Muerte de Garza Sada, y fúchili, huácala al asistencialismo del Peje PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Lunes, 16 de Septiembre de 2019 10:38

Mario Alfredo González Rojas.

 

Un empresario muy querido en Monterrey fue Eugenio Garza Sada, quien fuera asesinado, de acuerdo a una primera explicación, en un intento de secuestro el 17 de septiembre de 1973. Se achacó el crimen a integrantes de la Liga 23 de Septiembre, así como a miembros de la Liga Leninista Espartaco.

 

Otra de las versiones de este hecho que conmocionó a la clase empresarial del país, es de que se contara para el crimen con el visto bueno del presidente Luis Echeverría, según contara en su libro "Nadie supo nada", el periodista Jorge Fernández Menéndez. Había distanciamiento por aspectos ideológicos entre ambos personajes, por lo que no se llegó a considerar tan descabellado dicho punto de vista. También se dijo, que el secuestro era el objetivo, para cobrar cinco millones de pesos.

 

En los años setenta surgieron distintos grupos guerrilleros, siendo nuestro estado uno de los que resintieron su presencia. Recordamos entre otros acontecimientos, el triple asalto bancario realizado en forma simultánea en la Ciudad de Chihuahua, el 15 de enero de 1872, suceso en el que murieron cinco de los participantes, quienes pertenecían a diversos grupos, que con el tiempo originarían la Liga 23 de Septiembre.

 

Echeverría fue al sepelio, ante una reacción de ira de mucha gente, que le gritaba durante el recorrido al panteón, que era un asesino. Garza Sada fue uno de los fundadores del Tecnológico de Monterrey; también se le consideró un gran impulsor de la industria, entre ellas las empresas Femsa y Alfa. Murió a los 81 años.

 

Hombre fuerte del Grupo Monterrey, solía decir: "no repartas riquezas, reparte trabajo, así elevarás el nivel de vida del pueblo".  Varias grandes empresas de Nuevo León, se deben al impulso que les dio Garza Sada. Aprovechemos el espacio para reprobar viejas prácticas asistencialistas, ya pasaron esos tiempos. Como dice AMLO, fúchili, huácala, nosotros decimos a ese tipo de política, la que hoy está orientada para conseguir adeptos a una causa. Tal es la intención disimulada de López Obrador por ganar electores.

 

El propio presidente ha declarado que para el 2024, habrá en nuestro país un total de 22 millones de personas "felices" con sus programas de beneficio social, y si esos 22 millones los multiplicamos por 4, que es un promedio de los miembros por familia, tendremos cerca de 90 millones de agradecidos con sus regalos.

 

Algunos de estos apoyos sí se justifican, pero no se vale hacer de un programa de gobierno un paquete de obsequios que no generan ningún desarrollo social. El presidente argumenta infantilmente, que puede haber desarrollo sin crecimiento. Si no hay crecimiento, qué es lo que se va a emplear para generar desarrollo. Si no tienes dinero, ¿cómo es que vas a llevar a la novia al cine?

 

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