La Columna de Jaramillo PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Valentín Ramírez   
Domingo, 26 de Mayo de 2019 21:12

Carlos Jaramillo Vela.

 

Primeras “renuncias”… y primeras lecciones en el gobierno de AMLO.

 

Sorpresivamente se han presentado en los recientes días las primeras dos “renuncias” de altos funcionarios en el naciente gobierno de México, encabezado por Andrés Manuel López Obrador. Germán Martínez Cázares, Director del IMSS, fue el primer sacrificado del sexenio de la Cuarta Transformación, mientras que con solo tres días de diferencia lo secundó Josefa González Blanco, titular de la SEMARNAT. Al parecer al primero de ellos se le dio de baja por ventilar en forma pública las limitaciones financieras a las cuales está siendo sometido el IMSS por parte de la SHCP, lo cual por supuesto incomodó a los funcionarios de Hacienda, y desató la ira del presidente de la república, López Obrador. En el segundo de estos casos, el error de la ahora ex secretaria del medio ambiente fue el uso de su influencia para demorar 38 minutos la salida de un vuelo de aerolínea comercial que cubrió la ruta CDMX-Mexicali, ya que a ella se le hizo tarde para arribar a la aeronave, y por su tardanza tuvieron que sufrir un retraso en su viaje los demás pasajeros.

 

Ambos casos son claros ejemplos de la severidad que el presidente en turno está dispuesto a tener respecto a todos aquellos que se atrevan a contrariar su filosofía política y sus directrices de gobierno. Martínez pagó cara la osadía de cuestionar las presiones hacia la calidad de los servicios el IMSS, derivadas de los ahorros o ajustes presupuestales a los que dicha institución se encuentra supeditada. A su vez, la funcionaria González enfrentó las graves consecuencias de su influyentismo a todas luces discordante con la austeridad del nuevo jefe del gobierno nacional, quien, lejos de usar el poder que le brinda su alta investidura, cada vez que viaja por aire no solo lo hace en aviones de líneas comerciales, sino que además se forma en la fila, como cualquier otra persona, al momento de abordar.

 

López Obrador no es un hombre dócil en el sentido de que difícilmente se le verá abdicar de sus más profundas convicciones. Entre éstas figuran, sin duda, sus posturas político-ideológicas, así como su fuero interior derivado del hecho de saberse uno de los presidentes con mayor respaldo popular en la historia del país. Los mensajes dados por AMLO a sus funcionarios mediante las bajas del Director del Instituto Mexicano del Seguro Social y la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales, son evidentes: las instrucciones emitidas por él –ajustes financieros en dependencias y organismos- no se discuten… se acatan; y la filosofía política sexenal, denominada Cuarta Transformación –que incluye combate a la prepotencia, el influyentismo y la corrupción-, no es de cumplimiento discrecional, sino obligatorio. Por tales razones, AMLO seguirá sacrificando colaboradores siempre que ello sea necesario para dejar clara la inamovilidad de sus directrices de gobierno. Las dos primeras “renuncias” del gobierno lopezobradorista, y la emisión de sus respectivas lecciones, se han consumado.

 

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