¿Cómo nace un delincuente? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Lourdes Díaz López   
Martes, 15 de Octubre de 2019 19:26

 

Lourdes Díaz López.

 

El Guasón: la radiografía de la construcción de un delincuente y enfermo mental de la vida real.

 

Ahora que está en boca de todos la película de Joker (El Guasón), es una buena razón para analizar el material que te lleva a reflexionar sobre las cusas de la delincuencia, esta cinta es una radiografía excelente de cómo nace un delincuente a raíz de la desatención, maltrato e indiferencia de la familia, la sociedad y el gobierno. Donde ninguno de los tres elementos que componen la mente de una persona hicieron su parte.

 

Vivir en Chihuahua, en una sociedad donde los homicidios suceden y más de uno al día, debemos entender y atender lo que aparece como ficción en la historia de El Guasón, un personaje ficticio, pero tan cercano a la realidad y contexto de Chihuahua, de México, donde “construimos o creamos” centenares de delincuentes que deciden matar independientemente de la motivación para hacerlo.

 

La violencia en el hogar, en la familia: ¿cuántos niños nacen y crecen hundidos en la miseria por un padre que ni los reconoce ni les apoya económicamente?, cientos de miles de niños crecen sin un padre que les proporcione un apellido, amor ni solvencia económica en Chihuahua y en México.

 

En el entorno local, actualmente los niños nacidos de madres solteras son mayoría. El primer vacío que tienen muchos niños es la existencia de un padre al que tienen ausente por responsabilidad del progenitor, de la madre y del Estado Mexicano que lo permite al no crear mecanismos claros y aplicables para evitar la ausencia del padre en la vida de cientos de miles de niños mexicanos.

 

La violencia social ahora denominada “bullyng” presente de tantas y múltiples formas que rebasa por mucho los pocos intentos que han surgido por erradicarla.

 

La violencia en medios de comunicación con un sistema que permite los contenidos basura de televisión donde se exhibe y ríe de la desgracia del otro, esos “show de televisión” y series donde lo que antes eran villanos ahora son protagonistas y héroes.

 

La violencia gubernamental de la que son víctimas tantos grupos vulnerables especialmente por omisiones, un sistema que desatiende a los enfermos mentales. Según la Secretaría de Salud, el 29 por ciento de la población padece o ha padecido algún trastorno mental y aún así, la población grave con algún problema de salud mental, tiene pocas o ninguna opción.

 

Tan solo en Chihuahua, existe solo un centro de salud mental pero que no atiende a quien no tenga los recursos económicos. Un solo hospital y una sola opción para vivir, ubicada en Ciudad Juárez, atendida por una organización civil.

 

Los medicamentos para la salud mental, son de los más caros del mercado y ¿cuántos programas de apoyo institucional para adquirirlos existen?, quienes tienen algún familiar enfermo saben que la principal causa por el que una familia deja de atender al enfermo en casa es el económico.

 

Recordemos incluso la vergonzosa historia de hace más de 20 años donde un alcalde de Chihuahua mandó a “tirar” a los enfermos mentales en el desierto porque no sabían ya que hacer con ellos en las calles y tres décadas después siguen sin un lugar para ellos.

 

En la película El Guasón, se expone la vida de un personaje que fue víctima de un padre una madre que no solo le maltrata, sino que además permite que le maltraten. Un personaje que llega a la edad adulta y es víctima de bullyng, tiene injusticias laborales tanto con un jefe injusto como con sus compañeros que jamás lo trataron bien.

 

El Guasón, como muchos de la vida real, recibía apoyo del gobierno para la compra de sus medicamentos y su gobierno lo dejó de hacer. Finalmente, expone cómo este controvertido personaje es objeto de burlas en un programa de televisión donde nace todo el movimiento que lo terminará entendiendo, ese grupo de los locos desatendidos, juzgados, minimizados, pobres, abandonados, maltratados, ese grupo social construido por la mala cuna de la familia, la sociedad y su mal gobierno.

 

¿Cómo pues podemos afirmar que El Guasón es una radiografía del nacimiento de un delincuente?, revisando la vida de cualquier preso asesino.

 

Pero, también encontramos muchos guasones reales fuera de la cárcel.

 

Un caso más cercano aún, es el área de reos no culpables donde viven enfermos mentales que tuvieron que cometer homicidio contra algún familiar para que pudieran ser puestos en un lugar con atención médica y que ahora viven entre la soledad y la culpa porque nadie los visita ni los quiere ver.

 

Cuando le digan que El Guasón es una película violenta, clasificación C, debemos pensar que vivimos en una ciudad, en un país con múltiples guasones sueltos, hoy más claro que nunca podemos ver cómo la realidad supera por mucho a la ficción.

 

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