Querido hijo PDF Imprimir E-mail
Noticias - Seguridad
Escrito por Mauricio Islas   
Domingo, 26 de Mayo de 2019 15:05

Mauricio Islas.

 

Mientras duermes, viéndote descansar, desde cierta distancia, pienso en ti. Cuando la noche llega y el cansancio parece ganar la batalla, el silencio se alía con el alma y salen a combatir misteriosamente, trayendo al corazón tantas preguntas…

 

¡Cuánto te quiero! Es lo primero que me brota del corazón. Cuánto te quiero… No sé explicártelo muy bien… Tal vez cuando seas padre lo descubrirás por ti mismo. Un amor proporcional al sufrimiento que siento a la par. Cuando uno ama, se abre al sufrimiento. Uno no puede amar sin darse, sin vaciarse, sin desnudarse, sin exponerse. Desde que apareciste, yo soy más fuerte en mi fragilidad. Y sufro más. Y amo más. Y soy más.

 

¿Eres feliz? Es la pregunta fundamental que, creo, al menos a mí, más atormenta a un padre. Sé que tu felicidad no depende de mí, ni soy yo quién te la va a proveer, pero no puedo dejar de pensar si tú madre y yo estamos acertando para ayudarte en esta tarea que hay que afrontar. Porque la felicidad no depende tanto de lo fuera como de lo que uno cocina por dentro. Esa interioridad, ese misterio que nos habita, nuestras aspiraciones, nuestros sueños, nuestro dolor, nuestra serena alegría, el amor que damos y percibimos…

 

Yo te veo feliz pero también percibo que no llego a todo lo que eres. Te conozco y no alcanzo a conocerte por completo a la vez. Y eso, en parte, me llena de preocupación. ¡Querría conocerte por entero! Pero eso sería casi poseerte… Y no, no eres mío.

 

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