El caso Bartlett, ¿la “Casa Blanca” de AMLO? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Eduardo Fernández   
Sábado, 28 de Diciembre de 2019 08:20

Eduardo Fernández.

Perfil humano.

La exoneración realizada por la secretaria de la Función Pública a Manuel Bartlett se convierte ahora en una especie de “Casa Blanca” para el gobierno de López Obrador.

El actual director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) fue acusado por 33 denunciantes de presunto conflicto de interés, ocultamiento de conflicto de interés y enriquecimiento ilícito. Irma Eréndira Sandoval informó que Bartlett no ocultó sus bienes pues estos eran de su familia y por lo tanto no estaba obligado a declararlos.

De acuerdo a la investigación efectuada por doña Eréndira, las 25 propiedades y empresas por un valor de 800 millones de pesos atribuidas al polémico político no eran de él sino de su pareja sentimental y de sus hijos.

Primero don Manuel había negado su relación con Julia Elena Abdalá, pero después que en las redes se publicaran bastantes fotos que demostraban esa relación de más de 20 años, no le quedó de otra más que aceptarla.

Bartlett en su declaración patrimonial a la SFP cuando asumió el cargo de director de la CFE informó que poseía bienes por 51 millones de pesos e ingresos anuales de 11 millones de pesos.

Es más que obvio que hubo parcialidad en la indagación sobre la riqueza del ex secretario de Gobernación pues no se investigaron el origen de las propiedades de su familia con un valor de 800 millones de pesos.

Cualquier mexicano con más de tres dedos de frente dudaría con sobrada razón que un ex funcionario que sirvió durante décadas a un sistema corrupto a sus 80 años solo tenga un patrimonio de 51 millones de pesos.

El cuestionable pasado de Manuel Bartlett es también público y conocido como la “caída del sistema” para favorecer el triunfo de Carlos Salinas de Gortari, al que su actual jefe siempre denostó como el jefe de la “mafia del poder”.

Bueno, ahora resulta que este controvertido personaje es un angelito al que AMLO redime de toda culpa e invita a una gira para compartir alegremente una barbacoa a cuenta de los estoicos contribuyentes.

La deuda política que debe tener López Obrador con Bartlett debe ser enorme pues al parecer está dispuesto a correr el riesgo de cargar en sus espaldas a una de las figuras más controversiales y desacreditadas del viejo régimen.

El escándalo ante el enriquecimiento dudoso del también ex gobernador poblano no cesará con la rápida e increíble exoneración de doña Eréndira al estilo Virgilio Andrade, al contrario (como lo han afirmado diversos analistas políticos) se extenderá como una mancha ignominiosa durante el sexenio de AMLO, como sucedió con el caso de la “Casa Blanca” en el gobierno de Peña Nieto.

La lucha contra la corrupción de López Obrador se mantendrá en entredicho mientras continúe impune en su puesto un tipo como Manuel Bartlett, gozando de sus ganancias obtenidas como operador de un sistema político antidemocrático, corrupto y autoritario como el que predominó en el siglo pasado y que puede regresar ahora gracias a la política permisiva de la 4T.

 

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