Nuestra (in)dependencia PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Benito Abraham Orozco Andrade   
Lunes, 16 de Septiembre de 2019 10:33

Benito Abraham Orozco Andrade.

 

Como cada año, en los palacios de gobierno federal, estatales y municipales, gobernantes y gobernados celebran el triunfo de la Independencia de México con vivas hacia nuestro país y hacia los héroes libertarios, acompañado de diversas amenidades para la ocasión. Evento histórico digno de festejarse y que fue motivado por el hastío social hacia el yugo español, algo que no deberíamos olvidar.

 

Desafortunadamente, a la postre, esa Independencia se volvió a perder, y desde hace décadas -¿siempre?- como mexicanos no hemos podido definir nuestro propio destino. En múltiples aspectos, desde el exterior no se ha dejado de explotar los recursos naturales con que contamos (estadounidenses, ingleses, canadienses, etc.), y con los que como sociedad pudiéramos tener una mejor calidad de vida en lo general, si es que tuviéramos el carácter para exigir y luchar por lo que nos pertenece.

 

Igualmente, allende la frontera, es donde en realidad se definen las políticas económicas que marcan las propias como nación, y que impiden concretar los escasos visos de buena voluntad que se llegan a presentar en la clase política mexicana. Igualmente, desde otros países se nos dictan los patrones culturales a seguir, dando al traste poco a poco con nuestras ricas tradiciones.

 

Pero nosotros mismos también hemos venido complaciendo y fomentando situaciones que nos perjudican, pues, por ejemplo, por décadas se vivió una hegemonía que benefició a un selecto grupo de mexicanos, mientras que muchísimas personas desde el conformismo lo único que deseaban era no incomodar su statu quo, por muy limitado y/o desventajoso que fuera. Por supuesto que hubo -y hay- quienes desde su frustración por no poder mejorar sus condiciones de vida o la de los demás, alzaron sus voces con resultados nimios por años, hasta que con sus férreas exigencias han venido obligando a los poderosos a ir cediendo en sus abusos. Estamos hablando de una valiente y auténtica oposición de antaño, que dista mucho de la actual.

 

Si nos comparamos con los países que destacan por tener una buena calidad de vida (Noruega, Suecia, Canadá, Australia, etc.), pues nos vamos a encontrar con sociedades que tienen en el esfuerzo su principal motor de prosperidad, además de su identidad como nación que los une y los solidariza en la búsqueda de un bienestar común.

 

Los mexicanos no hemos podido superar múltiples atavismos que nos impiden prosperar colectivamente, pues por lo general buscamos el bien propio independientemente de a quién nos llevemos por delante. No es precisamente la cultura del esfuerzo lo que nos caracteriza, ni la búsqueda del bienestar colectivo.

 

Desafortunadamente, también dependemos de factores como el de la inseguridad, el cual ha paralizado el desarrollo económico y social en un sinnúmero de zonas del país.

 

Si es que en realidad queremos disfrutar de una mejor calidad de vida para nosotros y heredarles un mejor futuro a las próximas generaciones, debemos salir de nuestra zona de confort para superar esas limitantes exteriores e interiores, logrando así nuestra verdadera independencia. El esfuerzo tendrá su recompensa.

 

El Clima