¿Ivonne Ortega, decepcionada del PRI? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Domingo, 11 de Agosto de 2019 18:01

Isaías Orozco Gómez.

 

Ayer domingo, los priistas de siempre y acarreados, concurrieron a las urnas tricolores a emitir su voto, para elegir al próximo presidente del Comité Ejecutivo Nacional de ese nonagenario instituto político-electoral y electorero. Siendo tres los candidatos a votar: Rafael Alejandro Moreno Cárdenas (Alito Moreno), Ivonne Ortega Pacheco y Lorena Piñón Rivera.

 

Para tales comicios internos del PRI, según información de la dirigencia nacional, a fin de asegurar una jornada cívica electoral limpia y democrática, de común acuerdo con el Instituto Nacional Electoral (INE), se blindaron 6.7 millones de boletas. No obstante, la campaña preelectoral emprendida por los tres candidatos mencionados, se caracterizó por hacerse acusaciones mutuas de estar propiciando trabajos sucios entre la militancia y ciudadanía en general, y de que los dados ya estaban cargados por las cúpulas dirigentes nacionales a favor de Alito Moreno. Lo que nos da la idea –parafraseando lo de los Tres Mosqueteros– de que estaban uno contra todos y todos contra uno. O más mexicanamente: pleito de gatos adentro del mismo costal.

 

En tal sentido, quien más insistente y directa se mostró a lo largo y ancho del país, fue Ivonne Ortega Pacheco, exgobernadora tricolor de Yucatán, ya que entre otras irregularidades del proceso intestino señalado, hizo las siguientes acusaciones: “La cúpula [del PRI] está intentando robarse la elección… No dejemos que unos cuantos nos roben el futuro del PRI sólo pertenece a la militancia… Nos reportan que incluso en Oaxaca estuvo el exgobernador [de Coahuila] Rubén Moreira pidiendo a sus operadores una cuota de EMBARAZO de urnas del 30 por ciento…”

 

Por su parte, Lorena Piñón Rivera, la menor conocida de los tres, acusó ante la autoridad electoral correspondiente, de tráfico de influencias y peculado. Así como de mandarla golpear, cuando se presentó en campaña proselitista al estado de Yucatán, la tierra natal de Ivonne, de la cual fue gobernadora priista. 

 

Mientras que Alejandro Moreno (Alito), seguro del apoyo de la aristocracia de su partido y del apoyo que le brindó el expresidente Enrique Peña Nieto y, obviamente, el grupo Atlacomulco – ¿ Atracomulco?–  o ‘chorizo power’, se dejó querer; dejando que las contrincantes féminas se desgarraran las vestiduras y se exhibieran claramente.

 

Por supuesto, que hay mucho de verdad en lo sostenido por la candidata Ivonne Ortega, a pesar de la ingenuidad, inocencia o… mostrada en su decir. Pues ella, que hace años milita en el Partido Revolucionario Institucional, sabe bien y lo vivió y lo experimentó, que hace décadas esas prácticas antidemocráticas, antipopulares, de imposición, de acarreo, compra de votos y demás vicios, fueron la constante en cada proceso electoral-electorero constitucional local y nacional. Seguramente, durante su campaña para gobernadora del estado de Yucatán, no fue la excepción. La conseja popular asegura que los del PRI, “están enmañados en la bribonada”.  

 

Hay que decirlo. El PRI desde que se arrogó el “triunfo”, los principios y anhelos más caros de la Revolución Mexicana, empezó a olvidarlos o a desecharlos. A propósito. ¿Alguna vez, tomaron en cuenta lo expresado por Antonio Manero (1915)? “Los hechos se han encargado de demostrar que la Revolución es un fenómeno sociológico ineludible, producto de causas ancestrales y de vicios corrosivos y que los intereses conservadores que subsistan en grande provecho individual con menoscabo del bien público y los privilegios que perduren en favor de autócratas con ofensa a la dignidad individual o colectiva, serán inevitablemente arrollados por el impulso de reforma [¿transformación?], que la nación mexicana reclama como único medio de supervivencia.”

   

¿O lo dicho por Roque Estrada?  “En estas épocas de grandes crisis, en que se juega el porvenir de una Nación en su esencia y fundamento, las medidas débiles, los términos medios y las pretendidas soluciones artificiales están muy lejos de finiquitar los problemas. Por el contrario, agravan la situación del llamado a caer y solamente determinan un más próximo desquiciamiento de los elementos caducos, así como pretender el partido que se levanta triunfar con soluciones artificiosas […] En estas épocas de grandes crisis no caben más medidas que las radicales”. (Arnaldo Córdova, “La asunción del populismo” (pp. 209,2010), en Lorenzo Meyer, “Revolución y sistema México 1910-1940, SEP).

   

Por todo lo anterior, habrá que recordar que el domingo 1 de julio del 218, se fueron al sótano de la política nacional. Luego, qué  espera, qué esperanzas objetivas tiene el otrora poderoso partido oficial o de Estado, para el 2021, en que se renovará la Cámara de Diputados del Poder Legislativo federal y 13 gubernaturas (Colima, Guerrero, Michoacán, Querétaro, Sinaloa, San Luis Potosí, Nayarit, Campeche, Sonora, Zacatecas, Baja California Sur, Chihuahua y Tlaxcala) entrarán a proceso electoral para el cambio de gobernador.

   

Lo que el pueblo, lo que los ciudadanos esperan del PRI, es que vuelvan a sus orígenes,  a sus  principios, a sujetarse a lo que dicten las auténticas bases que sí creen en México, que apoyen la lucha contra la corrupción e impunidad que tanto lastimó a la clase trabajadora del campo y la ciudad, independientemente de que esté gobernando al país, el licenciado Andrés Manuel López Obrador y Morena, con el gran compromiso de la construcción del régimen de la “4T” de los EUM.

 

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