¿Han servido de algo, los congresos internacionales de la lengua española? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Lunes, 08 de Abril de 2019 07:42

Mario Alfredo González Rojas.

 

Ya hace 22 años que se efectuó el Primer Congreso Internacional de la Lengua Española; tal acontecimiento tuvo lugar en la Ciudad de Zacatecas y se contó con la participación de los ganadores del Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela, de España, Gabriel García Márquez, de Colombia y de Octavio Paz, de México, aunque este último no asistió personalmente, siendo su intervención por medio de un video que envió, ya que se encontraba enfermo.

 

El encuentro se centró principalmente en la relación de la lengua española con los medios de comunicación. El congreso fue durante los días del 7 al 11 de abril de 1997, atrayendo la atención de mucha gente de países de habla española. Entonces había más de 20 mil publicaciones impresas en español, a lo que se sumaban los diversos canales de radio, televisión y otros sistemas.

 

Octavio Paz subrayó la importancia de la lengua, como fuente de unidad de los pueblos. El que llamó mucho la atención fue Gabriel García Márquez, quien se quiso pasar de gracioso y oportunista, al proponer la jubilación de la ortografía. Salió con puntadas (las puntadas, las ocurrencias nunca pasarán de moda), como esas de que la "h" debe desaparecer del abecedario, porque en las palabras es muda; que los acentos deben también borrarse, y que por ejemplo la palabra lágrima o lagrima, es entendida por cualquiera, que para qué acentuarla. Total, causó risa su participación, siendo sólo apoyada por los serviles a su obra (la que desde luego es enorme de positiva) o por los desconocedores de las reglas y del buen escribir.

 

Todavía no andaba en el circo político nacional Vicente Fox, si no, pues hubiera soltado carretonadas de aplausos a estas propuestas tan incongruentes y disparatadas. Acuérdese usted, que Fox, puso de moda muchas expresiones que ya se quedaron muy impregnadas, no nada más entre políticos, funcionarios y gente de los medios de comunicación, sino también en el habla popular. Agregándose a estas barbaridades, eso de los puentes, de los días feriados, que han sido un encanto tanto para los comerciantes como para los flojos. La Real Academia Española, que está en contacto constante con las academias de 21 países de habla española, marca la pauta del buen hablar y escribir, hay que consultarla de vez en cuando para no perder el sentido de la expresión. Ya cada quien habla como se le ocurre (volvemos a eso de las ocurrencias foxianas), inventa palabras. De pronto escuchamos verbos como "accesar", que porque hay la palabra acceso; etc.

 

Claro, sabemos que con el tiempo, los académicos de la lengua incluyen en el diccionario vocablos de mucho uso y de entendimiento común, pero eso es otra cosa. Escribamos y hablemos con sustento en las reglas, el trabajo de las nuevas palabras le compete a la academia. Y otra cuestión, hay que leer mucho para mejorar nuestra ortografía; esa es la mejor forma de corregir errores. En 1997 se dirigió el congreso a los comunicadores, los que, en honor a la verdad, no andan muy bien en el acatamiento a las reglas. Sin desconocer a los que sí hablan y escriben bien nuestro idioma.

 

Usted, ¿qué piensa?

 

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