Las lecciones de Francisco I. Madero y la sangre derramada PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Jueves, 06 de Junio de 2019 15:59

Mario Alfredo González Rojas.

 

Las grandes lecciones del pasado, están siempre en el presente, y el no tomarlas en cuenta es otra cuestión. Quiero recordar la lucha por la democracia que emprendió Francisco I, Madero, ahora que este 7 de junio es aniversario del día en que lo aprehendieron en Monterrey, por órdenes del dictador Porfirio Díaz. Han pasado 109 años de ese suceso, que fue de enorme impacto en la vida nacional, ya que se presentó meses antes de que estallara el movimiento armado de la Revolución.

 

Madero andaba en campaña y por lo que se veía, contaba con grandes facilidades de obtener el triunfo. Apenas en mayo anterior había reunido más de 30 mil personas, no acarreadas, frente al Palacio Nacional. Y en esa circunstancia, Díaz sentía, como se dice, "pasos en la azotea", no la tenía tan fácil el general, héroe de mil batallas.

 

Don Francisco, en 1903 había comenzado su vida en la política, al apoyar a un amigo en su aspiración por la presidencia municipal de San Pedro de las Colonias. El amigo perdió, pero quedó en el corazón de Madero, el ansia de acabar con las injusticias que se padecían en el estado de Coahuila. Tenía la experiencia de haber dirigido una agrupación que protestó, porque la compañía angloamericana Tlauhualilo, se beneficiaba con casi toda el agua de la región, en evidente perjuicio para la gente del lugar.

 

Su intervención en política le entusiasmó, y pronto se dio a la tarea de formar clubes anti reeleccionistas, que obviamente no fueron vistos con buenos ojos por el grupo enquistado en el poder. Al ser aprehendido en Monterrey, se buscó la forma de alejarlo del Norte, donde ya tenía muchos seguidores, y en ese concepto, se le mandó prisionero a San Luis Potosí. Ahí se llevó a cabo un proceso, en el que se le acusaba de preparar una revuelta armada, pero se optó por dejarlo en libertad con la condición de que no abandonara la ciudad. Sin embargo, Madero se las ingenió para escaparse y buscar refugio en San Antonio, Texas, ciudad en donde publicó el Plan de San Luis, por medio del cual convocaba a desconocer al gobierno de Porfirio Díaz y convocaba a los mexicanos, a tomar las armas el 20 de noviembre desde las 6 de la tarde. Ya había publicado en ese año su libro La Sucesión Presidencial, documento en el que aseguraba que México iba al precipicio, y dejaba ver que habría una revolución, si no se respetaba el voto en las próximas elecciones. México estaba harto de la dictadura, y la bandera de Madero en la lucha armada sería contra la reelección y devolver sus tierras a quienes se les había arrebatado.

 

Se derramó mucha sangre por culpa de las reelecciones de Porfirio Díaz, en una contienda que se prolongó después de la caída del mal gobierno. Hoy buscar la reelección, es cosa anhelada por los enfermos de poder. ¿Aprendimos las clases de historia, que costaron sangre el siglo pasado? Desde 2018, de acuerdo a la reforma electoral de 2014, se podía reelegir presidentes municipales y diputados locales por un periodo consecutivo más.

 

De aquí, el siguiente escalón podría ser, la reelección de otros funcionarios. Al paso que vamos, se puede esperar cualquier cosa, ya se dio el primer paso.

 

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