La concepción marxista del ocio PDF Imprimir E-mail
Opinión - Devenir
Escrito por carlos Raúl Almanza Rodríguez   
Lunes, 30 de Diciembre de 2019 09:57

MC. Carlos Raúl Almanza Rodríguez.

 

Para aproximarnos a la esencia conceptual del tiempo libre desde la corriente marxista, es necesario analizar las actividades que se realizan en estos tiempos, especialmente las características de obligatoriedad y necesidad de ellas (Pérez Sánchez, 2010). A simple vista, las actividades del tiempo de producción presenta un alto grado de obligatoriedad y necesidad que va decreciendo en las actividades del tiempo de reproducción que son denominadas utilitarias (comer, dormir, asearse, etc.) y que todavía tiene un grado de obligatoria ejecución pero una cierta flexibilidad oportunidad, duración y forma de esa ejecución.

Pero dentro de ese tiempo extralaboral (reproducción) hay un sector de actividades que por el bajo grado de obligatoriedad y por la amplia gama de ellas permite al individuo optar por una u otra según su interés, las cuales se encuentran condicionadas socialmente aunque se expresan individualmente (Moreira, 1980). Debemos enfatizar que las actividades antes mencionadas, pueden escogerse libremente y pueden también no seleccionarse, no realizarse, porque aunque se sobreentienda que estas son absolutamente valiosas en la vida del hombre, esta necesidad es de otro género, por lo que la sociedad debe contribuir a condicionar los intereses en las esferas de las actividades del tiempo libre, lo que confirma (Marx, 1854/1970 p. 346) cuando expreso “El tiempo libre queda libre para las distracciones: como resultado de lo cual queda abierto el espacio para la libre actividad y el desarrollo de las aptitudes”

El tiempo libre por lo tanto es una parte específica del tiempo de la sociedad, que desde el posicionamiento marxista propugna sea utilizado en beneficio de esta, para lo cual deben generarse infinidad de estructuras para distintas prácticas: sociales, culturales deportivas, etc., (Prudensky, 1965; Zamora y García, 1988; Osipov, 1989). Lo cual sentenció Marx (1854/1970, p. 106) desde el siglo XIX, cuando escribió “…la principal medida de la riqueza social ya no residirá en el tiempo de trabajo, sino en el tiempo libre, en el tiempo no dedicado al trabajo y que sirve al desarrollo completo del individuo”.

En consecuen¬cia, y mientras no llega la superación definitiva del reino de la necesidad y con ella el libre desarrollo del hombre en todo su tiempo vital, Marx (1855/1977) es partidario de un aumento del tiempo libre, el que ha de crecer, primero para garantizar plenamente la recuperación de la fuerza del trabajo, única preocupación capitalista; segundo, para redistribuir la plusvalía generada por el trabajo humano, a fin de que todos se beneficien de ella y no únicamente una minoría, y, finalmente, porque el tiempo libre ha de¬ servir de marco, juntamente con el trabajo, para desarro¬llar plenamente todas las capacidades humanas.

Por lo que entendemos que sería importante destacar que la concepción marxista del tiempo libre, contempla además del aspecto cronológico, el sentido y la significación que este posee o puede llegar a tener para el hombre. Esto es, adoptar la posición de “libre para” (Munné 1980), asumiendo que es algo más que el “tiempo por el tiempo”; es el “tiempo por el hombre”, el cual puede satisfacer no solamente necesidades biofisiológicas y domésticas, sino además, aquellas que lo definen como un ser biosicosocial, cargado de espiritualidad.

Realizando una síntesis de esta corriente conceptual, podemos distinguir su carácter objetivo, colectivo y planificador. Que se manifiesta en la relación ocio – trabajo, vinculada a las exigencias de la producción, la participación colectiva y en definitiva a la creación y distribución de la riqueza social. En esta postura, es la liberación del ocio la que conducirá a una libertad del tiempo y en el tiempo. Un tiempo social libre, autocondicionado, de libertad para la libertad, comprometiéndose con la construcción de una sociedad en que ocio y trabajo colaboren sin falsos antagonismos en la liberación y desarrollo del hombre.

 

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