Patriotas mexicanos contra los intervencionistas imperialistas y los traidores PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Lunes, 06 de Mayo de 2019 11:39

Isaías Orozco Gómez.

 

Ayer domingo se celebró la VICTORIA del pueblo mexicano contra el invasor ejército francés, a la sazón “el mejor del mundo”, teniendo como comandante supremo al emperador Napoleón III; y contra el segundo “imperio mexicano” clerical-conservador, lograda heroicamente en la Batalla de Puebla de Zaragoza, el 5 de Mayo de 1862. Por lo que el Presidente del país y Benemérito de América, Don Benito Juárez García, escribió: “La nación entera está llena de entusiasmo”.

 

Y precisamente, en estos momentos en que el actual imperio capitalista neoliberal y globalizador, está desesperadamente dando sus penúltimos coletazos en perjuicio no sólo de México, Latinoamérica y el Caribe, sino de todo el Globo Terráqueo, se impone retrotraer algunas páginas de la Historia Mundial y de nuestra Historia Patria; mayormente cunado los grupos, las facciones y gobiernos neoliberal-conservadores, se oponen abierta y soterradamente al avance de la instauración de regímenes auténticamente democráticos en bien de la población toda de los Estados-Nación en desarrollo o subdesarrollados, como es el caso concreto de VENEZUELA y de los propios Estados Unidos Mexicanos.

 

Quienes estudiaron la Historia de México, en las aulas de la educación pública en su nivel básico, recordarán que la invasión a nuestra convulsionada Patria, por parte del segundo imperio bonapartista francés, prácticamente abarcó los años de 1861 a 1867; y que inicialmente, Inglaterra, Francia y España, se constituyeron en una especie de nueva Santa Alianza (como la caracterizó en su momento Carlos Marx), para intervenir directamente con sus fuerzas militares en México, pretextando que el gobierno Juarista renunciaba a pagar los réditos o intereses de los empréstitos extranjeros.

 

Siendo el objetivo fundamental que esta alianza perseguía: ayudar al partido conservador, a la derecha de entonces, a derrocar al gobierno reformista, liberal, progresista, republicano y democrático de Don Benito Juárez García, para sustituirlo por un gobierno que dependiera del extranjero. En ese tenor, el 31 de octubre de 1861, el periódico TIMES, vocero del Gobierno británico, dio a entender qué clase de gobierno debería sustituir al gabinete de Juárez. Agregaríamos: a esa patriótica y nacionalista pléyade de liberales reformistas. “La Constitución de 1857 –escribía entonces y Times– debe ser rechazada como irrealizable; un  DESPOTISMO ILUSTRADO; he aquí el régimen que nosotros exigimos.”

 

No obstante, Inglaterra y España decidieron retirarse de la mentada alianza tripartita. Continuando con la intervención e invasión a nuestro país, el II Imperio francés liderado por Napoleón III.

 

Geopolíticamente, la pujante burguesía francesa, al igual que la inglesa, veían con preocupación y gran inquietud, el peligro que representaban los USA como competidor en la esfera de las anexiones colonialistas en el continente americano. Y el deseo de aprovechar la guerra civil en USA (norteños vs sureños) para ocupar posiciones ventajosas en territorio mexicano y en toda Latinoamérica y el Caribe.

 

Marx y Engels, ya en 1856, sostenían que el régimen bonapartista de Napoleón III (Francia) tenían claro que para conservar su prestigio y dominio, era completamente indispensable el bautismo de fuego y el brillo de los éxitos militares, además “de dar trabajo al ejército y desviar las aspiraciones revolucionarias hacia cuestiones de política exterior.” Y, por su parte, España tenía como principal razón de su intervención contra el gobierno republicano de México, el restablecer su dominio colonialista, feudal-semiesclavista en su otrora Nueva España.

 

Así pues, los EUM,  además de  que los USA se quedaron “a la mala” con más de la mitad del territorio nacional, y estar soportando la latente amenaza del intervencionismo “gringo”, “yanqui”; logró que la Batalla de Puebla, tuviese un gran significado histórico, ya que desenmascaró ante el mundo entero las invenciones sobre las simpatías que supuestamente profesaban los mexicanos por los intervencionistas, y sobre la impopularidad del gobierno del presidente Benito Juárez. La victoria de los mexicanos, de las guerrillas del pueblo mexicano, asestó un serio golpe al prestigio del Segundo Imperio Francés.

 

Por lo que hace a los traidores aliados de los intervencionistas, los conservadores clericales, querían convertir a la recién constituida República Mexicana en una monarquía católica reaccionaria. Por eso en 1862-1867 el pueblo mexicano no solamente luchaba por su independencia, sino que defendía además el sistema republicano frente a las fuerzas aliadas de la derecha interna y exterior. Bien expresó el jefe liberal “puro”   Ignacio Altamirano: la lucha contra el invasor francés era al mismo tiempo una guerra civil, en la que la reacción se apoyaba en las bayonetas extranjeras.

 

Con la victoria de los mexicanos en la Batalla de Puebla del 5 de Mayo de 1862 y con su épica lucha y resistencia de más de un lustro ante el invasor francés, los USA la libraron, pues si lograba la victoria el Imperio Francés, de aquí a tomar los USA, era cuestión de un brinco.

 

Desafortunadamente, ese beneficio indirecto de los Estados Unidos, desde antes de los hechos aquí narrados y hasta la fecha, han sido nefastos para México y para toda Latinoamérica y el Caribe.

 

Los conservadores, los reaccionarios de siempre, los que traidoramente  han privatizado y puesto en manos extranjeras las enormes riquezas naturales de todas las naciones del Continente Americano, pertenecientes históricamente a las etnias originarias y mestizas; persisten e insisten en “tumbar” los gobiernos democráticos como es el caso de la República Bolivariana de Venezuela, de Bolivia…

 

Y aquí en México, los  NEO almontes, los márquez, los mejía, los miramón… como los expresidentes FOX y CALDERON que directa e indirectamente  apoyan a la derecha venezolana en contra del Presidente Nicolás Maduro, con su marcha del silencio, evidencia su deseo de restablecer en el país, los gobiernos tecnócratas, neoliberales,  privatizadores y corruptos.

 

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