Expropiación petrolera: una lucha de muchos PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Viernes, 15 de Marzo de 2019 13:48

Mario Alfredo González Rojas.

 

Ya casi nadie habla de nuestras grandes fechas históricas, y si acaso las menciona es como una referencia obligada. Ya éstas sólo tienen relación con los puentes, con los días feriados, esos que inventó el inculto Vicente Fox. Su propósito era acomodar las efemérides a los días de quincena, para que pudieran fluir el dinero en beneficio de los grandes capitales, pero no en provecho de la concienciación del pueblo sobre nuestras raíces, de esas que dicen los demagogos que nos dan identidad.

 

El lunes es 18 de marzo, Día de la Expropiación Petrolera, que se debió a la firmeza de un presidente patriota como Lázaro Cárdenas del Río. Tuvieron que pasar muchas aventuras en el escenario nacional para que se dictara esta decisión, aquél día a las 10 de la noche, cuando dijo su discurso el mandatario. Desde luego que en los procesos históricos participan varios actores, y este fue el caso de la expropiación. Como antecedente tenemos, que ya a finales del siglo XIX, varias compañías extranjeras realizaban exploraciones para detectar la existencia de petróleo, con el visto bueno de Porfirio Díaz, quien se convirtió en un fiel aliado de los dueños de las empresas, que a la postre vendrían a manejar el "oro negro" a sus anchas.

 

La Standard Oil Company, así como la Royal Dutch Shell, fueron las compañías beneficiadas con  los permisos para extraer el producto. Ya en 1910, dichas empresas contaban con el total apoyo presidencial, situación que les permitió tratar mal a los trabajadores y abusar irracionalmente del combustible. Los periódicos ya daban cuenta en 1913 de las protestas de los trabajadores, quienes con la "vista gorda" del gobierno eran severamente reprimidos y perseguidos.

 

A pesar de que la Constitución de 1917, estableció que correspondía a los mexicanos el dominio directo del petróleo y que existía el derecho de huelga, se transitaba por ese estado de cosas. En 1931 se aprobó la Ley Federal del Trabajo y en 1935 se formó el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, lo que era un buen síntoma de justicia laboral.

 

En 1936 el sindicato formuló un proyecto de contrato general, para todas las compañías, lo que no les gustó a las dos principales y simplemente no estuvieron de acuerdo, a pesar de la intervención del propio presidente Cárdenas. ¿Qué pasó después? La CTM, a la que ya pertenecía el sindicato, se metió duro en la contienda. Vicente Lombardo Toledano, el secretario general, encabezó el movimiento; se pidió a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje que revisara los ingresos de las empresas, con el sólido argumento de que éstas se negaban a pagar salarios justos, habiendo hecho antes un paro de 24 horas.

 

En la revisión de los ingresos, se encontró que las ganancias eran excesivas. Entonces la Suprema Corte de Justicia vino a ratificar el laudo de la Junta. Pero no se dio marcha atrás, los empresarios se cerraron completamente. Ante tal hecho, Cárdenas decretó la Expropiación Petrolera. En esta lucha por nuestra soberanía, el presidente no estuvo solo, se contó con la solidaridad de los trabajadores y del pueblo de México. Fue trabajo de equipo, una gran lección de patriotismo que no se debe de perder, para enseñanza de las futuras generaciones.

 

El Clima