin embargo, en ese propósito de hacer justicia a los trabajadores en comento, es pertinente que conforme las arcas de la nación vayan teniendo la debida suficiencia y estabilidad (las acciones que se están realizando por parte de la administración pública federal indican que hacia allá vamos), también se incluya a las demás personas que en el servicio público laboran bajo ese desafortunado y miserable régimen de honorarios, y paralelamente ir contemplando una reforma en materia laboral que evite simulaciones en el ámbito público y privado, tratando a esas personas como lo que son: trabajadores de base y no prestadores de servicios por honorarios.

 

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